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  • SEXO

    Publicado 31 marzo, 2018

    Vaginismo, dolor al practicar la penetración

    El vaginismo es una de las causas que pueden provocar dolor en las relaciones sexuales, lo cual también es conocido como dispareunia. Aprende más aquí.

    ¿Qué es el Vaginismo?

    El Vaginismo es la segunda disfunción sexual más común en mujeres (la primera es la Anorgasmia) y se diagnostica en las consultas de los profesionales de la sexología cuando la paciente se queja de un dolor muy agudo al intentar llevar a cabo la penetración vaginal, tanto, que prácticamente resulta imposible realizarla.

    Por más que la pareja o la mujer a solas lo intente, es muy difícil introducir el pene o cualquier objeto fálico dentro del canal vaginal dado que éste se contrae y se cierra cada vez más ante ese dolor tan desagradable. Normalmente, la mujer que padece estas graves molestias, sigue intentándolo puesto que no entiende qué puede estar pasando.

    Lo que suele ocurrir en estos casos es que los músculos del suelo pélvico que rodean el canal vaginal se contraen cada vez más debido al acto reflejo que estimula el dolor y todo se convierte en un círculo vicioso del que es muy difícil salir a menos que se reciba ayuda de un profesional.

    ¿Por qué sucede?

    CAUSA FÍSICA

    Aunque no es lo más común, hay que descartar que detrás de este dolor haya una causa física relacionada con alguna enfermedad o problema médico en general. Por eso siempre se recomienda que se acuda al ginecólogo y al fisioterapeuta especializado en suelo pélvico antes de empezar a tratar el problema.

    CAUSA PSICOLÓGICA

    MIEDO:

    El miedo al dolor: El miedo al dolor puede hacer que la mujer se tense desde el primer encuentro erótico hasta el último, en el que la penetración ya es imposible. Es una profecía auto-cumplida en la que la mujer piensa algo, se tensa y sucede no porque tuviera que suceder si no porque su pensamiento ha conseguido que su cuerpo reaccione como si éste fuera algo real.

    Al creer que la vagina es demasiado pequeña: La vagina se amolda a lo que se introduzca en su interior porque es muy elástica: no tiene el mismo tamaño en reposo que durante la excitación; por ejemplo, no tiene el mismo tamaño cuando se introduce un tampón que cuando se introduce un pene o un dildo, por eso el tampón no se cae una vez dentro. Ésta puede alargarse y ensancharse más del doble de su tamaño original en estado de excitación, lo que pasa es que muy pocas mujeres conocen este dato dado el desconocimiento en sexualidad que hay en toda la población en general.

    Miedo a las infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados: Las campañas de prevención en salud sexual que aparecen en los medios de comunicación masivos normalmente se basan en el miedo a las enfermedades de transmisión sexual y la concepción de embarazos no deseados, por ello, ya no sólo hay mujeres sino personas en general, que desarrollan un miedo atroz al contacto sexual.

    Una educación sexual basada en mensajes del tipo “si tienes relaciones sexuales, puedes enfermar o quedarte embarazada sin desearlo”, no es una educación sexual positiva o adapativa. Por otra parte, hay que tener en cuenta también que el miedo a quedarse embarazada puede pasar factura extrapolándose al miedo a la penetración dado que es la vía más común para quedarse embarazada.

    MALAS EXPERIENCIAS:

    Experiencias pasadas dolorosas: Cuando una persona pasa por experiencias negativas o dolorosas a nivel físico o emocional, el cerebro desarrolla una asociación entre lo que ocurre y la emoción que predomina en ese momento. Esto en psicología se llama aprendizaje. Por lo tanto, y aplicado al caso que nos compete en este artículo, la mujer aprende que, si una vez el coito es doloroso, lo va a ser siempre.

    FALTA DE DESEO O EXCITACIÓN:

    Si a una mujer no le apetece tener un contacto sexual, su cuerpo no va a terminar de relajarse, por ello, su vagina se puede tensar.

    PROBLEMAS DE PAREJA:

    Después de una discusión o durante una crisis de pareja, es muy posible que las ganas desaparezcan. Para explicar el problema a través de este punto habría que volver al punto anterior para entender por qué la falta de ganas o de deseo puede tensar los músculos que rodean la vagina.

    CREENCIAS:

    Ver los genitales y el sexo como algo sucio: Esta creencia de que los genitales están “sucios” generan vergüenza y timidez y no permite disfrutar y vivir el sexo con naturalidad. Igual que tenemos una mano, un pie y una nariz, tenemos una vulva o un pene. Todo son partes del cuerpo igual, la connotación la asociamos nosotros a nivel social, no la naturaleza.

    Creer que el sexo es sólo penetración: Pensar que el sexo ha de ser genital y coitocentrista es un error muy típico incluso en las parejas más jóvenes. Esta creencia impide disfrutar de los encuentros al 100% y basa toda la satisfacción en el rendimiento sexual de los genitales. Cuando una persona vive su sexualidad tan condicionada, no es de extrañar que termine desarrollando cualquier disfunción sexual. En cuanto los genitales dejen de rendir, la frustración y la ansiedad harán su aparición estelar y los encuentros sexuales serán un fracaso.

    ¿QUÉ PUEDO HACER SI ME SIENTO IDENTIFICADA CON LO QUE ESTOY LEYENDO?

    Lo primero de todo, ve al ginecólogo y al fisioterapeuta para descartar que lo que te ocurre que se debe a un problema físico.

    Una vez esto quede descartado, puedes acudir al profesional de la Sexología para tratar lo que te preocupa.

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