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Publicado 26 enero, 2026


Bad Bunny en Medellín: una «fiesta de barrio» épica que consagró al Atanasio Girardot

Como si de una profecía se tratara, la frase «como esta noche ninguna» cobró vida en el Estadio Atanasio Girardot


El pasado fin de semana, Bad Bunny aterrizó en la «Ciudad de la Eterna Primavera» con su gira mundial ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, ofreciendo tres conciertos históricos que no solo agotaron entradas en tiempo récord, sino que sellaron la conexión inquebrantable entre el puertorriqueño y el público paisa.

Foto: @diomargarcia1 – instagram

Desde que se abrieron las puertas, el ambiente era eléctrico. El despliegue técnico fue masivo: un escenario principal flanqueado por pantallas de ultra alta definición y la ya icónica «Casita», un escenario alterno en medio de la gramilla que simulaba una estructura de barrio. Fue allí donde Benito Antonio Martínez Ocasio pasó gran parte de la noche, interactuando de cerca con sus fanáticos y elevando la temperatura con un segmento de perreo intenso.


Uno de los detalles más originales fue el souvenir de la noche: en lugar de las tradicionales manillas LED, los asistentes recibieron cámaras fotográficas de edición especial que cambiaban de color según el ritmo de la música, creando un efecto visual orgánico y nostálgicos destellos azules y rojos por todo el estadio.

Fiel a su estilo impredecible, Bad Bunny sorprendió al incluir guiños directos a la cultura colombiana. Durante la primera noche, el estadio estalló en júbilo cuando sonaron los primeros acordes de un clásico de Diomedes Díaz, seguido por una emotiva interpretación de «Colombia, tierra querida».


Los invitados de lujo no se quedaron atrás. La noche del viernes contó con la presencia de la samaria Li Saumet (Bomba Estéreo) para interpretar el himno mundial «Ojitos Lindos»


El sábado, el escenario vibró con la llegada de Arcángel, con quien cantó «La Jumpa» y «Tú No Vive Así». Sin embargo, el clímax llegó el domingo cuando, para cerrar con broche de oro, Karol G apareció por sorpresa, desatando la locura colectiva al interpretar juntas sus éxitos más emblemáticos.

Foto: @diomargarcia1 – instagram

El impacto del «Conejo Malo» trascendió lo musical. Con una ocupación hotelera cercana al 94%, Medellín se convirtió en el epicentro del turismo regional. A pesar de las polémicas por los precios estratosféricos en alquileres y servicios, el alcalde Federico Gutiérrez destacó la cifra millonaria que este evento dejó en la economía local, consolidando a la ciudad como la capital del género urbano a nivel mundial.

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