Ricardo Insignares
Arquitecto de un ícono urbano
El gerente de los centros comerciales Buenavista I y II, que hoy por hoy constituyen el hogar preferido de los barranquilleros, es reconocido por su liderazgo y su exitosa gestión en el sector comercial
En el año 2001, el arquitecto Ricardo Insignares, que venía desarrollado una brillante carrera en el ejercicio de su profesión desde 1985, entró a ser parte del equipo de arquitectos constructores del Centro Comercial Buenavista. Ése fue un punto de inflexión no sólo en su vida personal y profesional, sino en la historia de Barranquilla.

Al inaugurarse el centro comercial en noviembre de ese año que dio inicio al siglo XXI, asumió su Gerencia y desde entonces, a lo largo de 24 años, ha estado al frente del gran complejo de compras que, bajo su administración, se amplió ocho años después con la etapa II y se convirtió en el epicentro del desarrollo comercial, urbanístico y cultural de la ciudad.
24 años de logros
Como gerente de los centros comerciales Buenavista I y II de Barranquilla, la misión de Ricardo Insignares es velar por que la copropiedad mantenga los altos estándares de calidad en el servicio que ofrece tanto a sus clientes internos como externos. “Esto significa –explica él– establecer los parámetros del mantenimiento general de todos los equipos humanos y técnicos, y garantizar una impecable operación diaria de las dos etapas de Buenavista”.
Agrega que, para tal fin, cuenta con 24 colaboradores que lo acompañan en su gestión, así como con empresas contratadas para la prestación de servicios tan importantes como la seguridad, el aseo, el transporte vertical y el mantenimiento de aires acondicionados, entre otros.

En 24 años, son muchos los logros que Ricardo Insignares ha alcanzado en su labor. De ellos, él resalta las grandes obras de renovación que se han hecho en el curso de todo este período sin afectar en absoluto la normal operación diaria del centro comercial. “Por ejemplo”, señala, “la renovación completa de pisos en Buenavista I y la instalación este año de un moderno sistema de climatización alimentado por energía solar y respaldado por su sistema fotovoltaico instalado en la cubierta”. Estas obras responden a la filosofía de Buenavista de mantenerse en el tiempo como un centro comercial siempre a la vanguardia.
«Desde su apertura en 2001, Buenavista ha sido un catalizador para el crecimiento económico y la transformación urbana de la ciudad»
Destaca asimismo que “Buenavista se ha convertido en un espacio para eventos culturales y sociales, ofreciendo exposiciones, lanzamientos de libros, desfiles de moda, actos del Carnaval y actividades para niños y familias, entre otros, que han fomentado la inclusión y la comunidad”.
Por otro lado, indica que para su labor como gerente han sido cruciales las marcas que conforman Buenavista I y II, pues juegan un papel fundamental en la atracción y retención de clientes, así como en la competitividad y rentabilidad del centro comercial.
Experiencia, estabilidad, liderazgo y otras virtudes
Nacido en Barranquilla, Ricardo Insignares se graduó de arquitecto en la Universidad Autónoma del Caribe. Está casado con Janeth Gómez, con quien tiene dos hijos, Juan David y Stephanie, ambos destacados profesionales. Señala que ser parte de una generación de 45+ le ha traído experiencia y sabiduría, estabilidad y compromiso, liderazgo y mentoría, madurez emocional y una amplia red de contactos.
El impacto de Buenavista I y II en el desarrollo urbano de la ciudad
El centro comercial Buenavista fue el lugar de inicio del icónico sector que hoy día es el eje del norte de Barranquilla. Representa por eso un antes y un después en la vida de la ciudad.

Su impacto en el desarrollo urbano de la capital del Atlántico ha sido altamente significativo. Desde su apertura en 2001, ha sido un catalizador para el crecimiento económico y la transformación urbana de la ciudad. Entre los aspectos más destacados de dicho impacto, cabe destacar: