Andrés Cardona
“Mi labor es como la de un director de cine”
El reconocido ‘wedding planner’ barranquillero, responsable de las bodas de famosos como Andrea Jaramillo, Cristina Felfle, Isabella Chams, Thael Osorio, Kathy Kopp y Lucho Díaz, nos entrega valiosos detalles sobre su oficio. Hace parte del equipo de Casa de Novias, donde prestan sus servicios otros profesionales como él
En apenas poco más de 10 años de carrera, Andrés Cardona se ha labrado un prestigio tal como planeador de bodas y eventos de lujo que no sólo ha cumplido ya los sueños nupciales de varias celebridades, sino que cuenta con una alta demanda de clientes locales, nacionales y extranjeros que lo mantienen ocupado todo el año organizando sus celebraciones por todo el país.
En la actualidad, Andrés realiza entre 25 y 30 bodas anuales en ciudades como Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Bogotá y Medellín, entre otras. Un 60% de esas bodas son de destino, tanto de extranjeros que vienen a casarse a Colombia (principalmente de Estados Unidos, España y Francia) como de nacionales que eligen lugares del país distintos de sus ciudades nativas.
Dirigiendo la puesta en escena
Cardona estudió Diseño Gráfico en LaSalle College, de Bogotá, y luego, en 2011, se fue a Argentina a cursar Relaciones Públicas y Eventos en la Universidad de Palermo. En 2014, ya con el título académico bajo el brazo y con cierta experiencia organizando pequeños eventos culturales, regresó a Barranquilla, donde de inmediato fue invitado por Martha Gómez y Adriana Castro, creadoras de Casa de Novias, a colaborar con ellas. Desde entonces, ha permanecido vinculado a esta reconocida firma, donde, en calidad de socio, y teniendo a su cargo el área de eventos sociales, ha desarrolllado toda su trayectoria profesional.
Al definir su labor como ‘wedding planner’, Andrés señala: “Es como la de un director de cine. Mira, tenemos a nuestros clientes, que son los ejecutivos o los productores de la película y que contratan a un director que se va a encargar de todas las áreas del proyecto y de darle forma al mismo. Como director, me ocupo de contratar todo el reparto, es decir, el equipo de decoración, de fotografía, de iluminación, de sonido, así como de coordinar sus tareas individuales en busca de un solo resultado final”.
Indica asimismo que suele decirle jocosamente a cada uno de los novios: “Mira, tú te vas a casar primero conmigo antes que con tu verdadera pareja, porque trabajaremos durante ocho meses o un año, tiempo durante el cual estaremos en una constante comunicación, compartiendo ideas y conociéndonos, a la vez que estaré asesorándote, diciéndote qué se estila hoy, cuáles son las tendencias, qué funciona, qué no funciona, etc.”.
Añade que el éxito de una boda radica en saber expresar la identidad específica de cada pareja, la que desde luego variará de acuerdo con factores como su orientación sexual, su cultura, su visión de la vida, la generación a la que pertenezca, entre otros. Esa esencia única se transmitirá a través de una experiencia también única, independientemente de que el estilo de la boda sea clásico, moderno, vanguardista, campestre, urbano, etc.
Ahora bien, explica Andrés, es necesario saber seleccionar con precisión a los proveedores más adecuados para lograr materializar dicha experiencia a través de las sensaciones, las texturas, las técnicas y los detalles que sean acordes con ella.
La boda de Lucho Díaz en palabras de Andrés Cardona
La verdad, fue una boda impecable. Fue extremadamente pensada y organizada, a tal punto que, previendo la euforia desbordada que iba a causar dentro de la fanaticada del jugador, salió todo muy bien, con una esquema de seguridad bastante amplio y muy bien desarrollado.

Fue una boda bastante clásica, muy blanca, con una nómina musical que cumplió los sueños de todos. El tema de la comida fue cuidadosamente elaborado para tener en cuenta todo lo que a ellos les gusta. Tuvimos diferentes estaciones en vivo, más que todo para la medianoche, cuando, por ejemplo, se hizo la estación de comida rápida, que permitió a los invitados prepararse su propio chuzo, sus mazorcas, sus salchipapas, su perro caliente, sus hamburguesas y demás. El cuarto de los postres tuvo también diferentes experiencias, como milhojas en vivo, ‘show’ de helados y demás. La producción fue un gran reto porque se llevó a cabo casi que en cinco días, durante los cuales tuvimos diferentes cambios que nos hicieron replantear el orden, el diseño del evento, pero bueno, lo sacamos adelante. Fue una boda que dio mucho que hablar y nos retó a todos, pero la verdad es que estoy muy feliz con el resultado.