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    Publicado 17 marzo, 2016

    Divorciada, con una hija que es su inspiración y cientos de miles de seguidores, esta periodista colombiana se ha convertido en todo un ejemplo de mujer empresaria y una voz autorizada para hablar de moda, belleza y femineidad. Su participación en Colombia Next Top Model la devolvió a su país. La calidez con la que habla la hacen querida por los que la conocen.  

    ¿Cómo fue el cambio de la prensa tradicional a volverte independiente?

    Yo en el fondo sigo siendo una editora de moda de corazón. Lo que me ha gustado ofrecer desde que empecé mi carrera es contenido. People en Español me dio alas para seguir, en los últimos años allí se consolidó mi nombre como producto. Los anunciantes querían hacer la campaña conmigo y así empecé en las redes y continué buscando conversación con las lectoras, enseñándoles recetas naturales para diferentes necesidades.  

    No me siento bloguera como las niñas que ves tomándose la foto divina con la pinta perfecta. A mí me gusta decir por qué se combina así, a quién se le ve bien, cómo le podemos sacar partido. Para mi es un servicio de moda y estilo; en el blog está todo lo que publico en las redes sociales pero en un solo lugar y para el servicio de todos. Poder hablar de L’Oreal, de Dove, de Colgate, de Ponds, para mí es algo que representa credibilidad. Contar con las mujeres es parte de una vocación de servicio.

    ¿La belleza es banal?

    Yo le he encontrado mucho de fondo. En muchas reuniones con mujeres empezamos hablando del labial, por ejemplo, y luego veo cómo se van conectando y contando sus experiencias, lo que las ilusiona. Me encanta compartir con mujeres, las admiro. Somos fantásticas.

    Un consejo para todas las que te siguen o para las blogueras de moda…

    No soy como la editora de Vogue o In Style, que van a un desfile con el último zapato de Chanel. Yo aprendí a ser recursiva y buscar en lo que tenía: si tenía un collar espectacular de La Guajira, me lo ponía con un vestido negro y créeme que todo el mundo me preguntó por el collar. Debemos ser creativos, aprender a usar y combinar lo que hay en nuestro closet, sacarle provecho a lo bueno que todos tenemos, aprender a resaltarlo. Eso es lo que quiero enseñar siempre.

    ¿Cómo fue la experiencia como juez en Colombia Next Model?

    La primera temporada del show fue editada de una forma que me convertí en la cuchilla del paseo, la mala. No sabes cómo me hizo sufrir esa temporada. A veces llegaba a casa de mis amigas y sus empleadas no me hablaban, decían que yo era muy brava. La bruja del 71 es poquito para la imagen que muchos se hicieron de mí. Yo no soy así y lo demostré en la final, que fue en vivo. Yo nunca había experimentado el poder de la televisión y cómo puede subir o bajar tu imagen. Fue una experiencia que me cambió, me la gocé y aprendí mucho.

    Hay un proyecto que se ha metido en tu corazón…

    A finales del año pasado estuve en una ranchería en La Guajira; les llevamos agua, jugos, pelotas y cosas así. Pensé que iba a sobrar, pero al final no sabíamos como íbamos a hacer rendir las cosas, pues vino gente de los alrededores. Y me puse a pensar que si eso era un solo día, ¿quién ayuda a todas esas personas el resto del tiempo? Fue un momento muy bonito, pero es una realidad muy dura. Entonces estoy ayudando a unos muchachos que están diseñando carteras con tejido de los wayúu. Les compramos los tejidos a un precio más justo y los convertimos en unas carteritas que se puedan usar a nivel citadino, no la mochila, que es algo más informal, como de vacaciones; en cambio, aquí se manejan más las formas y colores de ciudad. Lo que salga de allí se usa para pagar lo que es la hechura y manufactura y el otro 50% se les devuelve a los wayúu para que compren más material y también comida. Yo no tengo fundación, pero trato de ayudar en lo que puedo, sembrar un poquito de amor. Es una forma de agradecer por todo lo que tengo. Esto me tiene emocionada.

     ¿Cómo ves la moda en Colombia?

    He tratado de involucrarme no con las grandes casas de moda en el país, sino con las personas que están haciendo algo en las pequeñas ciudades. Me nombraron embajadora de Valledupar. Allí descubrí mucha gente valiosa, les falta volar a su aire sin copiar lo que están haciendo en capitales como Cali. Les falta esa confianza en todo lo maravilloso que están haciendo. No sabes la confección y las cosas tan bellas que están haciendo en Barranquilla, Montería y Valledupar. Los nombres que ves en las semanas de la moda en Colombia están jalando a todos esos que vienen atrás para que también se lancen y vuelen con alas propias. Quisiera servir de lazo conector para que pudieran llegar a lugares como Nueva York. Hace tres años me encontré con Johanna Ortiz y le dije que tenía la calidad para estar en la Quinta Avenida; hace tres meses me topé con un vestido de ella en la vitrina de una gran tienda aquí, y le mandé la foto enseguida. 

    Sería muy chévere poder organizar una muestra de tres días de moda colombiana en distintas ciudades, algo como “La moda de Valledupar se toma Miami, vengan y visítenos”, que los diseñadores puedan vender y darse a conocer. Hablé con el consulado a ver qué se puede hacer para organizar algo así.

    ¿Quién es la mujer más elegante de Colombia?

    Déjame pensarlo. Gloria Saldarriaga siempre me ha encantado no solo por ser elegante sino también por ser original. Tiene ese don de que lo que se pone tú te lo quieres poner. 

    ¿A qué famosas anglo admiras?

    Mi ícono, Jane Fonda, es una mujer sensacional. También Hellen Mirren. Son mujeres que siempre salen lindas, no tienen que mostrar. Ellas saben la edad que tienen, y que deben cubrirse ciertas partes del cuerpo. El cómo logran mantener esa elegancia demuestra que una mujer puede ser linda sin importar la edad, llegar a ese punto donde no importa los años que tengas. Me gustan las mujeres que cambian las reglas con una medida de elegancia. 

    Alicia Vikander, la protagonista de “The Danish Girl”, me encanta porque se viste no para deslumbrar a nadie ni para levantar al tipo en la esquina. Siempre va muy sencilla, con su propio estilo. ¿A esas niñas cuántos no las quieren vestir? Y ellas siempre optan por lo que las hace sentir seguras y cómodas. En cuanto a las latinas, a Lili Estefan nunca la ves pasada de la raya. Ella es loca con los zapatos y tiene espectaculares, pero siempre en la medida perfecta para ella.

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