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Publicado 9 marzo, 2026


Nueva York se rinde ante «El Malo»: El emotivo último adiós a Willie Colón en San Patricio

Bajo los acordes de «La Murga» y rodeado de miles de fieles, la Gran Manzana despidió este lunes al legendario trombonista que transformó la salsa urbana en un himno de identidad latina


La ciudad que lo vio nacer se detuvo para rendir tributo a su hijo predilecto. Este lunes 9 de marzo, la emblemática Catedral de San Patricio, en el corazón de Manhattan, se convirtió en el epicentro del dolor y la celebración del legado de Willie Colón. Tras su fallecimiento el pasado 21 de febrero a los 75 años, la familia del «Arquitecto de la Salsa» cumplió su última voluntad: una misa funeral pública en el templo más representativo de la Quinta Avenida, donde miles de seguidores se congregaron para darle el «hasta siempre».

Foto: Ángel Colmenares

La ceremonia, que comenzó a las 9:30 a.m., fue un reflejo de la dualidad cultural de Colón. Transmitida en vivo para el mundo entero, la misa intercaló lecturas en español e inglés. Uno de los momentos más conmovedores fue el elogio fúnebre pronunciado por sus hijos, Diego y Alejandro Miguel Colón, quienes destacaron que su padre «dejó una sombra gigantesca» y que su mayor logro no fue solo la música, sino el amor con el que transformó a quienes lo conocieron.


El obispo Joseph A. Espaillat, encargado de la homilía, recordó con humor y respeto cómo aprendió qué era un trombón gracias a Willie, calificándolo como un «hijo del Bronx, de Puerto Rico y de Dios».

A la salida de la catedral, el ambiente solemne se transformó en una fiesta de barrio. Decenas de trombonistas neoyorquinos se reunieron de forma espontánea para interpretar los clásicos que inmortalizaron a Colón junto a Héctor Lavoe y Rubén Blades.


Los acordes de «La Murga» y «Idilio» resonaron entre los rascacielos, mientras los asistentes coreaban las letras que durante décadas narraron las crónicas urbanas de la comunidad latina


Más allá de sus 40 álbumes y 30 millones de copias vendidas, el funeral subrayó la faceta de Colón como activista y líder comunitario. Figuras políticas y sociales recordaron su paso como asistente especial de los alcaldes de Nueva York y su incansable lucha por los derechos civiles.

Siguiendo los deseos de su viuda, Julia Colón Craig, tras la misa pública, el sepelio se llevará a cabo de manera estrictamente privada. En un gesto final de generosidad, la familia solicitó que, en lugar de flores, se realicen donaciones a la investigación de enfermedades pulmonares en la Universidad de Columbia, buscando que el nombre de Willie Colón siga ayudando a otros, incluso después de su partida.

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