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    Publicado 31 mayo, 2021

    Estreno

    HOMBRES DE DIOS, entre el cielo y el infierno

    La serie de televisión estrena hoy a las 8:30 p.m. por Telecaribe.

    HOMBRES DE DIOS en una serie antológica de televisión que presenta seis relatos acerca de las ironías del destino, los misterios de la fe y la estrechez del camino que conduce a la salvación, a través de encuentros entre sacerdotes y feligreses, que ocurren desde el siglo XVI hasta el presente.

    Desde una temperamental empresaria, un sicario y un adivino, hasta un hombre lobo o el conquistador Pedro de Heredia, los personajes y sus episodios recorren diversos géneros, combinando referencias culturales históricas y bíblicas, homenajes cinematográficos, suspenso, humor, drama y fantasía.

    Esta serie de Kymera Estudios para Telecaribe, de los realizadores Carlos Franco Esguerra y Roberto Flores Prieto, reúne a un elenco de talentosos actores nacionales, tales como Carlos Serrato, Hernán Méndez, Victoria Hernández, Matías Maldonado, Julio Sánchez Cóccaro, Manuel Navarro, Ramsés Ramos, Santiago Alarcón, entre otros.

    “Los dones del Señor”, “Dime la verdad”, “Firme, pero suave”, “Con amor y sin armas”, “Perdón por adelantado” y “Un chiste de monos”, son los seis episodios con los que Telecaribe pretende conquistar a una audiencia que verá en sus pantallas producciones de gran calidad y de factura local.

    Revista Actual: ¿Quiénes son los personajes de la serie? ¿Quiénes son esos “hombres de Dios”?

    Roberto Flores: Los Hombres de Dios son, en primera instancia, hombres comunes y corrientes que eligieron un camino difícil y extraordinario: el del sacerdocio; un camino lleno de retos y sacrificios, de renuncias y dilemas. También son esos feligreses que acuden a buscar alivio, ayuda o consejo. Y en últimas, somos todos, sin importar a qué Dios le recemos.

    Carlos Franco: Son hombres comunes y corrientes, como tú y como yo. Seres humanos de carne y hueso. Personas con dudas y certezas, incertidumbres y convicciones, seguridades y miedos. A veces se nos olvida que los sacerdotes, a pesar de su investidura, son personas como cualquier otra. Por supuesto que tienen una misión, y una formación, y una vocación, pero todo ello no los excluye de la condición humana. De ahí que resulten, en sus conflictos y dilemas, en sus búsquedas y pérdidas, en sus hallazgos y desencuentros, supremamente interesantes a un nivel narrativo, dramatúrgico. Los hombres de Dios, como ocurre con todos los que habitamos este mundo dual, son personas que están “entre el cielo y el infierno”.  

    R.A.: ¿De dónde surge la idea de hacer estas historias?

    R.F.: La idea surge de un doble propósito. Por un lado, el narrativo, que buscaba construir una serie con una alta dosis de humanidad, que permitiera explorar diferentes géneros. Y, por otro lado, a nivel de producción queríamos desarrollar historias que se concentraran en pocas locaciones. A estas consideraciones y de manera inconsciente, creo que se sumaron los sentimientos generados por la pandemia y la cuarentena, que incrementaron nuestro deseo de hablar acerca de las angustias y los problemas que enfrentamos todos, en el marco de nuestra cultura y nuestro código colectivo de creencias.

    C.F.: Inicialmente la serie fue visualizada como microhistorias que ocurrían en el confesionario. Pero, en la medida que avanzó el proceso de escritura, los dramas fueron desbordando la caja de madera, incluso abandonándola, para florecer en los diversos espacios y ámbitos de la vida de estos personajes. Por ejemplo, es interesante ver cómo, en algunas de las historias, la naturaleza juega un papel importante, en contrapunto con la obra del hombre. O en otros casos, elementos muy “humanos” como la radio o la ciudad se convierten en “lugares” donde inesperadamente parece irrumpir lo divino.       

    R.A.: ¿Por qué hay que ver Hombres de Dios?

    R.F.: No sé si hay que verla. Pero una buena razón para hacerlo, es que se trata de una serie conmovedora, divertida, profunda, y al mismo, tiempo entretenida. Tiene uno de los mejores elencos jamás vistos en Colombia, sus locaciones son maravillosas, la música es tremenda. Es un producto realmente diferente a cualquier cosa que se haya visto recientemente en nuestra televisión.

    C.F.: Porque se trata de una serie arriesgada, una serie que se aleja de las narrativas más tradicionales que ya hemos visto demasiado. Porque, en su trasegar, viaja por diversas épocas y géneros, desde el presente con una historia de terror, pasando por la Barranquilla de un Caribe kafkiano de los años cincuenta en tono de comedia negra, hasta llegar a un drama histórico en épocas de la conquista. Porque es una serie que dimensiona al ser humano en toda su complejidad, tratando a sus personajes, desde los más piadosos hasta los más despiadados, con un profundo afecto y respeto, con una devoción no religiosa, pero sí mística, por el misterio y las honduras insondables del alma humana.  

    R.A.: ¿Causará controversia en la iglesia católica?

    R.F.: No puedo responder eso, porque sería responder por los demás. No veo por qué, pero todo es posible. Lo que sí está claro es que la serie fue hecha con mucho amor y respeto. No pretende ser crítica, ni polémica, pero tampoco apologética. Nuestro énfasis está en los seres humanos, en las personas, más que en la institución. Porque a lo largo de nuestra carrera, esa ha sido nuestra principal preocupación: las personas, sus tragedias y éxitos, sus sueños, tristezas y alegrías; por qué hacen lo que hacen. En ese sentido, la serie nos dejó experiencias muy bellas, amistades con sacerdotes que nos apoyaron y asesoraron de manera generosa, abierta. Siento que, entre muchas cosas, la serie es un homenaje a las dificultades que atraviesa un ser humano, como nosotros, al tomar ese camino vocacional. Pero claro, puede haber gente dogmática que sienta que un sacerdote humano y frágil, es un irrespeto. De ser así, estoy seguro de que serán una minoría. Cada vez más, la gente quiere ver historias acerca de personas de carne y hueso. Hasta los súper héroes se están humanizando.

    C.F.: No creo que haya controversia, para nada. No se trata de historias en contra de la iglesia. Tampoco a favor. No hay en “Hombres de Dios” una agenda ideológica, una bandera moral. Lo que interesa es el escenario del sacerdocio, de la iglesia, de los ministros de Dios y sus interacciones con los feligreses, como espacio dramático, como microscopio bajo el cual escudriñar la condición humana. Imagínate que eres un sacerdote que después de décadas de oficio está flaqueando en la vocación por el cansancio de la rutina y la repetición, y un buen día aparece un feligrés para pedirte ayuda porque es un hombre lobo. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Se trata del ser humano en aprietos, el individuo confrontando al misterio de lo incierto, a lo insólito e inesperado, y a veces, a la revelación por el camino menos esperado.

    Su estreno es el lunes 31 de mayo por Telecaribe.

    El cielo es el límite, por eso el único “pecado” imperdonable será perderse “Hombres de Dios”. 

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