Alexandra Hernández
Liderar es proteger
La seguridad no es solo un producto, sino una filosofía de liderazgo que protege vidas, sostiene familias y garantiza la continuidad empresarial
Asumir un legado con alegría
Alexandra Hernández asumió con responsabilidad el legado de su padre y lo transformó en un proyecto familiar moderno. El duelo por su pérdida fue, según ella misma relata, un punto de inflexión que la fortaleció. En tres años la ausencia paterna se convirtió en un impulso que redefinió su propósito y alineó su liderazgo. Así, consolidó un estilo de mando sustentado en la exigencia y la calidez. “A lo largo de mi vida he comprendido que inspirar con el ejemplo es el camino y que la mejor forma de ayudar o enseñar, muchas veces, es en silencio”, cuenta.

Honra, de este modo, una visión heredada en la que se incorporan prácticas modernas de gestión, procesos de selección basados en mérito y una cultura organizacional en la que la persona se valora tanto como su desempeño. Con ello, Central de Soldaduras, la organización que representa, se sigue proyectando como una en la que la productividad y la humanidad dialogan fluidamente.
“Me gusta decir que lidero con una explosión de alegría, porque estoy convencida de que la energía con la que uno llega a los espacios inspira, contagia y marca el ritmo emocional de un equipo”.
La seguridad como filosofía de empresa
En Central de Soldaduras ―organización especializada en la comercialización de productos de protección industrial, insumos y máquinas para soldadura―, la seguridad es una búsqueda que se concreta en dos líneas de acción. Primero, procesos de selección y seguimiento que priorizan preparación, actitud y compromiso por encima de prejuicios de género. Segundo, políticas financieras y estratégicas orientadas a la sostenibilidad de la compañía, entendida como garantía para cientos de familias.
“En Central de Soldaduras la seguridad no es solo un producto que comercializamos; es una forma de entender la vida y el trabajo. Y así mismo lidero: con la convicción de que cada persona merece un entorno seguro para crecer, equivocarse y aprender. Ese es para mí el verdadero sentido de dirigir una empresa dedicada a la protección”, declara Alexandra.
El liderazgo de Alexandra
Vivir a plenitud para decidir mejor
Al interrogarla sobre su vida personal, Alexandra responde con sentida elocuencia: “Durante muchos años actué por impulso, con esa sensación de urgencia que suele acompañar a los líderes. Hoy, en cambio, vivo con intensidad consciente, valorando lo que tengo y disfrutando profundamente lo que hago. Descubrí que hay más tiempo que vida y desde entonces no dejo nada por decir, por hacer ni por sentir. Volví a asombrarme como cuando era una niña y encontraba belleza en los pequeños detalles”.
Ahora, señala, solo se detiene para agradecer, reír, priorizarse y evaluar con claridad el impacto de cada decisión. A este hábito se suma una práctica innegociable: mantener el equilibrio entre su vida personal y su vida gerencial. “Entendí que una líder cansada no construye estrategia, pero una líder consciente sí transforma”, señala.
Un legado de amor y responsabilidad
El mensaje final de Alexandra se dirige a las mujeres que miran el mundo industrial desde fuera: el espacio existe y si no se encuentra, se puede crear. Pero lograrlo implica preparación constante, confianza en el propio criterio y autenticidad en el liderazgo. “No se habla lo suficiente de la capacidad femenina para unir técnica con sensibilidad y disciplina con intuición”, indica. “También falta decir, con honestidad, que muchas veces las barreras no vienen del entorno, sino de nosotras mismas: de creer que valemos menos o que debemos encajar en moldes que no nos representan”.
No se trata de una perspectiva feminista, sino de una visión realista enmarcada en un liderazgo protector y en el ejemplo de su madre. “Central de Soldaduras es la manifestación viva del sueño de mi padre, pero también el reflejo de ella, quien, sin trabajar directamente allí, es el eje de nuestra familia. Con su carácter, amor y dedicación, ha sido el lazo que nos mantiene unidos y el soporte emocional que nos guía”, concluye Alexandra.
“Central de Soldaduras es una empresa familiar en el sentido más genuino de la palabra. Mis hermanos, mis cuñados y mi esposo han sido parte esencial del crecimiento; mi hijo y mis sobrinos representan la nueva visión y la energía del futuro. Verlos crecer dentro de la organización confirma que seguimos construyendo algo que perdurará más allá del tiempo”.
Alexandra Hernández