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    Publicado 27 julio, 2017

    Sexo: ¿ayuno sexual o qué?

    Si la idea es agregar un poco de creatividad y evitar lo rutinario en las relaciones de pareja, algunos expertos recomiendan practicar, ocasionalmente, una privación sexual para así aumentar y avivar el deseo entre los dos, tal como publica la revista Cosmopolitan en su portal en español.

    Por supuesto, debe tratarse de un acuerdo mutuo, y no recomiendan hacer “trampas” como satisfacerse a sí mismo, pues la idea no es preocuparse nada más por el placer propio, sino darle un apoyo a la atracción y el interés recíproco en la pareja.

    Sin embargo, ésta no puede ser la única motivación y si bien en algunos casos puede adoptarse por razones religiosas o de pura convicción personal, también pueden darse casos en los que esta abstinencia pueda servir como alivio para algunos hábitos perjudiciales, como la adicción al sexo o hipersexualidad.

    A su vez, el consejo de los expertos es no obsesionarse con el coito, sino enfocarse en todo el erotismo que puede rodear a las relaciones.

    Otras voces opinan negativamente sobre esta práctica, aludiendo que el verdadero placer en mantener una relación afectiva con otra persona, se encuentra en la espontaneidad, y, por tanto, reprimir el impulso y los deseos que se sienten por la pareja pueden llegar a representar ningún beneficio.

    En todo caso, lecciones dadas por el sexo tántrico, indican que la retención del semen por tiempo prolongado tendrá un efecto de intensificación y multiplicación de los orgasmos del hombre, como sucede en ocasiones con los de la mujer.

    La invitación, entonces, es a no cerrarle las puertas a ninguna alternativa. Entre el erotismo y el placer de la pareja, deben estar presente la confianza y el deseo, y ese “ayuno” del cuerpo del otro puede llegar a hacer milagros, sobre todo si se ve como parte de un juego.

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