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  • DE LA DIRECTORA

    Publicado 17 noviembre, 2020

    Valorarme para recibir lo que quiero

    Por Mayra Lucia Rios Castro / mayra.rios@larevistaactual.com

    Peinado y maquillaje: Nidia F Belleza Integral

    “El camino del cielo, es saber vencer sin combatir, responder sin hablar, atraer sin llamar, y actuar sin agitarse”.

    Lao Tsé.

    Estando en una conversación, expresé mi deseo de vivir una experiencia donde la magia del amor haga parte de lo que sienta y viva, y recibí esta respuesta: ¡Ah, lo que tú quieres es un castillo! A lo cual respondí: “No, lo que quiero es que lo que viva sea algo muy especial”.

    Días después de esta conversación, en una de mis meditaciones recibí un mensaje que me decía: “¿Y si quieres un castillo? Te lo mereces”. Para recibir lo que quieres, debes abrirte a recibirlo y más aún, debes valorarte a ti mismo(a) tanto, que el castillo llegue a tus manos. Esto se llama: merecimiento.

    ¿Cuántas veces hemos deseado algo y no llega? Hoy mi invitación a ti, que me lees, es que revises cómo te estás valorando desde tu ser interno. Comprender que todo depende de ti, es maravilloso. No necesitamos que otros nos aprueben. Busca tu propia aprobación, y vive tu experiencia como la imaginas, así a otro le parezca que es demasiado lo que quieres. Respétate a ti mismo(a). Renuncia a juzgar al otro. Cada quien vive su historia desde lo que tiene y puede.

    El merecimiento viene del amor por uno mismo, y sólo tú sabes cuánto vales. La vida es maravillosa a partir del momento en que comienzas a comprender que cada situación que llega hay que mirarla desde la evolución, como una oportunidad de aprender aquello que aún te falta aceptar y pasar a otro nivel. El Universo y Dios son nuestros maestros, nos muestran con firmeza amorosa aquello que aún no hemos querido ver desde la compresión.

    Así que mi sugerencia para ti es que no dejes pasar un instante de tu vida sin disfrutarla. Venimos a este mundo a ser felices y esto depende de cómo percibas cada experiencia que te llega.

    Cuando edificas tu propio castillo siempre hay que hacer y cuidar que no se deteriore para que perdure. Así que si alguien me vuelve a preguntar que si lo que quiero es un castillo, responderé que sí. Quiero vivir en un castillo que construyamos desde el amor, la pasión, la paz y el disfrutar cada instante, cada momento mientras estemos en él. ¿Cuánto durará? No lo sé, solo sé que quiero vivir el momento, cada instante con alegría, dando de mí todo lo que soy para lograr eso que deseo vivir desde la magia de cada día en que sale el sol y decido ser feliz.

     

    Quiero compartir este mensaje:

     

    10 CONSEJOS PARA EL ALMA

    • NO REACCIÓN. Te hagan lo que te hagan, te digan lo que te digan, te adulen o te agredan, tú solamente deja fluir y no reacciones. Así cortaras el karma y Dios/Universo fluirá para tu bien. Él te compensará.
    • DESAPEGO. Desapégate de todas las formas, porque son temporales y no puedes controlar su desaparición, muerte o extinción.
    • VIAJA LIVIANO DE EQUIPAJE. No te pongas mochilas en la espalda, ni cargues con pesados lastres. Solo acepta llevar lo indispensable en este viaje.
    • PERDONA A TODOS. No te envenenes el alma. Nadie te hace daño, el que se daña eres siempre tú, mientras tanto el mundo sigue girando y tú te enfermas.
    • ENAMORÁTE DE LA VIDA. De todo lo que el Universo contiene, se un apasionado del hoy, de tus mañanas, de tus tardes, de tus noches. ¡Ama tu vida!
    • SE CONSCIENTE. De cada paso que des, a cada momento, hazlo desde el ser, desde la consciencia, no desde la mente, no desde el pensamiento que siempre está condicionado por el ego. No vivas en automático.
    • VUÉLVETE PRESENCIA. Aquí y ahora. Enfoca tu vida en el momento presente como si no tuvieras pasado, ni memoria, como si no tuvieras futuro. Vive y disfrutar cada instante con alegría.
    • QUE EL AMOR SEA TU LEMA. Tu estandarte y tu guía. Que sea el punto de partida y de llegada. Pero que sea sobre todo el camino. Vuélvete el amor, renunciando a las mentiras del ego y abrazando tu alma.
    • ACEPTA. No saber qué pasará mañana, vuélvete alguien nuevo cada día, un nuevo ser. Renuévate como la vida misma. Quítales el polvo a tus pensamientos viejos, recíclalos y transfórmalos. Invéntate de nuevo en cada amanecer. ¿Quién dijo que eres el mismo…? Todos tus átomos se están modificando permanentemente. Solo son tus ideas y creencias las que te hacen creer lo contrario. Comprende que todo lo que llega a tu vida es para aprender.
    • ORA. cuida tus espacios de soledad y de silencio. Vacíate de ti, y llénate de amor. Aquieta tu mente, para que puedas recibir las respuestas que estas pidiendo.

     

    Para terminar mi escrito comparto esta afirmación que tome del libro de Louise L. Hay y que recomienda repetir por 21 días consecutivos:

    Estoy dispuesta a soltar. Libero y me relajo. Suelto la culpa, suelto el miedo, suelto la rabia. Suelto la tristeza, suelto las limitaciones. Suelto las limitaciones de mis papás. Estoy dispuesta a perdonar. Estoy en paz, estoy segura. Soy yo, ser yo es seguro.

    Suelto y estoy en paz.

    Continúa con:

    La herencia de mi abuela materna

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