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    Publicado 6 marzo, 2017

    Un viejo zombi, nuevo rol de Denis Lavant en «La nuit a dévoré le monde»

    El actor Denis Lavant, uno de los invitados especiales del 57 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci), encarna a un viejo zombi en París, en la más reciente película sin estrenar del director francés Dominique Rocher.

    «Mi personaje, que se llama Alfred, es un zombi viejo (que termina) encerrado detrás de las rejas de un viejo ascensor» y desde allí desarrolla su rol junto con un «jovencito», único sobreviviente de los zombis, explicó Lavant en una entrevista con Efe.

    El jovencito malvive con la comida que consigue en el edificio y en algún momento de la historia llega a ese ascensor: «el zombie quiere atacarlo, quiere matarlo, quiere comerlo pero no puede porque las rejas del ascensor se lo impiden».

    El sobreviviente también busca matar al zombi pero en vez de hacerlo, termina por tomarle «cariño y afecto».

    «Para el joven sobreviviente, el zombi se vuelve como una especie de mascota, de vez en cuando visita al zombi y se pone a hablar con él aunque el zombi no puede hablar», detalló Lavant.

    El actor, de 55 años, reconocido por su capacidad de expresión corporal dijo que «hacer un zombi» fue una experiencia muy interesante porque «en él no hay ninguna emoción, no hay nada psicológico».

    «Me tocó aprender muy rápidamente el código de la actuación, hay que trabajar mucho sobre la mirada, que sea un poquito fija, hay que moverse como si tuviera espasmos, como si tuviera discapacidades mentales», apostilló.

    Aseguró que «fue un placer enorme rodar esta película», aunque confesó que en algún momento se dijo: «caí muy bajo en mi carrera de actor para ahora ser un zombi, pero me encantó porque era muy físico, podía jugar con las rejas del ascensor forzando mi cara contra las rejas».

    «Fue una experiencia muy interesante y me hubiera gustado que durara más», añadió.

    «Para el joven sobreviviente, el zombi se vuelve como una especie de mascota, de vez en cuando visita al zombi y se pone a hablar con él aunque el zombi no puede hablar»

    Lavant, quien inició su carrera en la calle haciendo de payaso, ha hecho de su expresión facial un sello que lo identifica y lo separa del resto de actores. «Soy muy consiente que tengo un estilo muy físico; en Francia me dicen que soy un actor físico».

    Esta característica, dice, pueden ser algo positivo pero para otros «puede ser algo peyorativo y hasta negativo».

    «Entré en la actuación y en ser comediante porque siempre quise entender cómo dar vida a la palabra» para de esta manera «entender más el parlamento, porque eso da vida al personaje», dijo.

    «A través de la expresión corporal puedo interpretar un texto pero siempre partiendo desde el interior, la postura que puedo adoptar bien sea una postura muy sencilla o algo muy artística o complicada da vida al final al parlamento», expresó.

    Lavant reveló que su carrera ha estado muy influenciada por el circo y por los mimos o luminarias del cine mudo como el francés Marcel Marceau; el británico Charles Chaplin o el estadounidense Buster Keaton.

    «La energía que encuentro en estos mimos me parece a veces brutal», enfatizó, y agregó que «la mímica y todas estas personas me han permitido concretar con mi cuerpo los pensamientos y las palabras que me venían a la mente».

    Aseguró que desde niño entendió cómo utilizar el espacio y el cuerpo para «dar vida a una flor» y «describir con mi gesto el objeto que yo quería que la gente viera con sus ojos».

    «El movimiento desde mi infancia está presente, me encanta poder expresarme desde los pies hasta la cabeza», agregó.

    Recordó su participación en Holy Motors (2012), del director francés Leós Carax en la que interpretó a diez persona diferentes. «Fue una experiencia increíble, (…) rodamos durante dos meses, todo fue muy rápido».

    «Al principio me asustó, me dio un sentimiento de pánico y después me encantó».

    `La energía que encuentro en estos mimos me parece a veces brutal´

    Rememoró su participación en Tuvalu (1999), del director alemán Veit Helmer, en la que personificó a un legionario.

    «Me tocó introducirme en la vida de otra persona, fue algo muy difícil porque primero que todo nunca hice mi servicio militar, nunca había tocado un arma y me tocó ponerme en la piel de un legionario que era muy diferente y hasta contrario a lo que soy».

    Explicó que «cada papel que he aceptado ha sido enriquecedor porque me ha tocado adoptar y digerir profesiones que no son mías (…) la profesión de actor es siempre enfrentarse a nuevos retos y a nuevos conocimientos, y también a digerir la vida de otros para que se vea como si fuera real».

    Como homenaje a Lavant el festival proyecta «Beau Travail» (1999), «Eva no duerme» (2015), «Holy Motors» (2012), «Journey to the west» (2014), «Los amantes del Pont-Neuf» (1991), «Mr. Lonely» (2007) y «Tuvalu» (1999).

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