Comfamiliar Atlántico
motor de progreso para el departamento
En la actualidad, la caja de compensación no solo acompaña a las familias, también impulsa el empleo, la educación, la internacionalización empresarial y el bienestar territorial.
De la asistencia a la incidencia
Comfamiliar Atlántico está viviendo una transición institucional que amplía su influencia. Con más de 68 años de trayectoria, la entidad busca convertirse en una plataforma capaz de articular bienestar social, crecimiento empresarial y desarrollo regional. Esa es, precisamente, la gran apuesta de la administración actual, en cabeza de Herber Mantilla: logar que Comfamiliar se convierta en un actor que acompaña a las personas en varias dimensiones de su vida y no únicamente en el acceso a beneficios.
“Queremos estar presentes cuando una persona busca empleo, cuando alguien quiere estudiar, cuando una empresa necesita fortalecerse o cuando un trabajador requiere un espacio de esparcimiento con los suyos”, explica Herber, director administrativo de la organización. En otras palabras, la reconocida caja de compensación está por la labor de convertirse en un agente de movilidad social, de pasar de la asistencia a la incidencia.
Empresas, exportaciones y empleo
Resultados elocuentes
Una de las decisiones más importantes de la transformación de la entidad es el fortalecimiento del tejido empresarial del Atlántico. Con esa perspectiva, Comfamiliar lanzó Comfomento, un programa de fortalecimiento empresarial que en su primera fase acompañó a 60 mipymes y que en 2026 proyecta llegar a 200. “Buscamos intervenir en la base productiva de la región, allí donde se genera la mayoría de empleos y donde se necesita respaldo para crecer, innovar e internacionalizarse”, señala Mantilla.
A tal iniciativa se suma una alianza histórica con Analdex, enfocada en que las empresas den el salto a los mercados internacionales. El 26% de las compañías exportadoras del Atlántico están afiliadas a Comfamiliar, lo que necesariamente implica que la caja de compensación intervenga como actor clave en la mediación externa para el desarrollo económico. En palabras de Matilla, “el potencial exportador ya existe; la tarea institucional es acompañarlo, ordenarlo y proyectarlo”.
“En Comfamiliar queremos llevar servicios, cultura, educación y oportunidades a todos”.
Herber Mantilla

La caja de todos
Uno de los rasgos más interesantes del nuevo modelo de Comfamiliar Atlántico es su interés por articular alianzas con otros actores del territorio. La institución trabaja con la Universidad Simón Bolívar, la Cámara de Comercio de Barranquilla, Analdex, el ICBF y el empresariado, con el fin de ampliar cobertura y hacer más inteligente su presencia en el departamento. “Solos no llegamos lejos”, enuncia Herber Matilla, resumiendo una filosofía de trabajo en red que sustenta toda la apuesta institucional.
La dimensión territorial también es clave en su proyecto. Más allá de Barranquilla, Comfamiliar cobija a 13 municipios del Atlántico y mantiene presencia en lugares como Usiacurí, Tubará, Soledad y Puerto Colombia. Con ello reafirma la convicción de que el conocimiento y el bienestar no pueden centralizarse. “En Comfamiliar queremos llevar servicios, cultura, educación y oportunidades a todos, pero especialmente a los lugares donde el acceso ha sido históricamente más difícil”, reseña el director.
Una visión de largo plazo para el Atlántico
La proyección futura de Comfamiliar Atlántico parte de la convicción de que talento, energía y capacidad hay de sobra en el departamento. El sueño declarado en su nueva fase de desarrollo es que más empresas exporten, más jóvenes accedan a educación de calidad, más familias tengan vivienda propia y más trabajadores encuentren oportunidades reales.
Comfamiliar Atlántico es una entidad querida en el departamento y está ampliando su vocación. “Deseamos seguir gozando de la cercanía social, ofrecer músculo empresarial, brindar una plataforma educativa mucho más sólida y consolidarnos como puente de desarrollo regional”, concluye Herber Mantilla. La idea es tan simple como poderosa: acompañar la vida de la gente mientras se procura por el crecimiento del territorio. Esa combinación, en el Atlántico de hoy, es una forma muy concreta de construir futuro.