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  • SEXO

    Publicado 18 mayo, 2017

    El sexo más allá del porno

    Por Pandora

    Y no. El problema no es por una simple película pornográfica, ni por sus noventa minutos de duración, ni por las pocas monedas que costó. El rollo es porque esto fue el Florero de Llorente, la gota que rebasó la copa.

    Llegas hasta mi cama con el dichoso CD en la mano y me dices que debería verlo para aprender más. ¿Para que aprenda a qué? ¿A fingir los orgasmos que tú no me das o a decir palabras sucias en inglés?

    Ah, con que es para que aprenda a tomar la iniciativa. ¿Por qué te quejas de que no tomo la iniciativa si cuando comienzo a seducirte y a marcar el ritmo tú te desesperas, te me abalanzas encima, y me arrebatas la ropa y el control de la situación?

    ¿Cómo insinúas que no me gusta estar en una posición en la que yo esté arriba, si cada vez que lo hago tú atenazas mis caderas y efectúas el movimiento, impidiendo que la vaquera monte al equino? Y dices que no me gusta hacer sexo oral, si en vez de disfrutar los distintos estímulos que puedo darte, tú empujas mi cabeza hasta producirme arcadas.

    Y para colmo de tu descaro, rematas con que debería ser más expresiva. La idea no es que mantenga una cara de póker, tan impávida como un maniquí, pero tampoco des por hecho que debo convulsionar, gritar como endemoniada y poner los ojos en blanco porque, si no, no estoy complacida. Lo siento, compañero, pero ni yo estoy poseída ni tú eres el exorcista.

    Y no me voy a calmar. ¿Nunca te han dicho que pedirle a una mujer que se calme es como halarle la cola al diablo? Sencillamente no toleras sentirte dominado y me dejas sin trabajo en la cama porque para ti no existe el sexo más allá del porno.

    Un compañero que tuve en la universidad, Duván Fruto Medina, es el director de los famosos videos de las chivas y la escandalosa estación de bomberos. Él me aclaró que en la industria pornográfica se ha proyectado esa figura del macho que da órdenes, escupe y azota nalgas, que no busca estimular a la mujer sino doblegarla, y que esto en la vida real no resulta tan agradable para la pareja como se muestra en la pantalla.

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