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    Publicado 10 mayo, 2020

    Carolina Cuervo: la ignorancia de ser mamá

    Por Alejandro Rodríguez

    La empresaria, actriz y escritora, Carolina Cuervo, nos describe su faceta como mamá. También nos cuenta su experiencia en relación a la situación actual y el desafío que tienen millones de mujeres en el mundo. Su dulce Inka es hoy en día su inspiración. Por supuesto: ¡Feliz día Caro!

    Carolina Cuervo, su esposo Javier Delgado y su hija Inka.

    ¿Cómo se ha desarrollado el tema de la cuarentena con tus hijos?

    Lo hemos tratado de llevar de una manera muy tranquila. Inka es una niña muy tranquila, muy comprensiva y adaptable. Siento que algo que tienen los niños y es aceptación y adaptabilidad, que los mayores vamos perdiendo con el tiempo. Así que ha sido tranquilo, no he planeado nada porque por estos tiempos no tiene sentido. He cambiado rutinas y me he vuelto más flexible; nos hemos dedicado más tiempo como familia.

    La recursividad es vital. ¿Cómo ha sido este concepto en estos tiempos y como mamá?

    Más allá de las tareas que nos envían del colegio, hay otras actividades que siempre he querido enseñarle como el amor por la naturaleza, el reciclaje, el contacto por las plantas, el proceso de germinar: pequeñas cosas que antes quizás no había podido por el tiempo. Ha sido una época para enseñarle mucho del agradecimiento y mucha espiritualidad. También hemos hecho yoga y ha aprendido a encontrarle el valor y el amor al yoga, que eso para mi ha sido un valor inmenso.

    ¿Qué labores como mamá se han convertido en un reto en este período?

    El tener una metodología de enseñanza tal vez ha sido el reto más grande. Las labores, son las mismas de antes, pero ahora el método de enseñanza es de alguna manera, más estructurada.

    Carolina e inka.

    ¿Cómo defines a una mamá ideal? Y descríbenos cómo ha sido ese proceso de crecimiento.

    Pienso que no existe una mamá ideal, el tema de idealizar nos tiene en más problemas. Cada una puede ser mamá desde nuestras capacidades, recursos y situación; para mi lo más importante es el amor y la dedicación que uno puede darle a los hijos. El crecimiento es constante; mi hija aprende a vivir y yo aprendo a ser mamá, con Inka converso todo el tiempo de que tanto ella como yo estamos en proceso de evolución y de sabiduría.

    ¿Cuál crees que es el gran desafío de las mamás de hoy?

    Precisamente, el reto más grande está en deshacer los estereotipos de ser una mujer 10; cambiar ese paradigma y entender qué es realmente lo que uno tiene que enseñarles a los hijos, que quiere que ellos aprendan y cuál es el estilo de vida que uno quiere que ellos tengan. Creo que esto nos ha replanteado la manera en que estábamos viviendo, en un mundo consumista, masivo, ligero, narcisista. Hoy en día, para mi la reflexión ha sido de que ella tenga un control absoluto de sus emociones, que pueda ser una persona adaptable a los cambios y que sea valore el sentido de la familia y el amor que se le brinda desde aquí. También que esté una sintonización de lo positivo para que salga adelante y con ello generemos cambios. 

    ¿Qué es lo primero que vas a hacer con tus hijos, luego de la cuarentena?

    Lo primero, es ir a donde los abuelos y abrazarlos. Ella, parte de lo que más extraña, es la relación con sus abuelos, verlos y hacer parte de su vida normal que era con ellos. Después de eso, buscar un espacio más ligado al campo para poder estar.

    Carolina e Inka.

    ¿Cómo ha sido el tema de la educación virtual y cuál es tu opinión frente a ello?

    Ha sido una herramienta importante, que nos conecta, nos da ideas; mantiene la conectividad y relaciones. No hay que tomárselo como una camisa de fuerza y hacerlo en la medida de nuestras posibilidades. Debemos ser flexibles, que no nos genere ansiedad ni frustración. Claramente la educación está ligada al intercambio con el otro, porque uno aprende a ser un ser humano, pero por ahora es lo que tenemos y hay que abrazarlo. No lo rechazo, pero no lo impongo como algo único.

    ¿Qué otras formas de enseñar sugieres?

    Me parece que hay otras formas de aprender, no solamente ligada a un aula de clases. Pero, por ejemplo, he valorado a los profesores; hacen una labor titánica. Enseñar a niños y a adolescentes no es fácil y habría que buscar maneras, cuando todo esto pase, de evaluar quiénes son esas personas fundamentales en la construcción de una sociedad. Y son los maestros y merecen una mejor manera de pagarles su servicio.

    ¿Cómo defines tu historia como mamá a través de un título para un libro?

    La ignorancia de ser mamá.

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