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    Publicado 11 julio, 2017

    Esteban Cortázar llega a parís. El diseñador plasma la colombianidad en la famosa Colette

    El 2017 ha marcado el aniversario número 20 de un ícono de la moda. Sin embargo, no se trata de una modelo o un diseñador de éxito prematuro, sino de la concept store más reconocida en todo el mundo: la tienda Colette, ubicada en la rue Saint-Honoré.

    Este espacio creativo, lujoso y ecléctico, que con gran naturalidad mezcla moda, cultura y arte, desde ayer cuenta con sello colombiano, gracias al diseñador Esteban Cortázar. El bogotano, de 33 años, quien sí ha sido reconocido como un eterno niño genio de la moda desde su participación en la Fashion Week de Nueva York con escasos 18 años, cuenta con una experiencia que le permite reconocer y aceptar esta máxima asociada a la tienda parisina: si estás en Colette, existes en el mundo de la moda.

    El nivel de reconocimiento que la tienda ha alcanzado durante sus dos décadas de existencia ha sido tal, que algunos guías turísticos han se han aventurado a desplazar la Torre Eiffel como emblema de la ciudad, y decir que no es posible conocer París sin haber pasado por las galerías del selecto espacio, el cual incluye desde dulces por escasos 3 euros, hasta productos de alta gama pensados para todos aquellos con un alto nivel adquisitivo, por lo cual no es raro ver en sus tres plantas a personalidades como Katy Perry, Rihanna o Kendell Jenner, mucho menos cuando se tiene en cuenta que de Colette se suele afirmar, también, que no sigue modas, sino que las crea.

    Bajo esta misma línea, Cortázar ha sido elegido como curador de una muestra de moda, arte y cultura colombiana, bajo el concepto y escrutinio de Sarah Andelman, gerente y fundadora de la tienda, además de ser heredera de la fortuna y el renombre surgido a partir de la visión de su madre Colette Rousseaux.

    La participación del colombiano como encargado de la curaduría de una muestra dedicada al folclor nacional, se hace bajo el marco del año de colaboración Francia-Colombia, que ya ha contado con varias experiencias de intercambio cultural entre los dos países.

    Por su lado, Esteban reconoce que ya había tenido acercamientos previos con la exigente Andelman, aunque sin tener el mismo nivel de cercanía con el cual se presentan en estos días, cuando Cortázar cuenta con la oportunidad de llevar distintos diseños y productos con su estampa a la colombiana para ser expuestos en los estantes de esta tienda, que vende alrededor de 20.000 objetos y genera unos de 31 millones de euros en utilidades anualmente.

    Así, durante 12 días, una de las esquinas más convulsas de París, contendrá vestidos y prendas con palabras tan “criollas” como “bacán”, “sancocho” o “parce”; tablas de patinetas con diseños de símbolos patrios, como el Divino Niño, o estampados de figuras colombianas como el Pibe Valderrama y Sofía Vergara; venderá álbumes del cantante antioqueño J. Balvin, y buzos con colores y palabras asociadas a la música urbana en boga; también contará con diseños de aretes y collares con máscaras de artesanos de Malambo, bajo la colaboración de Mercedes Salazar, y el libro Soy Bogotá se unirá a la muestra, gracias a la colaboración de la reconocida galería Casas Reigner.

    A su vez, el mismo padre del diseñador, Valentino Cortázar, se hará presente exponiendo unos bolsos con la tricolor nacional. Todo esto estará complementado por un toque de hospitalidad colombiana, pues el wáter bar de la tienda será atendido por la gente del restaurante Candelaria, quienes ofrecerán a los compradores la oportunidad de probar golosinas como el Coffe Delight o el Bom Bom Bum.

    La cuota barranquillera en la muestra dedicada a Colombia estará a cargo de las tiendas de vestidos de baño Onda de Mar, y la marca de ropa Loopzu, de Estefanía Dávila, con las cuales Cortázar también ha colaborado para realizar distintos diseños, incluyendo medias inspiradas en el Carnaval de Barranquilla.
    Una treintena de aliados ayudarán a que la fiesta colombiana de Cortázar alcance a marcar su propio hito en uno de los puntos más exigentes y emblemáticos de la moda a nivel mundial, el cual está ubicado a escasos metros de su estudio, desde donde trabaja arduamente para distinguirse y seguir haciéndose un nombre a pesar de la “bulla” que rodea el ambiente de las pasarelas, los diseños y los accesorios, como el mismo bogotano reconocería a la AFP francesa, en relación a como las redes sociales han impactado y cambiado los horizontes en el amplio universo de la moda.

    La respuesta que Cortázar dio a su misma observación fue “ser honesto contigo mismo, celebrar lo que a ti te gusta, porque la gente se da cuenta cuando algo es auténtico» lo cual espera lograr en esta nueva aventura, cuyo punto de partida será recrear una “tiendita” típica de pueblo en la vitrina de la tienda: el país del Divino Niño en el corazón de la Ciudad Luz.

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