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SEXO

Publicado 3 octubre, 2020

Flavia Dos Santos: mitos y verdades sobre el buen sexo

No te pierdas los mejores consejos de esta reconocida sexóloga para ser un buen amante, conocerte, amarte y disfrutar de una vida sexual plena.

Foto cortesía de Flavia Dos Santos.

Revista Actual conversó con Flavia Dos Santos, una reconocida sexóloga brasilera quien desde su llegada a Colombia ha cautivado a una gran numero de seguidores por hablar de frente y sin tapujos sobre el amplio tema de la sexualidad.

Se describe como una persona hiperactiva, llena de neurosis (pero bien resuelta), adicta al chocolate e inquieta en todos los sentidos.

A ella le planteamos nuestras inquietudes (y sabemos que las de ustedes también). Esto nos contó.

 

¿Cuáles son las funciones de un sexólogo?

La gente glamuriza y anecdotiza mucho la palabra. Siempre piensan es en placer, películas porno, sex shop. Lo que la gente no distingue es que no se busca a un sexólogo para hablar de placer, sino de des-placer. Quienes me buscan como profesional, son personas que están sufriendo porque tienen una dificultad y necesitan ayuda.

En el imaginario popular está que una sexóloga vive pensando en sexo, pero olvidan que todos los que trabajamos en salud mental, trabajamos es con el sufrimiento humano, tratando de minimizarlo. Uno está ahí para escuchar a la persona, y en la medida en que esta habla y se escucha a sí misma, es que puede encontrar una solución.

 

¿Cuál es la mayor queja de tus pacientes con respecto a la relación sexual con la pareja?

En las mujeres, la falta de orgasmo. La mujer sigue teniendo una dificultad orgásmica enorme, de entrega al placer, de disfrutar, de fantasear, de autorizarse, esta última clave para no seguir teniendo esos bloqueos a la hora de vivir la sexualidad.

En el caso de los hombres, la eyaculación precoz. Los hombres siguen con una dificultad muy grande de control orgásmico porque no aprendieron a masturbarse en la edad que les tocaba, entonces tienen condicionamientos aprendidos, como a tocar su pene y eyacular enseguida, sin la capacidad de aprender a controlar el orgasmo, por culpa, miedo y angustia. Así que los hombres también tienen que permitirse autorizarse a sentir y disfrutar del placer.

 

En el siglo XXI, ¿ha cambiado la manera como se relaciona la gente en la cama? Antes, por ejemplo, era mal visto que la mujer tomara la iniciativa. ¿Cómo es ahora? ¿son conscientes las mujeres jóvenes de su derecho al placer y de buscarlo?

Yo veo que cada vez más la mujer está reivindicando su derecho al placer y al buen sexo. Sin embargo, todavía las mujeres tenemos una monja adentro, que está ahí encerrada muerta de susto y llena de culpa, si lograrnos librar de ella.

Eso pasa porque no se logra borrar así no más dos mil años de historia. En el momento en el que Eva comió la manzana, nosotras nos jodimos y por mucho tiempo, porque ahí fuimos consideradas las culpables por el pecado, por destruir el paraíso; fuimos brujas, quemadas en varias hogueras. Es difícil borrar esa historia y especialmente la que es negativa y de sufrimiento. Las mujeres poco a poco vamos ganando terreno, pero toca sacar la monja que llevamos dentro para vivir una sexualidad placentera.

Las mujeres tenemos que perder ese miedo eterno de que vamos a ser abandonadas, rechazadas o criticadas. Ya es hora de que la mujer se sienta verdaderamente autónoma, y a mí me causa curiosidad y pesar cuando una mujer dice que es independiente, pero no es realmente autónoma, porque sigue necesitando un hombre que la valide para sentirse aceptada en el mundo.

Foto cortesía de Flavia Dos Santos.

Otro mito es que la frecuencia de las relaciones sexuales determina el éxito en la relación de pareja. ¿Es cierto?

Los seres humanos no somos números. No podemos cuantificar nuestras relaciones sexuales, la frecuencia, la calidad; tampoco querer seguir una tabla de reglas. La sexualidad humana es tan amplia y variada, que no cabe dentro de una caja. Si decimos que hay que tener sexo u orgasmos tantas veces a la semana, estamos metiendo al ser humano dentro de esa caja.

 

¿El deseo disminuye con la edad?

No. Nosotros somos seres deseantes y el deseo es lo que nos caracteriza como seres humanos. Es un mito para disminuir al otro; nos gusta creer que la persona mayor no tiene derecho ala sexualidad y que el placer es para los jóvenes y bellos, y que los feos, gordos y viejos no están en derecho de vivir el placer. Es hora de acabar con eso y me aterra ver como la gente aún tiene el pensamiento pequeño y se permite eso, cerrándose su propio camino y su propia perspectiva de vida para el futuro.

 

¿El tamaño del pene es determinante en el buen sexo?

Para nada, lo que importa es el tamaño del deseo. No sirve de nada tener un pene grande y no saber nada de sexo.

Copular es instintivo; los animales copulan. Los seres humanos tenemos vida erótica y aprendemos el placer, no nacemos sabiendo sobre este. Esa postura de decir que no se necesita aprender nada es característica y típica del “mal polvo”, que es aquel que está encerrado en sus creencias y es incapaz de abrir su mente para disfrutar de una sexualidad plena.

Se puede tener 30 años de casada, tres hijos y ser pésima en la cama porque no entiende nada de placer, sencillamente acostarse y abrir las piernas, sin saber sentir placer ni dar placer al otro.

 

¿Se puede ser feliz sin sexo?

Primero, no creo que sea cuestión de ser feliz. Yo creo que la sexualidad es una energía que hacer parte de todos nosotros, la lívido está dentro de nosotros. Esa lívido sale de muchas maneras, al poner todo ese tesón y energía en el trabajo, el deporte, la crianza de los hijos; en varias áreas. Una persona que renuncia a la sexualidad y no canaliza esa energía, suele salir esta de manera negativa. La persona se enferma, enloquece o termina muerta, porque esa energía es mucho más fuerte de lo que nos imaginamos. Yo digo siempre que el origen de los crímenes pasionales, de las neurosis y de las enfermedades mentales, están en una sexualidad mal resuelta, de una persona que no fue capaz de convivir y entender sus propios deseos.

Foto cortesía de Flavia Dos Santos.

¿Juegan un papel importante los preliminares necesarios para una mujer, antes del encuentro sexual con su pareja?

Claro que sí, nosotras tenemos un sistema de calentamiento muy diferente. Los hombres son como microondas, que calientan al minuto y ya están haciendo humo; a ellos le entran las cosas por los ojos y de una se les activa el sistema límbico Nosotras somos como hornos a leña: hay que echarles madera, viento, poner más madera, calentarla; nosotras necesitamos estímulos en el oído, en la piel, para excitarnos Es un sistema de estímulo distinto. ¿Es problemático? No, la naturaleza es así y nos hizo distintos.

Finalmente, la persona a la que le gusta verdaderamente el sexo, va a disfrutar verdaderamente de los preliminares y va a tratar de prolongar al máximo ese momento para sentir placer. No va a tratar de ir de una al grano viendo la sexualidad como un destino final, sino como todo un viaje, disfrutándolo. Cuando uno tiene afán de llegar, no disfruta del proceso.

 

¿Las fantasías sexuales aumentan el disfrute en la relación sexual de la pareja? ¿Qué piensas de la masturbación femenina?

Sí, en mi libro Deseo hablo de eso. O nos autorizamos a fantasear y sentir deseo, o vamos a vivir sufriendo. Una mujer vio una película o un vecino le parece churro, pero piensa “ay no, eso es sucio, es pecado. Ahí empieza a hablar la monja que tiene dentro y comienza a sufrir, no tiene placer y se convierte casi que en una obsesión por ese pensamiento bloqueador.

Si yo hago las paces conmigo misma y digo “hoy me voy a masturbar pensando en aquel vecino o aquel personaje” o “hoy cuando tenga sexo con mi pareja, por un momento, porqué no activar ese personaje” y ya, mi realidad no se altera. Porque, ¿qué son las fantasías eróticas? Son aquel lugar al que la mente va y que el cuerpo no tiene ninguna intención de visitar. Las fantasías eróticas son solo mías y nadie tiene acceso a ellas, entonces no tengo porque sentirme juzgada ni criticada ni amedrentada.

Tú no puedes partir del principio de que va a venir una persona a enseñarte cómo funciona tu cuerpo y tu placer. Es tu obligación, ante todo, conocerte, explorarte, para ir dónde estás, final y verdaderamente, empoderada para disfrutar con otro.

Me causa risa cuando mujeres dicen “es que yo soy empoderada”. Empoderamiento no es gritar o tener una cuenta bancaria, o pagar las cuentas propias y vivir sola. Empoderamiento es una persona que pasó por su cuerpo; una mujer que se permitió conocerse y explorarse, que se siente cómoda y sabe cómo sentir placer; eso sí es poder. No sirve decir que soy empoderada y por la noche en la cama finjo un orgasmo, o no me miro al espejo porque me da pena mi cuerpo.

La masturbación femenina es parte fundamental del desarrollo del ser humano, que desde un principio fue considerada pecaminosa, sucia, prohibida. Nosotros hoy sabemos que la masturbación es fundamental para el autoconocimiento y desarrollo. 98% de las mujeres anorgásmicas, son mujeres que nunca se han masturbado. La masturbación es ese momento que tenemos para comunicarnos con nosotros mismos, para entender que nuestro cuerpo es capaz de dar placer, de gratificarnos, sin la necesidad de nadie más.

 

¿Cómo ser una buena pareja sexualmente?

De mente abierta y dispuestos a aprender. Nosotros entramos en las relaciones desde la cobranza, no desde el aprendizaje: “Tú me debes hacer feliz”, “tú me tienes que dar placer”, tú tienes que saber lo que me gusta”, “tú tienes que estar listo para darme siempre el mejor sexo de mi vida”. No vamos a entrar en una relación cobran. Debemos entrar en las relaciones no cobrando, sino dispuestos a aprender como parte de nuestro crecimiento.

Entonces, una persona que va a ser verdaderamente buena en la cama, es aquella que, primero, está dispuesta a aprender; segundo, que se siente cómoda en su propia piel; y tercero, que no está preocupada con las cosas externas, es decir, hay personas que van a la cama con servilletas, que le da asco todo. Yo siempre digo que sexo es todo sobre secreciones, olores, ruidos y sabores. Si una persona va así, con servilletas a la cama, está rechazando lo que es como humano.

Te invitamos a ver la entrevista completa con Flavia en el video a continuación:

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