Paris Jackson deslumbra en el Festival de Cine de Venecia con un look púrpura de impacto
El Festival Internacional de Cine de Venecia sigue siendo el escenario ideal para que las estrellas muestren no solo su talento, sino también su estilo más elegante y atrevido
En esta ocasión, quien acaparó todas las miradas fue Paris Jackson, la hija del recordado “Rey del Pop”, Michael Jackson, quien se presentó en una cena exclusiva organizada por Tom Ford en el Palacio Contarini Polignac.
Foto: Jacopo Raule
A bordo de una embarcación por los icónicos canales de Venecia, la modelo, actriz y cantante de 27 años llegó con un look que rápidamente se convirtió en tema de conversación. Jackson lució un vestido largo en tono púrpura, de corte ajustado y con un efecto brillante que evocaba el glamour del cine clásico. El atuendo fue complementado con tacones Louboutin, un bolso dorado y un peinado de rizos voluminosos, logrando una combinación de sofisticación y audacia que reafirma su lugar como un ícono de estilo contemporáneo.
La velada, que reunió a importantes figuras del cine y la moda, se convirtió en una plataforma para que Paris reafirmara su identidad como referente de tendencias. Lejos de seguir únicamente los cánones convencionales, ha sabido construir una estética propia, marcada por lo que ella describe como una mezcla de influencias de los años 60, 70 y 90. En entrevistas anteriores, la artista ha señalado que su estilo personal prácticamente no ha cambiado desde su adolescencia, manteniéndose fiel a esa fusión retro que tanto la caracteriza.
Más allá de la moda, Jackson también ha aprovechado los reflectores para enviar mensajes de empoderamiento y autenticidad. Recientemente, confesó que ha trabajado en su autoestima y en el amor propio, destacando la importancia de la espiritualidad y del autocuidado en su vida diaria.
Según sus propias palabras, este proceso le ha permitido sentirse más segura y en armonía consigo misma, un reflejo que también proyecta en cada aparición pública
La presencia de Paris Jackson en Venecia no solo se interpretó como un despliegue de elegancia, sino como un recordatorio de su evolución personal y profesional. Con una carrera que abarca la música, la actuación y la moda, la joven artista continúa consolidando su propio camino, alejándose de las comparaciones con el legado de su padre para escribir su propia historia.
El Festival de Cine de Venecia, una de las citas más prestigiosas de la industria cinematográfica, fue el escenario perfecto para que Paris brillara con luz propia, demostrando que estilo, autenticidad y confianza pueden ir de la mano.