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    Publicado 17 febrero, 2021

    Carnaval de Barranquilla: expresión cultural que va más allá de los cuatro días de fiesta

    “(Las comunidades) desempeñan un importante papel en la producción, la salvaguardia, el mantenimiento y la recreación del patrimonio cultural inmaterial, contribuyendo con ello a enriquecer la diversidad cultural y la creatividad humana” (Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural de la Unesco, 2003).

    ‘Las propias Marimondas’. Foto: Mabel Margarita Galezzo

    El siglo XVI fue una época de transición entre tres mundos, y aunque la mayoría de las veces se habla de dos, realmente fueron tres continentes los que entraron en contacto. Las culturas colombianas, y especialmente las caribeñas, son el resultado del entrecruzamiento de tradiciones indígenas, del hispanismo colonial católico, y de las culturas venidas del África.

    Fue en Cartagena de Indias donde se plantaron las primeras raíces del carnaval nativo europeo de máscaras y danzas, y donde se inició la convergencia de las etnias aborígenes y afrodescendientes en un marco de fiesta secular, algunas de las cuales llegaron a Barranquilla a finales del siglo XIX a contribuir en la formación del Carnaval. De igual manera, los aportes de los carnavales que tenían lugar en las ciudades de Santa Marta y Mompox, así como los inmigrantes provenientes de las riberas del río Magdalena, del canal del Dique, de Ciénaga y de pueblos ribereños del departamento del Cesar, fueron fuentes culturales que nutrieron con sus múltiples y diversas expresiones a esta fiesta que hoy es patrimonio de la humanidad.

    Comité organizador del carnaval, 1908

    A lo largo del siglo XX, y bajo ese cúmulo cultural, se fueron construyendo los elementos netos del Carnaval barranquillero: la reina que preside los festejos, acompañada por el rey Momo; los ritmos locales de la música típica de carnaval; la temporada de precarnaval; los espectáculos musicales de tarima, clubes sociales, casetas, bailaderos de salsa y verbenas populares de los barrios; la Batalla de Flores y demás desfiles con bailarines y carrozas; las incontables agrupaciones de cumbias, garabato, mapalé, son de negros, danzas de congo, danzas de relación, danzas especiales, comparsas de tradición popular, comparsas de fantasía, disfraces individuales y colectivos, comedias y letanías; las máscaras zoomorfas artesanales y los respectivos disfraces de una fauna maravillosa; y, finalmente, Joselito Carnaval, que todos los años se entierra para dar cierre a la celebración, en vísperas del miércoles de Ceniza.

    Pero vivir el Carnaval significa no solo un momento de fiesta limitado a los días previos a la Cuaresma, se refiere a… continúa.

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