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    Publicado 6 mayo, 2016

    Rumbos paralelos, dos anzuelos en un mismo río

    Por John William Archbold

    Después del éxito de sus dos últimos trabajos discográficos, Adriana Lucía regresó al panorama musical más triunfante que nunca. Su nueva propuesta no sólo fue bien recibida por sus seguidores, sino que además le cobró nuevos adeptos. Ella nos contó que en estos momentos anda muy emocionada con el estreno de su proyecto fílmico: “Porro hecho en Colombia”. Adriana también es la imagen y compositora de la campaña “Compra colombiano”, del Ministerio de Comercio y Propaís. Por si fuera poco está preparando las canciones de su nuevo disco, que espera saldrá a la luz el año que viene.

    Martina, por su parte, después de su carismática participación en el programa “Tu cara me suena”, sigue presente en nuestras pantallas, ahora llevando a la televisión aquellas simpáticas ocurrencias que la hicieron popular en redes sociales. También está inmersa en la preproducción de lo que será su primer trabajo discográfico.

    Ojalá que llueva café... #CantandoBajoLaLluvia #AsíMeRecibeMiami gracias @juliand87

    Un vídeo publicado por Adriana Lucía Music (@adrianalucia_) el

    Martina a través de los ojos de Adriana

    Aunque ustedes provienen de una familia muy musical, cuando Martina expresó que quería jugársela en el mundo de la música, ¿tuviste confianza en que triunfaría? ¿A partir de qué momento viste que iba en serio y por buen camino?

    Nosotros somos tres hermanos y los tres somos músicos, así que siempre hemos visto la música como algo serio, como un proyecto de vida. Nunca vimos la música como un hobbie o un relleno. Por ende, cuando Marti comenzó a cantar yo me convertí en la principal promotora, le enseñé todo lo que sabía: cambiar las tonalidades, hacer melodías. Durante muchos años, tocó conmigo como corista, lo mismo que mi hermano, que es percusionista, así que siempre he sido su fan número uno y siempre he tenido la fe y la seguridad de que será una artista que hará parte de la historia musical de este país.

    De un momento a otro, Martina se convirtió en un fenómeno que brilla con luz propia, se ha hecho a sí misma de manera firme e independiente. ¿Cuál consideras que ha sido la clave de su éxito?

    Realmente no ha sido de un momento a otro. Ella ha hecho cosas desde los nueve años, ha trabajado profesionalmente como corista, compone sus propias canciones que, aunque no han salido públicamente, tienen la base sólida de una carrera construida paso a paso. Eso hace que la gente perciba la madurez de su trabajo. Además de su espontaneidad, la clave del éxito es el conocimiento que tiene; por eso se ve segura en todo lo que hace… hasta en las clases de cordobés.

    Fuiste tú quien puso a Martina en contacto con Carlos Vives, y se sabe que ese paso por Gaira ha sido paradigmático en la definición de su trayectoria interior y exterior. ¿Por qué sabías que ese era el camino adecuado para ella?

    Yo he apoyado a mi hermana en todo lo que ha querido hacer musicalmente, y al yo tener una relación cercana con Carlos, pues él estaba produciendo mi disco, nació esta idea de hacer una banda para Gaira y a mí me pareció muy apropiado que mi hermana la liderara, porque es una pelada que conoce mucho las bases folclóricas pero también tiene una mentalidad muy pop y muy moderna, y definitivamente Gaira y el cumbia house no son lo tradicional, sino que es la fusión. Tampoco se trató de una estrategia pensada en unos resultados a futuro, fue algo que se dio naturalmente y gracias al talento y el carisma arrollador que ella tiene; de ahí que se ganara el cariño de Carlos y de Guillermo, y que pudiera desarrollarse como la artista que es hoy.

    Martina ha contado en muchas ocasiones cómo su estilo musical experimentó una evolución desde su adolescencia hasta la actualidad. ¿Se acerca una consolidación?

    Mi hermana tiene un futuro increíble y tiene todas las bases para hacer una gran carrera, pero evidentemente no podemos hablar de una consolidación porque ella está empezando. Que es una artista seria: sí; que no será efímera: también, porque tiene talento y argumento para permanecer en el tiempo, pero también tiene que ser inteligente y sagaz para no sólo vivir el momento y venderse en el instante. El “ahora” es importante pero la trayectoria se construye. Yo me he movido por todos los lados, pero también recuerdo que la gente me decía que si me salía del vallenato esto nuevo no iba a pegar, que sería sólo un cuarto de hora, y el público tiene un vaticinio muy distinto. Yo creo que cuando las cosas se hacen con convicción, con pasión y se hacen sobre todo con autenticidad, definitivamente se honra a Dios, porque se trabaja y se multiplica el talento.

    ¿Por qué crees que tu hermana ha encontrado en esta fusión champetera el mecanismo apropiado para expresarse?

    La champeta creció con nosotros, con todos los que estamos en el Caribe. Vivir en Lorica con el río de un lado y el mar detrás, rodeado de San Antero, Puerto Escondido, todos estos asentamientos afros te conectan directamente con la champeta. Ella aprendió a bailarla y la champeta es una música que se vive con todo el cuerpo. Es un género alegre, tal y como es ella. Pero ella es una chica muy dulce y por eso propone una champeta diferente, con una influencia más pop y también con unas letras que la distinguen.

    Sin duda alguna, uno de los factores que más ha influenciado en la popularidad y aceptación que tiene Martina es esa personalidad tan avasalladora y alegre que muestra. ¿Fue así desde siempre?

    Es muy raro lo que sucede con ella, porque mucha gente que trabajaba conmigo cuando ella era corista me dice: “Oye, pero ella no era así de ‘hablona’ y extrovertida”, pero la verdad es que ella siempre fue así con la familia, aunque no con todo el mundo. Para mí también fue una sorpresa cuando decidió hacerlo públicamente. Lo que no me sorprendió fueron las locuras que decía, la rapidez mental, todas esas cualidades que tiene y esa capacidad creativa.

    Aunque la diferencia de edades entre ustedes no es tan grande, en la adolescencia, cuando tú iniciabas tu carrera y ella era todavía una niña, representabas un ejemplo a seguir. ¿Cómo contribuiste a ese talento que ya se vislumbraba también en ella?

    Yo siempre me he creído una especie de mamá con ella. La he protegido y cuidado. No sólo he buscado impartirle conocimientos musicales porque estoy segura de que sin mí también los aprendería, pero he querido que también tenga valores y amor por la gente, porque sé que cuando uno es agradecido con Dios, con los músicos y toda la gente que lo rodea, la vida es mucho más valiosa.

    ¿Y cómo era de chiquita? ¿Se portaba bien o te daba problemas?

    Ella es la menor, la consentida, así que todos en la casa estábamos rendidos en torno a ella… y creo que todavía pasa lo mismo (Risas). Siempre fue una niña muy dulce, muy cariñosa, salía con locuras de vez en cuando, pero nosotros sabíamos lidiarla. En términos generales, era una niña tranquila. Ya en la adolescencia comenzó el terremoto… pero nunca ha perdido su esencia.

    Martina ha sido muy recursiva para darse a conocer, y mediante Internet y las redes sociales ha logrado intimar con el público de un modo muy efectivo. ¿Era consciente del impacto que tendrían sus videos?

    Si estas cosas se hicieran planificadas, pensando en el resultado, no funcionarían. Creo que el éxito de todo ha sido la naturalidad y eso el público lo entiende. Evidentemente siempre hemos tenido fe en ella y en todas las cosas, sabíamos que por ser algo muy auténtico iba a calar en la gente, y que muchos se iban a identificar con nosotros, pero imaginar lo que iba a ser y cómo repercutiría, no.

    Estéticamente Martina también ha estructurado en muy poco tiempo un estilo que la identifica y la dota de personalidad. ¿Cuál es la esencia de ese estilo?

    Ella es súper congruente. Por lo que lo externo tiene que ver con lo interior, y así como es de auténtica para hacer todo lo que hace y lo que expresa, también lo es al llevarlo en su vestuario.

    ¿Cuál es ese consejo o recomendación que le recalcas constantemente?

    Que incluya a Dios en todo. Que ponga todo en sus manos y no haga cosas que no honren el talento que él puso en ella.

    ¿Y qué tal es la faceta de Martina como tía?

    Es un amor loco… se aman profundamente, juegan, se tiran al piso, ella le trae dulces, es algo muy hermoso.

    Si uno examina tus inicios, aunque siempre te has mantenido en las líneas de la música típica de nuestra región, has tenido una transición de género bastante interesante y enriquecedora ¿Crees que con Martina pase algo similar?

    No hay duda de que cuando un artista está empezando, también está descubriéndose. Y no hay un camino fijo. Incluso la música más tradicional pasa por cambios y tiene sus caminos diferentes. Ella está en una etapa en la que empieza a descubrirse como la mujer maravillosa que es y también la manera de poner eso en su música. Aparte ella es compositora y está involucrada con todos sus sonidos, los construye y por eso en algún momento encontrará que las cosas que hoy le gustan y defiende, en un futuro no le parecerán tan chéveres. Pero la esencia siempre se va a mantener.

    Adriana a través de los ojos de Martina

    Cuando la carrera de Adriana empezó, ella era apenas una adolescente, pero su carácter artístico y madurez musical hicieron que el público la viera más adulta. ¿Cómo la veían ustedes en su hogar?

    Aunque a mí me parecía espectacular todo lo que estaba haciendo, nosotros la seguíamos viendo de la misma forma. Adriana siempre se ha caracterizado por tener esa actitud seria con su trabajo y por eso lograba irradiar en otros ese profesionalismo, pero de cerca seguía siendo la misma.

    En la trayectoria de Adriana pasa algo muy particular y es que, a pesar de que se ha ausentado por largos espacios, para el público sigue estando muy vigente, tanto que acepta con facilidad sus nuevas propuestas. ¿Cuál es su secreto?

    Esa seriedad con la que ella ha asumido su trabajo permitió que tuviera un reconocimiento y un respeto por parte del público, y que dejara huella a lo largo del tiempo.

    Fue Adriana quien te presentó con Carlos Vives, una experiencia trascendental en tu carrera. ¿De qué formas ha estado Adriana presente en tu crecimiento profesional?

    Siempre ha estado presente, en algunos momentos esa presencia ha sido más física que en otros, pero nunca ha dejado de estar ahí. Cuando éramos niñas me enseñaba lo que iba aprendiendo de técnica vocal y, a medida que hemos ido creciendo, nunca ha dejado de ser un apoyo.

    ¿Y qué son el vallenato y el porro para Adriana?

    Igual que para mí, están anclados en lo más profundo de nuestros ser, nuestras raíces, los sonidos con los cuales crecimos y hacen de nosotras esta mezcla que somos. Para Adriana, el vallenato también fue un reto, pues en principio ella no cantaba vallenato, pero le tiene un cariño inmenso, pues con este género fue que se dio a conocer.

    Adriana se ha proyectado siempre como una profesional seria y comprometida con su creación musical. ¿Siempre ha sido tan aplicada y tranquila?

    Sí, siempre… y lo mejor es que no solo lo proyecta, sino que lo contagia. Se apasiona al punto de apasionarte a ti con la música, con la historia que la rodea. Yo creo que le he aprendido esa manera de transmitir mejor mis canciones al público.

    ¿Qué recuerdas de Adriana en sus inicios?

    Recuerdo que siempre ha sido muy madura con respecto a lo que quiere. Respetuosa del trabajo de los demás. Apasionada.

    ¿Y era una hermana autoritaria o más bien alcahueta?

    (Risas) Era un poco de ambas, porque es la mayor. El hecho de que estuviéramos solas en Bogotá, ella primero que yo, la hizo un poco mamá conmigo, pero también ha sido mi cómplice y compinche desde siempre.

    Tú has contado con ciertas herramientas tecnológicas que te han ayudado a darle a conocer a la gente tu trabajo y tu persona, pero Adriana en los 90 no contaba con ello. ¿Cuál fue su clave para ganar tanta popularidad?

    Adriana llegó en un momento en que la música vallenata necesitaba un aire nuevo. Adriana llegó siendo una niña, con la potencia de una voz que parecía de adulta y la dulzura de una niña, con mucho carisma y rompiendo esquemas dentro del género. No se conformaba.

    Desde el año pasado estamos viendo a Adriana luciendo unos coloridos turbantes que ya se están quedando en la imagen que tenemos de ella. ¿Qué significa esa prenda para ella?

    Yo también uso turbantes, a pesar de que ella lo tomó como una prenda que la caracteriza (Risas), y tiene que ver con la conexión que sentimos con nuestra parte afro, con nuestra parte caribe.

    ¿Qué tal es esta nueva faceta de Adriana como madre?

    Estamos todos derretidos con Salomón; ahora imagínate a ella, que es su madre. ¡Es una súper mamá!

    Si bien cantar es una actividad artística muy visceral, la composición tiene compromisos espirituales muy profundos. ¿Qué significa la composición para tu hermana?

    Es su manera de expresión más profunda, igual que para todos los que componemos, un modo de catarsis y a la vez una manera de aprender de la gente que escucha esas letras.

    Ya Ya Yaaaaa pueden ver el Liryc Video de "Veneno Por Amor" junto a @slowmike (link en la bio) 😱 #VxA

    Un vídeo publicado por Martina La Peligrosa (@martinalapeligrosa) el

    Lo que piensan las dos

    Cada una desde su estadio se ha preocupado por explotar el potencial y las posibilidades de la música del Caribe. ¿Por qué es importante para ustedes encontrar nuevas formas de mantener vivos nuestros géneros?

    A: Yo soy de las que pienso que uno no nace en una tierra por casualidad, siempre creo que hay un propósito y una finalidad en ese sitio que Dios escogió para que uno naciera. Ser del Caribe es especial, y eso ha definido nuestra esencia. Nada nos garantiza que nuestros hijos se identifiquen con eso, así que es necesario construir un lenguaje que se propague en el tiempo y sea capaz de decirles a nuestros hijos dónde nacimos y por qué tuvimos que nacer ahí. Por eso también es importante aprender a maniobrar ese lenguaje, que no se quede atrás en el tiempo, sino que sea capaz de continuar llevando ese mensaje a las generaciones venideras.

    M: Por su riqueza, porque de allí nace todo. Es el origen de nuestros sonidos, de nuestra colombianidad, de lo que nos hace lo que somos.

    ¿Cuál es la mayor fortaleza que la una ve en la otra?

    1. Una de las grandes virtudes de Martina y de la que casi nunca hablan es su nobleza. No es orgullosa, sabe cuándo se equivoca y es capaz de bajar la cabeza, aguantar cualquier cantaleta y escuchar. Esa es una gran virtud que pocos tienen.
    2. La fe. Mi hermana tiene una fe inquebrantable, y así mismo trabaja, con la capacidad de creer en lo que no ha visto aún y hacer que suceda de esa manera.

    Sin duda, ustedes son un ejemplo de cómo dos hermanas se pueden desarrollar en un mismo ámbito sin rivalidades y ayudándose mutuamente. ¿Qué creen que les ha permitido esa armonía?

    A: Hay una canción del cantautor Jorge Drexler que nosotras nos hemos dedicado. Se titula “Salvapantallas”, y hay una frase en esa canción que dice: “Rumbos paralelos, dos anzuelos en un mismo río”. Yo creo que eso somos nosotras. Todo parte del respeto que nos tenemos, del amor y la gratitud mutuos. Familia es familia, y aún si tuviera la oportunidad de escoger, seguiría teniendo la misma.

    M: El amor, la admiración y el respeto hacia los seres humanos que somos, y la música que sale de eso.

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