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PERSONAJE

Publicado 25 mayo, 2026


María Isabel Tcherassi

A la defensa de la familia



La abogada barranquillera busca, desde su práctica profesional en el derecho de familia, brindar protección a los niños, niñas, adolescentes y mujeres vulneradas, y erradicar de los hogares todo tipo de violencia con la guía imprescindible de Dios.


La familia, un tesoro que exige protección y cuidado



Para María Isabel Tcherassi, el derecho de familia debe superar la abstracción técnica en la que generalmente se lo inscribe y establecerse como una preocupación ética y social. Su concepción parte de la Constitución de 1991, que elevó a la familia a la categoría de núcleo fundamental de la sociedad y la reconoció como sujeto colectivo de derechos. La transformación jurídica, explica, obligó al Estado a garantizar su protección integral y a asumir que las relaciones familiares deben fundarse en la igualdad de derechos y deberes, así como en el respeto recíproco entre sus miembros.

“A pesar de ello”, señala, “la familia continúa en crisis por la inversión de valores, el abandono, la intolerancia, la violencia y el desamor; por lo cual el reto del derecho, más que resolver conflictos, es ayudar a sanar la vida familiar”. A su juicio, solo cuando existe comunión en el hogar es posible educar seres humanos sanos que, a su vez, formen familias sólidas en el futuro.


Humanizar el conflicto familiar



“Hay que leer con humanidad la historia detrás de cada expediente”.

María Isabel Therassi


La jurista resume el método que la ha hecho reconocida con una frase: “Humanizar el conflicto familiar”. Lejos de la retórica, la idea remite a una manera distinta de entender la práctica del derecho, cuya figuración primordial suele llegar cuando el daño está consumado. En esos escenarios, María Isabel Tcherassi prioriza la dignidad humana, el amor, la solidaridad y la ayuda mutua, procurando que el rigor de la ley no aplaste el proceso emocional de quienes acuden a su despacho. “Cuando es posible, apuesto por la conciliación y me apoyo en recursos psicológicos, médicos y espirituales para que los miembros de la familia salgan fortalecidos y no más fracturados del proceso”, señala.

Su perspectiva profesional contrasta con la frialdad procesal que suele gobernar en este campo y que puede revictimizar a sus protagonistas. María Isabel considera que no basta con aplicar ciertas normas: “Hay que leer con humanidad la historia detrás de cada expediente”. Desde su perspectiva, el derecho debe servir para ordenar los conflictos con justicia, escucha y sentido de reparación.


Nuevas familias, nuevas disputas



En lo que respecta a los cambios en la vida familiar contemporánea, María Isabel Tcherassi identifica varios que ameritan atención. El más evidente es el aumento de la violencia intrafamiliar, que ya no puede entenderse desde la tribuna simplista de la agresión física o psicológica. “Hoy también aparece la violencia de género, la económica, la vicaria y la institucional, todas reconocidas y sancionadas por la Constitución, la ley y las altas cortes”, explica. El diagnóstico la lleva a insistir en una respuesta jurídica más sensible, capaz de reconocer las distintas capas del daño y no minimizar la experiencia de las víctimas.

Junto a ello, reseña los conflictos de parejas y exparejas que se agravan por asuntos económicos, la incomprensión y la deslealtad. En esos casos, su postura es pragmática y humanista, pues busca ayudar a tiempo y ofrecer consejería cuando aún existe la voluntad de reparar el hogar. También señala fenómenos que hace algunos años eran menos visibles, como las familias de crianza, sostenidas en la convivencia y el afecto, o las parejas que deciden no tener hijos y que enfrentan discusiones inéditas en torno a la custodia de los animales de compañía. Cada uno de esos escenarios exige una mirada jurídica actualizada, pero, sobre todo, un oído atento a la transformación que representan.


Liderar desde la fe, la empatía y la firmeza


La sinceridad de María Isabel alcanza para hablar, además, de las barreras que ha enfrentado como mujer líder en el ámbito jurídico. Menciona contrapartes machistas, colegas poco amables que buscan intimidar a sus clientes y casos en los que las instituciones dilatan o no asumen con diligencia la violencia sufrida por mujeres y menores. Ante eso, su respuesta ha sido construir una voz propia “de la mano de Dios y del Espíritu Santo”, trabajando con honestidad, profesionalismo, dedicación, estudio, experiencia, empatía y calidad humana. Su mensaje para otras mujeres es igualmente diáfano: “Luchen por sus sueños y trabajen por ser la mejor versión posible de sí mismas”.


El reto del derecho, más que resolver conflictos, es ayudar a sanar la vida familiar”.

María Isabel Therassi


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