
El acompañamiento que brindó Petromil al reinado de Michelle Char nos acerca a una historia empresarial nacida en el Caribe, extendida por buena parte de Colombia y empeñada en crecer sin desprenderse de la identidad que le dio origen.
Michelle Char soñó desde niña con ser reina del Carnaval. Antes de ocupar el trono, había bailado, conocido grupos folclóricos y aprendido que la fiesta se comprende mejor cuando se vive desde adentro. El sueño necesitó años de preparación, disciplina y perseverancia, ideales que también guiaron la consolidación de Petromil.
María Eugenia Tous, presidenta ejecutiva de la compañía, asocia la historia de Michelle con una cualidad muy arraigada en la cultura empresarial de Petromil: convertir una aspiración en realidad mediante trabajo, determinación y capacidad de ejecución. El manifiesto de la organización cabe en dos palabras: “SE PUEDE”.
Petromil nació en 1997 a partir de una iniciativa que, 29 años después, ha alcanzado una escala difícil de imaginar en sus comienzos. La empresa es hoy la cuarta mayorista de combustibles del país y la única compañía ciento por ciento colombiana dentro de las cuatro primeras. Ocupa, además, el puesto 51 entre las mayores empresas nacionales, figura como la sexta de la región Caribe y registra presencia en 21 de los 32 departamentos.
Las cifras cuentan una parte del recorrido. La otra la narra el poder de los valores que identifican a la marca: pasión, optimismo, determinación, excelencia y reto. El Carnaval funciona, bajo tal perspectiva, como una ventana para reconocer la identidad de Petromil. La organización lleva más de doce años acompañando la gran celebración barranquillera, una relación de arraigo que antecede al reinado de Michelle y que la vincula con el territorio donde comenzó su historia.

PETROMIL EN CIFRAS

Durante su reinado, Michelle estrechó vínculos con artesanos, artistas, diseñadores, comunidades, niños, mujeres cabeza de hogar y fundaciones. Así, la corona circuló entre quienes construyen el Carnaval desde espacios pocas veces iluminados por los grandes escenarios. Según María Eugenia Tous, Petromil reconoce una lógica semejante en su relación con clientes, empleados, proveedores y comunidades. Crecer, para la compañía, implica conservar la conciencia de que detrás de cada operación existen personas, familias y territorios.
Una familia en carretera, un trabajador rumbo a su jornada, una mercancía que alcanza otra ciudad, una empresa que mantiene activa su operación son la verdadera meta de la marca. Así lo explica Tous: “Somos energía que brinda crecimiento y prosperidad, y trabajamos para generar valor al país y a las familias colombianas”.
Para una organización nacida en el Caribe y convertida después en actor nacional, el Carnaval también recuerda que expansión y origen pueden convivir. Quizá allí reside uno de los activos más significativos de Petromil: su mapa empresarial se ha ensanchado, pero el Caribe continúa funcionando como coordenada afectiva. Se trata de una empresa que hace país conservando el acento de la región donde comenzó su historia.

Petromil ha organizado su evolución alrededor de tres grandes pilares: transformación cultural, transformación digital y sostenibilidad. La agenda contempla nuevos modelos de negocio, soluciones de energía y movilidad, una experiencia más sofisticada para los clientes y la incorporación de criterios sostenibles en las decisiones empresariales.
Adaptarse a tecnologías emergentes, comprender mejor al consumidor y responder a desafíos sociales y ambientales forman parte de una etapa que procura llevar a Petromil mucho más lejos, sin borrar la memoria de su punto de partida. El recorrido vuelve entonces a encontrarse con el de Michelle Char. “Más que acompañar un reinado, quisimos acompañar una historia que comparte algo esencial con nosotros: la certeza de que, cuando existe una visión y se trabaja con energía para alcanzarla, ¡con energía todo se puede!”, declara María Eugenia Tous.
Después del Carnaval se apagan los amplificadores, desaparecen las carrozas y la Vía 40 recupera su rutina. Quedan las carreteras, los negocios, las ciudades y miles de trayectos cotidianos. Allí comienza la escena permanente de Petromil: una compañía que procura convertir movimiento en progreso y energía en posibilidad.

LA ENERGÍA HUMANA
“Creemos en los negocios, sí, pero creemos más en las personas y en su poder de transformarse. Creemos en la energía humana, que es la que hace posible todas las cosas”.
María Eugenia Tous