Liliana Cardona Chagüi
“Influir es abrir caminos y romper estereotipos”
En la nueva magistrada del Consejo Superior de la Judicatura, convergen la jurista rigurosa, la servidora pública comprometida y la mujer cercana que ha hecho de la rectitud, el amor y la vocación de servicio la esencia de su vida.
Liliana Cardona Chagüi tiene muy claro que, entre los diversos compromisos inherentes a su condición de influyente líder femenina, está el de servir y apoyar a las mujeres, pues ella misma se enfrentó a temprana edad a los obstáculos que nuestra sociedad suele erigir por razones de género.
“Recuerdo con mucha claridad –dice– que hacia los 14 años ya sabía, con una convicción muy profunda, que quería ser abogada. En esa época, sin embargo, no siempre era fácil para una mujer expresar con firmeza que quería abrirse paso en una profesión que muchos seguían viendo como un escenario predominantemente masculino.
Escuché comentarios que, lejos de impulsarme, buscaban persuadirme de tomar otro rumbo, porque pensaban que, por mi forma de ser, yo debía dedicarme a algo ‘más acorde’ con lo que se esperaba de una mujer. Pero justamente esas circunstancias me ayudaron a reafirmarme”.
«El liderazgo femenino en la justicia puede ejercerse con firmeza, pero también con sensibilidad y profundo sentido de responsabilidad».
Esa reafirmación la llevó, en cuanto terminó su bachillerato, a trasladarse de su natal Cartagena a Barranquilla para estudiar Derecho en la Universidad de la Costa, donde se graduó como una estudiante muy dedicada y disciplinada. A partir de entonces –además de cursar varias especialidades y una maestría también en el campo jurídico—, ha construido una trayectoria de más de tres décadas en el sector público y privado, que incluye experiencias en el ejercicio del derecho, la dirección administrativa y el servicio a la Rama Judicial.
Se ha desempeñado en instituciones tales como el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, el Consejo Nacional Electoral, la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, la Procuraduría General de la Nación, Coljuegos y la Contraloría General de la República.
Recientemente recibió uno de los máximos reconocimientos de su vida: fue elegida magistrada del Consejo Superior de la Judicatura, cargo que ejercerá durante los próximos ocho años. “Para mí este logro significa, ante todo, una inmensa responsabilidad profesional y un profundo honor –afirma—. Lo recibí con gratitud, con humildad y con plena conciencia de lo que representa servir a la Rama Judicial desde una de sus más altas dignidades como lo es su órgano de gobierno”.
Entre las principales metas que se ha impuesto en su nueva función, destaca tres: 1) aportar al fortalecimiento institucional de la Rama Judicial desde un enfoque en el cual se resalte la planeación seria, la buena administración y el uso responsable de los recursos públicos; 2) trabajar con decisión por la transformación digital de la justicia, pues el país necesita una Rama Judicial que aproveche la tecnología para facilitar el acceso, mejorar tiempos de respuesta, fortalecer la transparencia y simplificar la relación del ciudadano con la administración de justicia; 3) en un plano más personal, ejercer las responsabilidades de este cargo con cercanía, escucha y profundo sentido humano.
Qué es ser una mujer influyente
A preguntársele qué significa para ella ser una mujer influyente, explica: “Creo que una no lo es solo por el cargo que ocupa, sino por la manera en que lo ejerce. En mi caso, aspiro a ser una mujer influyente desde esta magistratura a través del ejemplo, del trabajo serio, de la escucha, de la cercanía y de la coherencia entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago.
Por eso, mi influencia quiero que se mida, sobre todo, en la capacidad de contribuir a que la justicia sea más humana, más eficiente, más transparente y más cercana a las personas”. Y es entonces cuando agrega algo crucial, relativo a ese compromiso con las mujeres que indicamos al principio: “Creo así mismo que desde mi rol puedo aportar siendo un referente cercano para otras mujeres, demostrando que sí es posible llegar a estos espacios con preparación, integridad y convicción”
En ese mismo sentido, espera poder acompañarlas, orientarlas y tenderles la mano en su proceso, para contribuir a que más voces femeninas participen y se fortalezcan en ámbitos como el que ella ahora ocupa. Resume: “Influir, en este contexto, es abrir caminos, romper estereotipos y mostrar que el liderazgo femenino en la justicia puede ejercerse con firmeza, pero también con sensibilidad y profundo sentido de responsabilidad”.
Más allá de su sólida vida profesional, Liliana Cardona Chagüi es una mujer profundamente unida a su familia. Es madre de Alejandro David y Juan Felipe, quienes, convertidos en dos jóvenes universitarios con grandes metas, representan para ella una de sus mayores alegrías y motivos de orgullo.