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  • DEPORTE

    Publicado 20 abril, 2017

    Sebastián Viera, Barranquillero de los pies a las manos

    Un uruguayo al que le encantan el Junior, el corozo y la mojarra, ha venido atrapando corazones barranquilleros al ritmo de igual número de balones.

    En la exaltada voz del samario Jorge Eliecer Torres, el país vivía la final del torneo finalización del fútbol colombiano en 2011. El Junior del Cheché Hernández se batía en Manizales contra un poderoso Once Caldas que necesitaba un gol para empatar la serie en el partido de vuelta. El arquero tiburón, que había llegado a principios de ese año desde Grecia, se erigía como la gran figura con unos reflejos felinos y una agilidad asombrosa en cada mano a mano; la Costa estaba a punto de celebrar un nuevo título gracias a un desconocido uruguayo.

    Sin embargo, para darle un sabor más dulce a la conquista, se tuvo que sufrir. Luego de un rebote en la defensa, la pelota quedó a ras del área chica y un zurdazo de Jhon Pajoy hizo vibrar al Palogrande y enmudeció a todo el Atlántico. Era el empate de los blancos, con ello lograban irse a penales a pocos minutos de finalizar el partido. Pero además de jugar de local, Once Caldas tenía todo para levantar el trofeo: la emotividad de ese reciente gol, 40 mil almas gritando en el estadio y un Juan Carlos Henao exuberante, considerado entre los mejores arqueros del continente en aquel momento.

    Pero precisamente así, cuando las cosas están de capa caída, se reconocen los ídolos, y en la escena del deporte aún más. El desconocido uruguayo, un tal Sebastián Viera, sacó gala de su propio talento y mentalidad, y en medio de la silbatina y mala vibra logró atajar otros dos penales en la serie. Al final, Beltrán, un volante de ida y vuelta que tenía el Once, estrelló la pelota en el palo de la mano izquierda de Viera y el Junior gritó campeón. El uruguayo salió a correr para abrazar a sus compañeros: justo esa imagen fue la primera de muchas que estaban por venir con él como protagonista…

    -¡Y eeesa era la jugaaadaaa! -narró Jorge Eliecer.

    ¡URUUU-GUAAYO….URUUU-GUAAYOOO!

    Así nació el último ídolo del Junior, un uruguayo de temple, trabajador, guerrero, líder, serio, callado, con cierto toque de caballero en la cancha. Casi un cliché del cine: en los hombres, un personaje para admirar como deportista; y para las mujeres, un rompecorazones por su galanura. Un Clark Kent para algunos narradores pintorescos.

    Terminando una gran semana de trabajo , vamos junior 🔴⚪⚽

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    Conociendo el balón de la copa ⚽

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    ¿Sebas es Barranquillero?…
    Sí, la verdad sí. Hace más de seis años estoy acá. Quiero mucho a la ciudad y la extraño cuando no estoy. Tengo hasta mi cédula de residente; soy uno más de acá.
    Tu plato favorito…
    Me encanta la mojarra frita: tiene que ir con patacones, arroz de coco y ensalada. Siempre la como en concentración.
    Un personaje para admirar…
    ¡Epah! ¡Hay muchos! Pero sin duda que, por mi profesión, admiro al Pibe desde niño. Me gusta porque es una persona transparente y sincera; te puede gustar o no su opinión, pero siempre va de frente y así es como me gusta que sean las personas.
    Un artista…
    Soy admirador del talento de Shakira. Ha hecho una gran carrera.
    El PlayList del carro…
    ¡Uff! Todas las de Carlos Vives.
    El Metropolitano…
    Es mi inspiración. Ese ¡Si se puede! es una filosofía para todo en la vida.
    Un vallenato…
    Los de Pipe Peláez. Cuánta alegría, romance y versos en sus canciones.
    Un paraíso…
    Playa Blanca
    Un lugar para meditar…
    La iglesia del Espíritu Santo, por la carrera 56.
    Una calle que te evoque recuerdos…
    La circunvalar. Es la calle que me lleva al Metropolitano; siempre me trae nostalgia, emoción, cosquilleo.

    Para leer la entrevista completa, adquiere nuestra última edición en nuestros puntos de venta. 

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