Guillermo del Toro rompe en llanto
“Con amor podemos sanar”
Foto: Getty Images.
El cineasta mexicano se emocionó al denunciar la crisis social y moral que afecta a las nuevas generaciones y defender la compasión como alternativa al odio.
Guillermo del Toro protagonizó uno de los momentos más emotivos del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en México, al reflexionar sobre el deterioro social que, a su juicio, amenaza el futuro de las nuevas generaciones. Durante un encuentro con los medios de comunicación, el director no pudo contener las lágrimas mientras hablaba de la responsabilidad de los adultos frente al mundo que heredan niños y jóvenes. El realizador, reconocido por películas como El laberinto del fauno, expresó su tristeza por lo que considera una pérdida de avances sociales y de valores colectivos.
En medio de su intervención, hizo una pausa para limpiarse las lágrimas, mientras algunos de los periodistas presentes respondían con aplausos y palabras de apoyo. “Me duele muchísimo ver que una, dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación”, afirmó el cineasta. También describió el panorama que, desde su perspectiva, se entrega a quienes vienen detrás como un mundo en ruinas en los ámbitos moral, social y espiritual. Sus declaraciones estuvieron marcadas por la preocupación ante la fractura de los vínculos comunitarios y la dificultad de mantener la esperanza en medio de un escenario que percibe cada vez más dividido.
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Durante el encuentro, Del Toro cuestionó una cultura en la que, según señaló, el cinismo puede presentarse como una muestra de inteligencia, mientras que la solidaridad y la confianza en la posibilidad de cambiar las cosas suelen interpretarse como ingenuidad. “Es más fácil parecer inteligente siendo un hijo de la chingada que un solidario”, expresó. Con esta reflexión, defendió la importancia de mantener una actitud abierta a la cooperación y al bien común, incluso cuando predomina el pesimismo. El director también manifestó inquietud por la manera en que las plataformas digitales pueden contribuir a profundizar las divisiones entre grupos sociales.
A su juicio, los mecanismos que favorecen el aislamiento y la confrontación dificultan el entendimiento entre las personas. “La fractura social viene de crear un ensimismamiento de un grupo hacia otro. No creo que esto sea accidental, no creo que sea cíclico. Hay una voluntad de desarrollo de estas divisiones”, afirmó. Sus palabras apuntaron a un problema que trasciende el entorno digital: la pérdida de espacios de encuentro y la dificultad para reconocer al otro desde la empatía. Frente a esa realidad, el cineasta planteó la necesidad de cuestionar los discursos que alimentan el enfrentamiento y recuperar la capacidad de construir relaciones basadas en el respeto.
La reflexión de Del Toro también se centró en el papel del arte como una vía para preservar la sensibilidad humana. En un contexto de polarización política y conflictos sociales, el director defendió la capacidad de las expresiones artísticas para propiciar encuentros y recordar aquello que une a las personas. Durante su intervención, cuestionó la idea de que el odio pueda ofrecer respuestas más eficaces que la comprensión y la generosidad. “Lo único que me sorprende es la capacidad que hay para creer que el odio es más efectivo que la compasión”, manifestó.
El mensaje llegó en el marco de la conmemoración de los 20 años de El laberinto del fauno, película estrenada en 2006 que consolidó el reconocimiento internacional del cineasta mexicano. La obra, que combina fantasía y violencia histórica, sirvió como punto de referencia para una conversación centrada en la sociedad contemporánea y sus desafíos. En el encuentro estuvieron presentes la productora Bertha Navarro, el cinefotógrafo Guillermo Navarro, la actriz Ivana Baquero y Daniela Michel, directora del Festival Internacional de Cine de Morelia. Al cerrar su intervención, Del Toro dejó una frase que resumió el sentido de su reflexión y su llamado a reconstruir los vínculos sociales desde el afecto: “Con amor podemos sanar”. Con esas palabras, insistió en que la compasión y la responsabilidad colectiva siguen siendo fundamentales para afrontar las divisiones y ofrecer a las nuevas generaciones un horizonte distinto.