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ACTUALIDAD

Publicado 13 enero, 2022

Escándalo del príncipe Andrés hace tambalear los cimientos de la Casa Real británica

La Reina Isabel II despoja a su tercer hijo de sus títulos militares. Además, ya no usará el título de ‘Alteza Real’ y tendrá que defender su caso como un ciudadano cualquiera en el juicio que podría celebrarse el próximo otoño, tras la demanda por abuso sexual.

El Príncipe Andrés podrá ser el hijo favorito de la Reina Isabel II, pero al parecer la monarca ya ha perdido la paciencia con él.

«Con la aprobación y el acuerdo de la Reina, las afiliaciones militares y los patronazgos reales del Duque de York han sido devueltos a la Reina. El duque de York seguirá sin asumir ningún cargo público y defenderá su caso como un ciudadano privado».

Con estas palabras, el Palacio de Buckingham anunció de forma oficial en su página web y redes sociales que la monarca ha tomado la decisión de despojar a su tercer hijo de sus títulos después de que el miércoles se conociera que está cada vez más cerca de sentarse en el banquillo tras ser acusado por abuso sexual por una de las víctimas del pedófilo Jeffrey Epstein.

La decisión la tomó el juez Lewis Kaplan, del tribunal de Nueva York en el que Virginia Giuffre, que asegura que fue obligada a mantener relaciones sexuales con el duque de York cuando ella tenía 17 años, presentó la demanda.

El príncipe Andrés y su vinculación al caso Epstein

Desde que se supo acerca de la relación amistosa del duque de York con el magnate Jeffrey Epstein, al que se considera cabecilla de la trama sexual por la que se ha visto salpicado, ha sido prácticamente un no parar de noticias relacionadas con este escándalo, y no precisamente positivas.

Llegaron primero las reclamaciones del FBI para que prestara su colaboración para esclarecer el proceso, a las que el hijo de Isabel II hizo caso omiso. En 2019, Jeffrey Epstein, ya detenido en prisión, fue encontrado muerto, y a la fecha no se ha establecido si se trató de suicidio o asesinato.

No tardó mucho en llegar la demanda de Virginia Giuffre al príncipe Andrés ante el Tribunal de Menores de Nueva York en agosto de 2021. Y el año terminaba con la condena de 60 años de prisión por tráfico sexual de menores a Ghislaine Maxwell, expareja y mano derecha de Epstein y amiga personal del príncipe Andrés.

El príncipe Andrés de Gran Bretaña.

Si el 2021 acababa mal para el duque de York con la sentencia a Ghislaine Maxwell, el 2022 no ha podido empezar peor, no solo por esta decisión histórica del tribunal para sentar a un miembro de la realeza en el banquillo, sino porque justo después de la vista en la que se estudiaba su recurso para archivar la denuncia de Giuffre, salía a la luz un documento bomba fechado en 2009. En él decía que la demandante, llamada entonces Virginia Roberts, había acordado con Jeffrey Epstein no demandar a ninguno de los supuestos implicados en la trama, a cambio de un pago de medio millón de dólares.

Precisamente, los abogados utilizaron este documento para intentar conseguir que se archivara el caso, pero los argumentos esgrimidos ante el juez les han servido para que su real cliente se libre del mal trago. 

Hace años se supo de la amistad del príncipe Andrés y Jeffrey Epstein. Desde entonces, él y la familia real británica se han visto inevitablemente salpicadas por el escándalo.

El palacio de Buckingham reacciona

La soberana británica, que en abril cumplirá 96 años y que el próximo mes cumplirá 70 años en el trono, además de retirarle los títulos militares a su hijo Andrés, de 61 años, decidió que este ya no usará el título de ‘Alteza Real’ y que tendrá que defender su caso como un ciudadano cualquiera en el juicio que podría celebrarse el próximo otoño, empañando así el año del Jubileo de Platino de su madre.

La noticia de este posible ‘exilio interno’ para el duque había sido avanzada hace pocos días por el medio británico Sunday Times.

Según lo que apunta ya la prensa británica, la decisión se le habría comunicado al propio duque cara a cara, ya que este mismo jueves mantenía un encuentro con la reina Isabel en Windsor, precisamente para informarle de su nuevo estatus, que en estos momentos se equipara al del príncipe Harry. Según recogen varios medios, una fuente de palacio ha apuntado que esta decisión ha sido «ampliamente discutida entre la familia real», lo que podría suponer que, como se vienen hablando desde que saltara el escándalo, hay posturas enfrentadas en este tema.

El príncipe Andrés, junto a su madre, la reina Isabel II de Inglaterra, y demás miembros de la familia real.

Una sería la de la propia monarca, que no ha dudado en posicionarse al lado de su hijo a pesar de las acusaciones que pesan sobre él. Otra postura sería la del príncipe Carlos y el príncipe Guillermo, que habrían sido los responsables de la decisión que tomó el príncipe Andrés en noviembre de 2019, cuando anunció que abandonaba sus funciones reales tras conceder una entrevista a la BBC calificada como catastrófica por la prensa, en la que intentó limpiar su imagen por su polémica relación con Epstein, de quien fuera amigo íntimo. Salió tan mal parado de dicha aparición televisiva que tuvo que dar un paso atrás y mantener un perfil bajo.

Sea como sea y haya habido debate o no, lo cierto es que honores militares y patronazgos han regresado a la reina Isabel de forma inmediata una vez tomada la decisión.

Según apuntan muchos periodistas británicos, no es una decisión que la reina Isabel haya tomado por ella misma, sino más bien presionada por la opinión pública y, sobre todo, por el cuerpo de militares. Y es que precisamente este mismo jueves, veteranos de la Marina Real -cuerpo en el que sirvió el duque de Edimburgo-, de la Royal Air Force y del Ejército pidieron a la monarca que retirara a su hijo los honores militares. En total, han sido 152 militares que han firmado una carta abierta a la reina en la que describían su enfado porque Andrés mantuviera sus títulos a pesar de que era una situación insostenible. El grupo también aseguraba que el duque de York desacreditaba los servicios con los que sus títulos estaban asociados, y que «si se tratara de cualquier otro oficial militar de alto rango, sería inconcebible que estuviera en el cargo».

En el centro de esta difícil decisión para Isabel II está la protección de su imagen, sobre todo en un año tan significativo para ella, y de la monarquía. Desde que estalló este escándalo y el de la salida del Príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, los Windsor han querido ceder todo el protagonismo al Príncipe Carlos y su pareja, Camila; así como a Guillermo y Catalina, duques de Cambridge.

Virginia Giuffre, quien demandó al príncipe Andrés por abuso sexual.

David Boies, abogado de Virginia Giuffre, declaró este jueves que es «poco probable» que la supuesta víctima del duque y de Epstein acepte un «acuerdo puramente financiero» para poner fin a su demanda civil por agresión sexual. «Es muy importante para Virginia Giuffre que este asunto se resuelva de una manera que la reivindique a ella y a las otras víctimas», dijo Boies.

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