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Publicado 17 enero, 2022

El príncipe Harry teme por su seguridad en el Reino Unido. Esta es su única condición para regresar junto a su familia

El duque de Sussex alega que no se siente seguro y por ello no ha podido volver a Reino Unido. La protección se les retiró hace dos años, cuando la pareja renunció a sus obligaciones reales y a la financiación pública.

El príncipe Harry ha tomado acciones legales contra la decisión del Gobierno británico de retirarle la protección policial cuando está en el Reino Unido y de no permitirle pagar personalmente por ella.

Según un representante legal de Harry, citado por el diario británico Daily Telegraph, el duque de Sussex —nieto de la reina Isabel II— no se siente seguro en Reino Unido y por tanto “no puede volver a su hogar” con su mujer, Meghan Markle, y sus hijos Archie y Lilibet.

A los duques de Sussex se les retiró la escolta policial de la que gozaban en el país durante las 24 horas del día hace dos años, cuando renunciaron a sus obligaciones reales y a la financiación pública.

Cuando en el 2020 el príncipe Harry y Meghan decidieron dejar la Familia Real británica (el famoso “Megxit”), uno de los puntos más controvertidos del acuerdo al que llegaron con Buckingham fue que, a partir de entonces, dejarían de ser protegidos por policías británicos pagados con fondos públicos.

El príncipe Harry y Meghan Markle en su último evento como parte de la familia real británica, durante Día de la Commonwealth en la Abadía de Westminster.

El auto en que viajaba el príncipe Harry fue perseguido por fotógrafos 

En su acción judicial, el duque de Sussex argumenta que su equipo de protección privada en Estados Unidos carece de “jurisdicción” en el extranjero ni tampoco puede acceder a la información de inteligencia necesaria para resguardarlo. por lo que Harry ha sufrido algún incidente desagradable -y potencialmente muy peligroso- cuando ha visitado su país de nacimiento.

A principios de julio del 2021, por ejemplo, cuando Harry voló a Londres para la inauguración de una estatua de su madre, la princesa Diana de Gales, aprovechó para asistir a un acto de WellChild, una ONG con la que siempre se ha sentido muy unido y que ayuda a niños enfermos y sus familias. El acto fue en los Kew Gardens de la capital británica y, cuando Harry se marchó, su auto fue perseguido a toda velocidad por fotógrafos. Una imagen que, sin duda, le tuvo que recordar a las últimas horas de su madre, muerta en un accidente de coche en París en el 1997 tras ser seguida por paparazzis.

Por si no fuera poco, Harry y Meghan aseguran además que, en los últimos años, su familia ha sido amenazada por extremistas y neonazis.

El príncipe Harry visitó por última vez el reino Unido en julio de 2021, cuando voló para asistir al evento inaugural de una estatua conmemorativa de la princesa de Diana.

Harry intentó hasta el último momento mantener su escolta oficial, pero finalmente tuvo que ceder y comprometerse a pagar él mismo por su propia seguridad y la de su familia. Por ello, Harry propuso al Gobierno británico costear él mismo de su bolsillo esa protección por la policía, algo a lo que el Ministerio del Interior se ha negado.

En el mes de septiembre del pasado año, Harry pidió al organismo de gobierno que revisase los términos de su seguridad y le permitiese tener una protección suficiente cuando él o su familia estuvieran en el Reino Unido. Pagada por él, pero con acceso a inteligencia y con capacidad de maniobra. Pero hasta la fecha no se ha avanzado nada y Harry ha decidido insistir en el tema.

En un comunicado hecho público ayer, Harry aseguraba que “su familia no puede volver a su casa (en Inglaterra)”. “A pesar de que su rol en la institución ha cambiado, su popularidad como miembro de la Familia Real no lo ha hecho. Ni tampoco las amenazas a él o a su familia”, continuaba el texto. E insistía: “Como es ampliamente conocido, otras personas que han dejado sus roles públicos y presentan un riesgo de amenaza inherente reciben protección policial sin ningún coste para ellos”.

La decisión urge porque Harry quiere poder visitar el Reino Unido con sus hijos y no se atreve a llevar a su mujer y a los pequeños. Y eso que nadie de la Familia Real (que sepamos) ha visto a Lilibet, la hija de Harry y Meghan, en persona.

En esta foto en su postal de Navidad, los Sussex mostraron por primera vez a su hija Lilibet.

“Reino Unido siempre será el hogar del príncipe Harry y un país en el que quiere que su mujer y sus hijos se sientan seguros. Con la falta de protección policial, existe un riesgo demasiado grande”, ha explicado su representante legal. A juicio de su abogado, el equipo de seguridad de los duques de Sussex en EEUU “no puede reproducir la necesaria protección policial que se necesita mientras están en el Reino Unido”.

El príncipe Harry, radicado junto a su familia en California desde 2020, siempre se ha mostrado en sus declaraciones públicas muy preocupado por el riesgo que sufre su familia en el Reino Unido y acusa directamente a la persecución de la prensa de haber propiciado los problemas que sufrió su difunta madre, Diana de Gales.

Una factura de seguridad que puede llegar a los cuatro millones de libras

Cuando los duques de Sussex decidieron dejar de ser miembros de pleno derecho de la Familia Real, se mudaron a Estados Unidos. En concreto, a Montecito, en el condado de Santa Bárbara, una localidad en Los Ángeles poblada de famosos de Hollywood. Primero alquilaron una mansión y luego se trasladaron a la suya propia, el Chateau of Riven Rock, una extensa propiedad que incluye una gigantesca casa con 16 baños, gimnasio, zona de spa, piscina, cancha de tenis y ala separada de invitados. La finca pertenecía a un millonario ruso, Sergey Grishin, y el Daily Mail calculó que los Sussex la debieron adquirir por unos once millones de dólares, aunque la cifra real nunca fue hecha pública. Actualmente, y según varios medios de comunicación británicos, la pareja podría estar pensando en venderla.

Meghan y Harry en las calles de Los Ángeles, donde se manejan con relativa libertad.

En cuanto pisaron suelo estadounidense Meghan y Harry tuvieron que contratar seguridad privada para protegerlos a ellos y a su Archie, pues la pequeña Lilibet aún no nacía. No se sabe exactamente ni cuántos guardaespaldas tienen ni cuánto les cuesta, pero varios expertos en seguridad consultados por Forbes en marzo del 2021 (justo después de la famosa entrevista de Meghan y Harry con Oprah Winfrey) calcularon que la factura podría ascender a dos o tres millones de dólares anuales.

El tabloide británico Daily Mail fue un paso más allá y aseguró que la cifra debía rondar los cuatro millones de libras esterlinas. Incluso aseveraron que no era Harry, sino su padre, el príncipe Carlos de Gales, quien pagaba los costes.

Sin embargo, este último punto parece discutible. El propio Harry reconoció en su famosa entrevista a Oprah Winfrey que firmó un millonario acuerdo con Netflix justamente para tener dinero suficiente para costear la seguridad privada de su familia.

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