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  • SALUD Y VIDA

    Publicado 5 abril, 2019

    OJO CON LOS RAYOS SOLARES

    Uno de los problemas en salud más frecuentes que tienen todas las sociedades del mundo, tiene que ver con la vista. Y es que precisamente para los especialistas, los ojos son uno de los órganos más descuidados del ser humano. Quienes acuden para someterse a algunos análisis de los optómetras, solo se preocupan por algunas características de su visión, respecto al uso de gafas permanentes, de lectura, para el computador o para la televisión. Sin embargo, algunas complejidades del ambiente mismo, como los rayos solares, que pueden deteriorar este valioso sentido, también deben ser foco de atención.

    UN MAL QUE AFECTA A LARGO PLAZO

    Según estudios que se dieron desde la década del 90, los rayos solares pueden ser una amenaza proporcional para algunas zonas específicas de los ojos. El principal de ellos puede ser cuando la cornea del ojo se quema. De esta situación se dedujo que un 70% de la población alrededor del mundo sufre de este problema. El hecho más preocupante es que las consecuencias no se ven a corto tiempo, pero sí a un largo plazo.   

    Existen algunas familias de lentes solares, clasificadas según las actividades y las exigencias. Están las básicas para la ciudad y las deportivas para algún tipo de actividad física. Las unas varían de las otras, de acuerdo al tipo de protección y de filtro. Para los deportistas, el principal elemento de protección en unos lentes es el filtro. Gracias a éste, se mejora la agudeza visual, la discriminación del contorno y de los objetos, además protegen de la radiación.  

    Algunas marcas deportivas han escuchado estas necesidades. Por ello en el mercado ya se encuentran desde un par de años atrás, modelos de diversos tipos que cumplen con todos los parámetros que exigen los especialistas. De acuerdo a la disciplina deportiva o a la actividad física, se encuentran gafas que se ajustan a las necesidades del deportista, bien sea para trotar, correr, jugar golf, nadar, escalar o esquiar, entre algunas prácticas.

    NO USE CUALQUIER CLASE DE LENTES

    El problema radica en la diversa cantidad de modelos convencionales que salen al mercado y que no cumplen ningún criterio de prevención. De allí depende que las personas le presten atención a las gafas que compran, además de tener muy en cuenta las funciones que cumplen.

    En algunos consultorios de optometría existen máquinas llamadas uveómetros. Esta herramienta permite verificar el porcentaje de radiación que tienen unos lentes para el sol. En la mayoría de los casos, las gafas que se compran en la calle, no cumplen con las especificaciones técnicas y alcanzan sólo un 20% o 25% de protección frente a la radiación. Unos lentes solares originales alcanzan hasta un 100% de esa protección.

    Otro elemento para tener en cuenta son los denominados “ángulos” de los lentes solares. Existen dos clases: el panorámico, que cubre la parte orbital del ojo, los párpados y las cejas; y el lateral, para la parte de la cien y las orejas.

    En el sentido de la protección son muy importantes los filtros UV, 6VA y la UVV. Todas ellas, tecnicidades sometidas a la calidad ICONTEC en Colombia. Por supuesto, presentes en la contramarca de la montura de las gafas que cumplen con la certificación.  

    LAS CONSECUENCIAS

    Si usted es una persona que utiliza gafas de cualquier clase, tiene que tener en cuenta que un tratamiento por exposición del ojo a los rayos solares puede costar entre 150 y 200 mil pesos por sesión. El proceso puede durar hasta un mes de total reposo, y se realiza con gotas lubricantes y desinflamatorios. La enfermedad más común es la conjuntivitis alérgica. Siete de cada diez personas sufren de este mal.

    Para los especialistas, es conveniente usar gafas solares desde los cinco años. Para los niños, no se recomienda utilizar clores oscuros porque quitan agudeza visual. En los adultos es primordial el hábito de los lentes de sol, para todo tipo de ocasiones. Los rayos ultravioleta son capaces de traspasar en su totalidad por entre las nubes, llegando de forma directa al ojo. Por eso las gafas solares deben usarse en lugares cálidos y fríos.

    En Bogotá, por ejemplo, con una altura de 2.600 mts se está en mayor exposición a los rayos, debido a su cercanía al sol. En Barranquilla, que se encuentra al nivel del mar, los rayos tienden a deformarse con la distancia. En conclusión, son más perjudiciales ciudades como Boyacá, Pasto, Manizales o Bogotá, que en otras ciudades como Santa Marta, Cartagena o Barranquilla.

    Lo barato sale caro; por eso tenga presente estas condiciones respecto a las gafas que se compran en la calle:

    • No cumplen con ninguna certificación técnica.
    • No tienen protección ultravioleta. Los rayos llegan directamente a la cornea para quemarla.
    • Son lentes que pueden producir trastornos de diversa índole.
    • Se puede perder película lagrimal porque el ojo se dilata más rápido.
    • La radiación llega completa, como si no se tuviera gafas.
    • Al quemarse la cornea se pueden presentar otro tipo de enfermedades.   

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