Camilo Noguera Abello
La educación como apuesta de desarrollo
El vicerrector general de las sedes Caribe de la Universidad Sergio Arboleda tiene como misión consolidar éstas como las mejores opciones universitarias de la región y así contribuir a un futuro de progreso.
A finales de 2002, Camilo Noguera Abello renunció a un importante cargo en Bogotá en una alta entidad del Estado –la Procuraduría General de la Nación— para ocupar la Subsecretaría General de la Seccional Santa Marta de la Universidad Sergio Arboleda. “Consideré que aceptar ese ofrecimiento en la ciudad de donde es oriunda mi familia –afirma él— sería un reto personal, familiar y profesional, pues el objetivo era convertir esa sede en una de las mejores universidades del Caribe Colombiano”.
El tiempo le demostró que su decisión fue un acierto. En todos los cargos que ha desempeñado en esa reconocida casa de estudios, ha podido hacer valiosos aportes y cristalizar diversos logros institucionales. En 2006, pasó a desempeñarse como secretario general y, desde octubre de 2021, es el actual vicerrector general de las sedes Caribe, que comprenden, además de la de Santa Marta, la de Barranquilla.
Justamente, fue bajo su dirección regional, y bajo la rectoría de Rodrigo Noguera Calderón, en 2016, cuando el Consejo Directivo de la Universidad llevó los servicios de ésta a Barranquilla, con magníficas instalaciones y excelentes programas de pregrado y postgrado, que a la fecha cuentan ya con más de 2000 estudiantes y unos 1000 egresados.
Desde su ingreso a La Sergio en 2003 y a lo largo de sus distintos desempeños, su gran misión ha sido y es consolidar la Seccional Santa Marta y ahora la de Barranquilla entre las mejores universidades de la región, a fin de contribuir a que la educación superior de ésta tenga un futuro promisorio en el siglo XXI. “Mi función principal”, detalla, “es articular el componente operativo de la institución en lo académico, lo administrativo y lo financiero, bajo esos pilares institucionales que son el humanismo, el emprendimiento, la internacionalización y la calidad”.
Una universidad con historia
La Universidad Sergio Arboleda suma ya más de cuatro décadas de exitosas labores. Fue fundada en Bogotá en 1984 por el jurista, académico y filósofo samario Rodrigo Noguera Laborde, con el apoyo incondicional de Álvaro Gómez Hurtado. A los 10 años, es decir, en 1994, Noguera Laborde extendió sus servicios académicos de calidad a Santa Marta, con el fin de brindar a su ciudad natal otra opción universitaria para que sus coterráneos no se desprendieran de sus hijos a temprana edad por tener que enviarlos a otras ciudades del interior del país, principalmente Bogotá y Medellín, con grandes esfuerzos económicos o, en algunos casos, verlos incluso frustrarse sin poder estudiar. Hoy la Seccional de Santa Marta tiene más de 32 años de existencia, más de 3000 estudiantes y aproximadamente 9000 egresados, y constituye, junto con la de Barranquilla, la gran apuesta de La Sergio al desarrollo del Caribe colombiano.
Entre las muchas fortalezas de esta gran universidad, Noguera Abello destaca su vocación y su impronta humanistas y cristianas, su excelente cuerpo docente y de investigación, sus redes de relacionamiento y conectividad con la sociedad y con el sector productivo, su porcentaje de empleabilidad, su compromiso con el emprendimiento, todo lo cual le ha merecido gozar del máximo reconocimiento del Ministerio de Educación: la acreditación institucional.
La familia como motor profesional

Camilo Noguera Abello nació en Bogotá y le debe a su padre su vocación por el derecho, al ver en él desde niño un ejemplo de integridad humana y excelencia profesional. Se graduó de abogado en 2001 y lo hizo, por supuesto, en la Universidad Sergio Arboleda (sede Bogotá), a la que considera su ‘alma mater’ “en todo el sentido de la expresión”
. Allí mismo cursó después especializaciones en Derecho Público Económico y Derecho Administrativo, así como una maestría en Derecho. Señala que hoy, como profesional jurídico, está convencido de que “seguir ese camino fue un acierto”, pues le ha permitido “forjar criterio, construir una visión de vida y alcanzar con éxito los retos y proyectos emprendidos”.
Al preguntársele por su vida familiar y cotidiana, sostiene sin ambages: “Tengo una familia muy linda y es lo más importante de mi vida. Es, básicamente, el reflejo del verdadero amor de Dios. Todo, para mí, gira alrededor de ella y por eso trato de ser un padre y esposo presente, a pesar de que mi trabajo en el día a día es muy absorbente. Quizá uno de mis mayores logros es haber aprendido a diferenciar los espacios y dar a cada uno el lugar que corresponde”.
«Me llena de orgullo saber que pertenezco a una universidad que forma profesionales sobresalientes, uno de los cuales llegó incluso a la Presidencia de la República».