Juan David Romero
de pagar energía a producirla

Convencido de que la energía solar es una herramienta real de ahorro, sostenibilidad y desarrollo, Juan David Romero encontró, junto con sus socios, una oportunidad para cambiar la forma en que empresas y familias consumen energía en Colombia.
Liderazgo al servicio de las personas
Juan David Romero entendió pronto que el liderazgo se mide tanto por los resultados como por la capacidad de generar confianza, abrir oportunidades y servir al otro. Hijo de un hogar huilense, creció con la idea de que el verdadero progreso debe causar impacto en la vida de la gente, en las empresas y en los territorios.
Esa convicción se fortaleció durante su formación como economista en la Universidad de los Andes, de donde se graduó en 2014, y luego tomó forma a lo largo de su ejercicio profesional. Tras una primera etapa como analista comercial en Ransa Colombia, en Bogotá, decidió regresar al Huila motivado por el nacimiento de su primera hija y por el deseo de aportar al desarrollo de la tierra donde creció.
Su paso por la Cámara de Comercio de su departamento le permitió confirmar que las regiones tienen enorme potencial cuando se conectan la visión empresarial, el conocimiento y la voluntad de transformar realidades. Pronto, Barranquilla se convertiría en el escenario para expandir sus perspectivas.
El camino de Juan David se inició con la convicción, compartida junto con sus socios, Camilo Rojas y Julián Berrío, de que la energía solar era una oportunidad para ayudar a empresas y familias a reducir costos y ganar eficiencia. Así nació Sunny App, una compañía que convierte el potencial solar de Colombia en soluciones reales para hogares, comercios e industrias.
La sinergia entre los tres amigos fue clave. Camilo, con su visión estratégica en el campo energético, aportó la capacidad de identificar oportunidades; Julián, con su experiencia en energías renovables, aportó rigor técnico y capacidad de ejecución; y Juan David, con su vocación por conectar soluciones con las necesidades reales de los clientes, ayudó a acercar la propuesta de valor de Sunny App al mercado.
En poco tiempo lograron consolidar una organización que hoy supera los 150 colaboradores y que, solo en el Caribe, ha impulsado más de 300 proyectos para familias y empresas interesadas en migrar hacia una matriz energética más rentable y sostenible.
Romero se distingue por su habilidad para convertir ideas en resultados. Desde su rol en Sunny App, ha impulsado la expansión de la compañía en la región Caribe y ha contribuido a consolidar un modelo que va mucho más allá de la instalación de paneles solares. La empresa acompaña a sus clientes desde la evaluación técnica y financiera del proyecto hasta la instalación, legalización y puesta en marcha de los sistemas de transición energética.
Esa visión integral se ha concretado en proyectos para organizaciones como Junior de Barranquilla, Universidad Simón Bolívar, Habib Droguerías y Ranch Texas. Para Juan David, allí reside uno de los mayores aprendizajes de Sunny App: “Entender que la energía solar puede adaptarse a realidades muy distintas”.
La compañía, además, ofrece soluciones robóticas para optimizar el desempeño de las instalaciones solares a gran escala y ha contribuido al fortalecimiento del ecosistema de energías renovables desde la educación, apoyando iniciativas de formación en el Huila junto con la Universidad Corhuila. “Siempre nuestro motor ha sido la gente”, insiste Juan David. “Por eso, atendemos a clientes grandes y pequeños con el mismo compromiso”.
Consejos de liderazgo de Juan David Romero
La energía que mueve su vida

Para Juan David Romero, un líder se construye con equilibrio, disciplina y propósito. Esposo de Leidy y padre de Luciana y Lucca, reconoce en su familia el principal pilar de su existencia. “Sin el apoyo de los míos, nada de lo que hago sería posible”, afirma. La experiencia familiar le permitió entender que detrás de cada proyecto, cliente y decisión hay personas.
La misma búsqueda de equilibrio lo llevó a transformar su estilo de vida. Durante su etapa final como estudiante, encontró en el boxeo, el gimnasio y en el ‘running’ una forma de fortalecer cuerpo y mente. Hoy participa en carreras de fondo y recuerda con especial orgullo que su primera media maratón fue en Barranquilla. “Sería muy irónico que, estando vinculado a la industria de la energía, no tuviera la disposición de cuidar y usar bien la mía”, concluye.