Gloria Gómez regresó con su exesposo
“Nos acompañamos”

Foto: Facebook.
La reconocida actriz colombiana contó cómo reconstruyó su relación con Alberto Brugés tras más de 20 años separados y encontró una nueva vida lejos de Bogotá.
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La actriz Gloria Gómez sorprendió al revelar detalles de una historia personal que pocos conocían. Durante una conversación en el pódcast Las menopáusicas, la artista habló sobre el inesperado reencuentro con su exesposo, Alberto Brugés, con quien estuvo separada durante más de 22 años antes de volver a compartir su vida.
La intérprete recordó que su matrimonio duró 16 años, pero llegó a un punto en el que la relación se enfrió. Según explicó, sintió que había perdido protagonismo dentro de la dinámica de pareja, una situación que terminó llevando a ambos a tomar caminos distintos. Sin embargo, el paso del tiempo no borró el respeto ni la amistad que mantuvieron después de la separación, un factor que años más tarde resultaría clave para escribir un nuevo capítulo juntos.

La historia dio un giro cuando Brugés, quien había vivido durante años entre Cuba y México, decidió regresar a Colombia tras enfrentar dificultades personales y laborales en el exterior. Fue entonces cuando Gómez le abrió las puertas de su hogar. Inicialmente, el gesto estuvo motivado por el vínculo familiar que ambos mantienen a través de su hija Camila Brugés, reconocida actriz, bailarina y escritora.
Lo que comenzó como una muestra de apoyo terminó convirtiéndose en una convivencia estable basada en la compañía y el afecto mutuo. La actriz describió la relación actual como la de dos personas adultas que encontraron una forma distinta de compartir la vida. “Nos acompañamos, nos ayudamos, él está pendiente de mí y yo de él”, explicó durante la entrevista, resaltando que la decisión también ha generado tranquilidad para su hija, quien celebra que ninguno de los dos afronte la vejez en soledad.
Durante la conversación, Gloria Gómez también habló sobre una faceta menos conocida de su presente: su vida en el campo. Tras abandonar Bogotá y pasar por municipios como Sopó y Tocancipá, la actriz decidió establecerse definitivamente en una finca ubicada en Guasca, Cundinamarca. Allí comparte una rutina alejada del ritmo urbano y enfocada en proyectos sostenibles. Uno de ellos es la iniciativa de “gallinas felices”, liderada por Brugés, que busca garantizar mejores condiciones para las aves productoras de huevos.
La actriz también confesó que la experiencia de la separación fue una de las etapas más dolorosas de su vida. Recordó que lloró durante mucho tiempo y que incluso buscaba espacios privados para evitar que su hija y su madre la vieran sufrir. Esa experiencia, aseguró, influyó en la forma en que enfrenta hoy las relaciones personales. “Soy una cobarde para sufrir”, afirmó entre risas, una frase con la que resumió su decisión de privilegiar la tranquilidad, la compañía y el bienestar emocional en esta nueva etapa de su vida.