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    Publicado 1 febrero, 2018

    Ricardo Sierra Vásquez: el arquitecto del ritmo

    El monarca de las carnestolendas abrió las puertas de su casa a la Revista Actual para dialogar sobre su relación con la danza y sobre las metas a cumplir durante su ‘mandato’.

    “Básicamente, lo que hago es armar y desarmar figuras, aprovechando mis conocimientos en diseño, para darle realce a la danza primigenia”.

    Arquitecto de profesión, Ricardo Sierra Vásquez cuenta en su haber como hacedor del Carnaval de Barranquilla con 16 Congos de Oro. Bailarín, coreógrafo, investigador cultural, es bastante reconocido en el medio por su personaje de La Muerte, en la Danza del Garabato de la Universidad Libre, con el cual se ha robado los aplausos del público durante 20 años. Gracias a su vasta experiencia en el ámbito de la danza y a sus aportes como investigador, Ricardo fue escogido recientemente como Rey Momo del Carnaval 2018, título con el que son honrados aquellos hacedores de la fiesta capaces de representar con altura el espíritu del Caribe, manifiesto en sus múltiples expresiones estéticas.

    ¿Cómo fue su incursión en el mundo de la danza?

    Yo siempre fui un admirador fiel de los desfiles de carnaval. Cuando estaba en el bachillerato iba con unos amigos del Pestalozzi a la Batalla de Flores, y nos ubicábamos del otro lado de la Vía 40, donde pegaba un sol bastante fuerte, pero todo lo soportaba con tal de estar allí. Yo veía a los grupos de bailarines pasar cerca de nosotros y decía para mis adentros: “Algún día tendré que hacer parte de esta vivencia”. La oportunidad llegó más adelante, cuando empecé a estudiar Arquitectura en la Universidad del Atlántico y supe del grupo dirigido por Carlos Caballero. Empecé a asistir a los ensayos y con el pasar del tiempo me fui comprometiendo cada vez más con el baile, al punto de que mis amistades se preguntaban cómo hacía yo para no perder el semestre, dada las exigencias de una carrera como la arquitectura. Pero la respuesta era simple: todo depende la pasión y el compromiso que tú pongas en las cosas que haces.

    ¿En qué momento se dio cuenta de que lo suyo no era la arquitectura sino la danza?

    Alcancé a trabajar dos años en diseño y remodelación, después de graduarme como arquitecto, pero no tardé en darme cuenta de que eso no era lo mío. Así que decidí prepararme más, ahondar en las raíces de nuestro folclor y ponerme a estudiar en firme. Hice entonces una Licenciatura en Danza y Teatro en la Universidad Antonio Nariño y una profesionalización en la Normal. De este modo empezó mi rol de docente. Impartí clases en el colegio Colón y más tarde inicié el proceso con el grupo de danzas de la Universidad Libre que se ha mantenido vigente hasta hoy.

    Cuéntenos cómo ha sido su experiencia al frente de la Danza del Garabato de la Universidad Libre.

    Al llegar al grupo de danza de Unilibre, hace 20 años, se me propuso trabajar una cumbiamba, pero a mi vez exhorté a los bailarines a probar con la Danza del Garabato. Al comienzo fue difícil, porque la universidad no tenía las condiciones  económicas para financiar el proyecto y los mismos estudiantes tuvieron que hacer rifas para costear los vestuarios. Mi personaje de La Muerte, incluso, salió con una media velada en el rostro, a falta de otros elementos, pero al final todo el esfuerzo valió la pena cuando nos ganamos el primer puesto en todos los desfiles de carnaval.

    ¿Ha tomado usted elementos de la arquitectura para aplicarlos en la creación de coreografías?

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