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    Publicado 22 febrero, 2016

    Cada noche la vemos en directo a través de nuestras pantallas, pero para Taliana Vargas esa noche comienza desde las primeras horas de la tarde. Grabar en directo es una gran responsabilidad y requiere de horas de ensayos previos. “Es algo muy difícil, porque no hay vuelta atrás”, comenta. Sin embargo, ella está emocionada con el reto y con lo que está aprendiendo: “Son pocos los presentadores que en estos tiempos se pueden dar el lujo de haber hecho 58 directos, una hora completa en prime time”. Ella sigue resuelta a disfrutarlo al máximo, al igual que todos los proyectos en los que ha participado a lo largo de esta corta, pero muy provechosa carrera.

    Después de un tiempo alejada de las pantallas nacionales, Taliana Vargas vuelve a la presentación. Aun así, no se considera una presentadora, le gusta pensarse  a sí misma como una compañera de experiencia para quienes comparten el set con ella, y para quienes la vemos en la pantalla. Comienza un año trabajando fuerte, después de otro en el que su vida pasó por importantes momentos, al grabar su primera película en inglés y al contraer matrimonio con el empresario Alejandro Eder. Por eso fue nuestra invitada este mes para hablar de estos cambios que experimenta en el presente, y todo aquello que está por venir.   

    Han pasado casi nueve años desde que el país supo de ti por primera vez. ¿En algún momento esperaste todas las cosas que han llegado a tu vida en este tiempo?

    No, nunca lo esperé, y cuando miro atrás me siento especialmente satisfecha, porque más allá de los logros siento que tomé cada oportunidad con positivismo. Pude haberme quedado simplemente con la imagen de la reina querida que tuvo un buen resultado en Miss Universo por miedo a seguir experimentando otras cosas. Ahora veo que los esfuerzos y las lágrimas detrás de cada sacrificio han valido la pena, y eso sigo haciendo, porque después de mucho tiempo dedicada a la actuación estoy emprendiendo un nuevo reto, y con la misma satisfacción de plasmar un trabajo hecho con todo el cariño. 

    Mientras muchas chicas utilizan el reinado como una plataforma para salir del país, tú lo utilizaste como una excusa para regresar y quedarte. ¿Qué crees que habría pasado contigo si continuaras viviendo en el exterior?

    ¿Sabes? Muchas veces me lo he preguntado… Quizá estuviera al igual que mis hermanos trabajando en algo muy formal en cualquier parte del mundo. Me hubiera perdido de mucho. Recientemente grabé mi primera película para el mercado estadounidense, se estrenará primero internacionalmente, y me satisface mucho haber construido una carrera sólida primero en mi país y luego haberla proyectado al exterior. 

    El año pasado estuvo caracterizado por varios momentos importantes en tu vida personal y profesional, desde tu incursión al cine angloparlante, hasta el rompimiento de miles de corazones con tu matrimonio. ¿Cuál es el balance de tu vida en estos momentos?

    La bendición más grande en mi vida es tener al lado a Alejandro, es el mejor amigo y esposo, es lo que me complementa y hace que el resto de mi vida tenga más sentido. Su apoyo a mi trabajo, a la fundación y en cada momento de mi vida hace que me vea y me sienta diferente. Me siento bendecida, no hay otra palabra. 

    Estudiaste Comunicación para el Desarrollo y, aunque tu vida profesional ha dado un giro diferente, has podido ejercer tus estudios a través de tu fundación Casa en el Árbol. ¿Cómo van las cosas por allá arriba?

    Estamos pasando por un momento muy interesante porque, después de tener dos sedes tratando de mejorar la vida de más de 1.200 niños y sus familias, estamos modificando la parte administrativa para proyectarnos como una institución de mayor capacidad. Este mes de febrero estamos retomando actividades y haciendo todo lo necesario para poder tocar puertas en grande, crear alianzas con el sector público y ensanchar las que tenemos con el privado, con la coherencia y percepción de que lo venimos haciendo para transformar el tejido social de esos niños, contribuyendo con un mañana donde sean mejores seres humanos.

    Y la fundación además de filántropa te ha convertido en empresaria. ¿Cómo surgió la idea de combinar la pasión por la moda y el trabajo social?

    Ha sido algo muy interesante. En Colombia no existía una fundación cercana a todos estos artistas de buen corazón que están haciendo esas creaciones maravillosas y además cuentan con un corazón sensible, con ganas de ayudar. Gracias a la cercanía y a la amistad real que a través de los años se ha creado con tantos diseñadores, ha sido posible aprovechar esa disposición. Por ejemplo, con Adriana Arboleda y Johanna Ortiz a través de su marca Pinkfilosofy estamos vendiendo estas camisetas que se pueden usar con cualquier complemento y para toda ocasión. Es muy importante haber creado este nicho, porque a través de él estamos subsidiando el funcionamiento completo de la fundación por meses enteros.  

    Volviendo a tu faceta profesional, siempre has sido muy selectiva con los proyectos profesionales que has emprendido a lo largo de tu carrera. ¿Qué hizo que te inclinaras por “Bailando por un sueño”?

    Es una combinación perfecta. El baile es algo que está en mis venas, me encanta hacerlo aunque no sea profesional; tener la experiencia de hacer directos a diario cuando en la televisión están prácticamente extintos, crecer personalmente con los participantes, y ante todo me llena de orgullo volver a la televisión siendo yo, mostrándome tal cual soy. 

    En un espacio de tiempo muy corto, has logrado ejercer varias facetas y experiencias interesantes. ¿Hay algo que Taliana Vargas sienta que aún no ha hecho?

    Lo que estoy haciendo hoy lo quería hacer y me siento dichosa de haberlo lograrlo. Soy fanática del cine, tanto como espectadora como en la actuación, así que espero seguir teniendo oportunidades de seguirlo haciendo. 

    Manejaste unos conceptos en tu matrimonio que de muchas maneras reflejaron la ilusión que tenías. ¿El día de tu boda fue todo lo que esperabas?

    Creo que ni siquiera en mi niñez llegué a soñar con algo tan perfecto como lo que viví. Mi boda sobrepasó todas las expectativas. Yo le recomiendo a la gente que está leyendo esto que si en algún momento tienen la convicción de haber encontrado al amor de su vida, celebren el amor. En mi caso yo soy muy creyente y por eso quería esa celebración, y gracias a eso surgieron cosas muy positivas. Hoy entiendo por qué las novias dicen que es el día más feliz, y es que celebrar el amor es una de las cosas más lindas que uno puede hacer. De hecho en la fiesta hubo un momento en que sentí la necesidad de hacer un pare, porque no me cabía tanta felicidad, sentí que me iba a explotar. Finalmente lo que nos hace verdaderamente felices son los momentos, las experiencias, es lo único que te llevas, y eso fue lo que en realidad hizo que el día de mi matrimonio fuera tan importante.  

    Siempre te has caracterizado por ser una de las mujeres con más estilo del país, y para tu boda elegiste un vestido nada convencional. ¿Por qué sentiste que ese diseño podía definir lo que deseabas proyectar?

    Por mi trabajo, tanto en televisión como en modelaje, me he vestido muchas veces de novia. Y cuando llegó mi momento me probé más de 120 vestidos. ¡Medidos! Todos eran hermosos, pero yo no lograba sentir que el vestido iba acorde a mi realidad, me sentía disfrazada, como si estuviera haciendo otra novela. Cuando vi este vestido en el desfile de la colección Primavera-verano 2015 de Carolina Herrera, supe que reunía lo que yo quería proyectar ese día, en un matrimonio de día, en el campo, con mi pelo liso, poco maquillaje. Mostrarme real.   

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