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  • TURISMO

    Publicado 23 septiembre, 2025


    DJ DORANCE

    Más de 30 años alegrando corazones con su música 


    Se llama Dorance Ávila y empezó su carrera cuando apenas terminaba el bachillerato. Lleva toda una vida dominando la escena musical de Barranquilla y el Caribe, haciendo un valioso aporte al turismo desde su especialidad.


    En varias etapas de sus más de 30 años de carrera artística, Dorance Ávila ha estado vinculado al turismo, especialmente a subsectores como el turismo de negocios y el turismo de bodas. En la actualidad, este último copa buena parte de su nutrida agenda.

    El éxito y el prestigio de este DJ y productor musical barranquillero fueron el resultado de una serie de factores que, combinados, suelen ser de una eficacia infalible: talento, vocación a toda prueba, disciplina, capacidad para arriesgarse, confianza en sí mismo y perseverancia.

    Todo empezó en 1993 en una tienda de discos situada frente al parque Washington de su ciudad natal. Después de salir del colegio, un chico menor de 18 años iba allí a escuchar música por horas y horas, en el recién estrenado formato de CD, hasta terminar asesorando con criterio experto a los clientes. Por supuesto, a los pocos días, el propietario se dio cuenta de la situación y le ofreció trabajo. Y fue así como, tras la previa autorización de sus padres, Dorance inició su aventura con los tornamesas de cara al público.


    Después de dos años, un cliente gratamente impresionado le propuso ser su DJ en un bar que tenía en el norte de la ciudad. Fue tanto el éxito que cerró el bar para abrir una discoteca que se convirtiría en un ícono de la rumba barranquillera durante los próximos 10 años: Bonaparte Café Bar. Dorance permaneció allí entre 1995 y 2005. “Ese lugar fue una gran escuela para mí”, dice. “Crecí mucho musicalmente”. 

    En aquel período, combinó la frenética experiencia nocturna con los estudios especializados. Hizo un curso profesional de DJ en una academia de Bogotá y después varios cursos en línea, en los que también aprendió producción musical, incluido uno en la prestigiosa Berklee College of Music, de Estados Unidos.


    Su siguiente estación fue Henry Café Bar, el mejor bar de la ciudad en ese momento. Por entonces, fue mimado por los medios de comunicación; Ernesto McCausland le dedicó una emisión de su ‘Mundo costeño’. Empezaron a ofrecerle contratos para eventos sociales privados. En determinado punto, éstos llegaron a ser tantos que tomó la decisión de trabajar por su propia cuenta y riesgo. “Me convencí de que había llegado la hora del salto de fe que creo que todo el mundo debería dar”, evoca.  

    Desde entonces, lleva ya 11 años como DJ y productor musical independiente, y cuenta con su propia empresa, DRM Producciones. “Mi mercado ha estado dividido  en dos líneas, la empresarial y la social”, cuenta. En efecto, ha trabajado, por un lado, para numerosas convenciones de grandes compañías nacionales y multinacionales, celebradas en ciudades como Cartagena, Cancún y Punta Cana. Y por otro, para incontables eventos sociales tales como fiestas de grado, de cumpleaños, de bautizos, de matrimonios. A esta última línea ha estado dedicado durante los últimos nueve años, en particular a las bodas de destino, en las cuales es un experto musicalmente hablando. “En la actualidad, hago entre 100 y 120 fechas al año”, dice. “Es un trabajo extenuante, pero muy satisfactorio”.


    «Continuaré entreteniendo a la gente hasta que siga sintiendo amor por la música».


    Nací para ser artista, como ya lo indica mi mismo nombre. La gente cree que es mi nombre artístico, pero no: es mi nombre de pila. Me llamo Dorance Ávila. No he hecho otra cosa en mi vida que llevar alegría a la gente con mi música. Hace años logré el reconocimiento del público y mi principal logro ha sido mantenerme, lo que no es fácil, pues cada año surgen competidores nuevos y mucho más jóvenes. Pero yo todavía tengo suficiente alegría en el corazón para conservarme plenamente vigente. Tengo la capacidad de complacer a audiencias masivas de todas las edades, con los más disímiles gustos musicales.  Al contrario de otros DJ, a mí me encanta complacer a todo el mundo; para eso estoy, para eso me contratan. 

    Por lo demás, trabajo con equipos de la más avanzada tecnología. Me tomo el trabajo de masterizar y nivelar canción por canción, de modo que todas suenan al mismo nivel. Y hago mis propias versiones de cada una, para adaptarlas a cada tipo de lugar y a cada tipo de fiesta. No es lo mismo tocar en un matrimonio en un salón cerrado que en una ‘pool party’. Continuaré entreteniendo a la gente hasta que siga sintiendo amor por la música. 

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