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    Publicado 8 mayo, 2018

    Michelly Palma, la ‘crack’ brasilera del maquillaje que visitó Barranquilla

    La carioca llegó a la ciudad a dictar una master class exclusiva. En medio de un receso, hablamos con ella.

    Por Paula C. Armirola

    Una artista del maquillaje con casi un millón de seguidores en Instagram. 965 mil para ser exactos. Esa es la mejor carta de presentación de Michelly Palma, una brasilera que comenzó a adornar rostros después de estudiar rápidamente en la academia, pero sobre todo a partir de su intuición, su talento natural, que hoy la hacen viajar por el mundo con una maleta llena de maquillajes para dictar clases en lugares tan disímiles como alejados, como Dubai o Barranquilla, y Honduras y Bahrein.

    En medio de su apretada agenda de dos días de taller intensivo, Michelly nos recibió en la habitación de su hotel, en el norte de Barranquilla, con un maquillaje más bien básico para alguien que está acostumbrada a hacer maravillas; fresca, tranquila, descalza. Con los tacones en el piso, mientras descansaba al mediodía antes de volver a pararse ante un aforo de entusiastas del arte del make up para seguir compartiendo sus técnicas de ensueño.

    ¿Cómo iniciaste en el mundo del maquillaje?

    Yo empecé en Brasil hace seis años. Empecé, yo creo, como la mayoría de la gente: necesitaba dinero, necesitaba un complemento de mi sueldo, entonces vino la idea de maquillar. Empecé en una academia normal y los fines de semana iba a la casa de la gente para maquillar, y siempre he sido como muy simpática y a la gente le gustaba eso, le gustaba la atención que siempre intentaba darles a ellas. Entonces al final de la semana ya estaba ganando mucho más que toda la semana en mi trabajo normal. Al final me echaron del trabajo, pero yo tampoco creía que el maquillaje me iba  a sustentar, a sostener, a vivir de eso. No creía en eso, entonces empecé a ver otros trabajos y al final mi marido me dijo: “Pero Michelly, para. Te está yendo muy bien en el maquillaje. No te pongas a buscar otro trabajo, yo creo que ese es tu trabajo”. Entonces creo que él ha visto mejor que yo lo que tenía que hacer.

    Después de eso empecé a dar clases, porque me gusta maquillar, pero me gusta más enseñar a la gente. No sabía cómo empezar, la gente necesitaba ver que yo estaba dando clases, que tenía esa posibilidad conmigo, entonces llamé a mi prima y le dije: “Mira, te voy a dar una clase de maquillaje”. Y ella: “No, no, no quiero, no me gusta maquillarme”. Y yo: “Sí, sí, te va a gustar”. Y ella sacó fotos y ponía en la red social y la gente empezó a ver eso y empezó a llamar y empecé a dar cada día más clases y hoy estoy aquí (risas).

    ¿Cuál crees que ha sido tu factor diferencial?

    Primero, por las técnicas. Creo que tengo mucha variedad de técnicas y me gusta todo. Yo no tengo una, a mí no me gusta eso, no, a mí me gusta todo. Y yo creo que a la gente le gusta eso. Me gustan los colores, los delineados siempre muy marcados, muy fuertes y los difuminados también. Entonces yo creo que tengo un poco de todo y a la gente le encanta.

    ¿Tienes una técnica preferida, una que te hayas encargado de perfeccionar?

    Tenía una técnica, hoy ya no la llevo a las clases, pero empecé a ganar muchísimos seguidores y a ser conocida mundialmente por aquella técnica, pero la gente ya casi no se acuerda. Hoy la gente dice: “Ay, yo quiero el ala de ángel”, que se popularizó en todos lados, pero antes de esa tenía otra que fue de verdad la conocida, que las páginas de internet, las páginas de Instagram que tenían muchísimos seguidores, empezaron a coger los paso a paso. Yo hacía videos y hacía a mi alumna haciendo. Videos cortos, per a la gente le encantaba, entonces yo creo que esa técnica fue la que más, y se llama double cut crease (o doble pliegue, en español). Creo que me conocen por culpa de ella. Hacía yo un paso a paso y al gente se volvía loca. Pasé de 50 mil seguidores a 200, 300 mil. Eso me pasó en un mes y medio más o menos.

    ¿Por qué dejaste de enseñarla?

    Porque es una técnica más difícil. Se tarda mucho en hacer, pero tampoco es para todo tipo de ojos. Y cuando estamos dando clase en otros países se tiene muchos ojos distintos. No era un ojo que encajaba en todos lados, entonces lo he tenido que sacar, no volver a hacer. Y también las cosas cambian, la gente ya estaba harta de verme tanto hacer ese ojo (risas).

    Diferentes países, diferentes fisionomías… ¿cambias mucho de técnica en cada país?

    Sí, por supuesto que sí. La verdad es que yo antes sí le ponía nombre a algunas técnicas, pero yo ya no puedo poner porque cambio mucho, entonces, por ejemplo, a la modelo yo la veo por fotos, pero es diferente cuando llego. A lo mejor no es lo que había pensado para ella y lo tienes que cambiar enseguida, encima del palco con mucha gente mirándote. Sí que cambia un poquito entre regiones.

    ¿Has descubierto cierta sensibilidad por el maquillaje que no te esperabas en determinado lugar?

    A los países de América Latina no pensaba yo que les encantaba tanto, y la verdad es que están fascinados, más que los brasileños.

    El boom del maquillaje empuja la economía de la belleza. ¿A qué crees que se debe esto?

    Yo creo que a la gente siempre le encantó el maquillaje, pero ahora ve a facilidad de tenerlos. Hay cosas más económicas. Yo saqué brochas, pero conozco amigas mías que han sacado labiales y otras cosas. Yo no sé aquí, yo hablo de Brasil: en Brasil era muy difícil acceder a las marcas de Estados Unidos, por ejemplo, que es el gran productor de todo, entonces lo que hacíamos nosotros era acceder a talleres que manipulan el maquillaje y sacar los colores que queríamos a un precio mucho más económico pero también de muy buena calidad. Yo creo que sí, que las nuevas de chicas son buenas, y que ha tenido mucha más facilidad la gente de acceder no solo a los productos, sino a los talleres de maquillaje también. Creo que eso gira en todo el mundo ahora.

    ¿Te dejas llevar por tendencias o eres muy autónoma con tus técnicas?

    Depende mucho. Yo sí creo técnicas, pero tienes que estar mirando qué se lleva, claro. Hoy está en alta, pero ya viene de antes mucho brillo, la piel bien iluminada y los colores, entonces tienes que mirar.  Mi factor es la red social, entonces lo que veo más o menos que la gente está haciendo lo cambio a mi manera, pero intento siempre acompañar eso.

    ¿Cuál es tu parte favorita del maquillaje?

    Me gustan los contornos, me encanta poner siempre bastante, y los rubores, para mí es lo mejor. El iluminador no me gusta mucho, para el día no me pongo a menudo, pero el blush y el contorno siempre están.

    ¿Ya está copada la agenda de 2018?

    2018 sí, ya hemos terminado la agenda. Ahora voy a intentar ajustar los precios de todo, las técnicas, para seguir en 2019 en el mismo ritmo.

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