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  • DE LA DIRECTORA

    Publicado 22 junio, 2018

    Los síntomas de la madurez

    La vida nunca te quita, siempre te da. Lo único que tienes que ver es que no siempre te da lo que quieres sino lo que necesitas.

    Por Mayra Lucia Rios Castro

    (directora@larevistaactual.com)

    Fotografía: Harry Núñez

    Vestuario: Naf Naf

    Maquillaje y peinado: Nidia F

    “La madurez es cuando dejas de quejarte y poner excusas en tu vida, y te das cuenta de que todo lo que sucede en ella es el resultado de la elección previa que hiciste, y comienzas a tomar nuevas decisiones para cambiar tu vida”. Roy T. Bennett

    Creo que hay dos tipos de madurez: la intelectual y la espiritual. Una es complemento de la otra. Y para lograr este estado del que voy a hablar en mi escrito de hoy, es necesario tenerlas ambas. La madurez espiritual es un estado de éxtasis por ser lo que eres. Cuando comienzas a ver la vida desde su mejor ángulo y te vuelves asertivo en tus decisiones, ahí comienzas a disfrutar de esta maravillosa etapa, que viene de la experiencia de una vida llena de aprendizajes y sueños cumplidos. Entender que se trata de disfrutar el camino hacia la meta y de ver los obstáculos como oportunidades para crecer y seguir adelante. Que no hay castigo sino responsabilidad de ti mismo y que tú creas tus propias experiencias que quieres vivir.

    Ser consciente del poder que tienen tus pensamientos en lo que haces y como percibes los eventos de afuera, es otro de los síntomas de esta etapa que te muestra la mejor parte de la vida. Esto tiene que ver con el no juzgar nada de lo que ves afuera. Tiene que ver también con estar alerta cuando algo te da rabia, ya que es una señal para ver en lo que tienes que trabajar dentro de ti; eso que tanto te molesta afuera está en tu interior y por eso te conectas.

    Llegar aquí es saber que es mejor ser feliz que tener la razón. Que hay que escuchar más y hablar menos. Que la compasión no es lástima por el otro, sino entender que en algunas ocasiones ese otro no tiene cómo ver tu verdad y que, por más que te desgastes queriendo que la vea, no lo lograrás. Que cada quien camina a su velocidad y eso no significa que hay un ganador y un perdedor. Todos ganamos cuando disfrutamos del presente.

    La vida nunca te quita, siempre te da. Lo único que tienes que ver es que no siempre te da lo que quieres sino lo que necesitas. Y cuando dejas de exigirle a Dios que te dé lo que quieres, ahí comienzas a entrar en esta etapa maravillosa en la que te abres a recibir y a disfrutar el amor. Recibes los regalos del cielo como algo que mereces y sabes que son los que necesitas en su justa medida y en su tiempo perfecto.

    Mi sugerencia para ti que me lees en este momento es que revises y reflexiones en qué punto estas. Puede que estés al comienzo del camino, a la mitad o ya casi llegando. No importa en cuál estás, lo importante es que seas consciente de que estás viviendo y caminando hacia allá, y que disfrutes cada instante y cada momento de este camino.

    Y aún más importante es que sepas que no solo es tener éxito, dinero, fama y lograr cosas materiales, sino que es necesario lograr la madurez espiritual, donde sientas la magia de estar vivo y que ser tú, te llevará a un estado placentero de exaltación emocional y admirativo. Y más allá de qué el mundo entero te admire, nunca dejes de admirarte y contemplarte como el ser hermoso que eres. Quizás lo único que les faltó lograr a personajes famosos mundialmente como Anthony Bourdain y Kate Spade, fue lograr una madurez espiritual. Ellos, a pesar de tener todo lo material, quizás no sintieron el éxtasis de sentirse vivos y perdieron la admiración por sí mismos.

    Para terminar, quiero desearles a todos mis lectores que tienen la dicha y la bendición de ser papás, un mes cargado de tiempos maravillosos donde disfruten el compartir momentos de papá e hijo, para amarse y agradecerse mutuamente por ser lo que son, maestros el uno del otro.

    Este número 143 de La Revista Actual viene cargado de notas, con vivencias y sentires de cada quien, desde su punto de vista, desde su etapa actual. No hay una mejor o peor que otra, todas son perfectas para el que las vive y las siente. Disfrutemos de este contenido que lo único real es que fue elaborado con amor, pasión y éxtasis por lo que hacemos.

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