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    Publicado 3 julio, 2021

    Paternidad Vs Intimidad: ¿Cómo equilibrar la balanza?

    Consejos de Flavia Dos Santos

    “Ocho horas de sueño tanto para un hombre, como para una mujer, pueden ser un gran afrodisiaco”, Flavia Dos Santos.

    Por PDJCT

    Alguna vez escuché que los maridos son los peores amantes. La afirmación, que en un principio me causó gracia, al poco tiempo volví a escucharla de una amiga, quien hablando del tema manifestaba: “Basta que te cases, o tengas a tus hijos, para que (tu marido) deje de preocuparse por hacerte feliz en la cama”.

    Por su parte, los señores se quejan de los cambios (para mal) que la mujer sufre con la maternidad, y con esto no nos referimos estrictamente al aspecto físico (lo cual es comprensible, pues no es fácil volver a ser talla cero después de haber pasado por un embarazo), sino a la actitud que algunas mujeres muestran frente al sexo post maternidad: apatía, desgano, y el hecho mismo de asumirlo como una tarea más que hay que cumplir, y no como un eficaz recurso de conexión.

    La maternidad, al igual que la paternidad, encarnan una serie de retos, para los cuales no existe manual de instrucciones. Pero si hay algo que debemos tener presente es que la experiencia de traer un nuevo ser al mundo no debería erosionar la relación de pareja, mucho menos la intimidad.

    Y mientras los hombres se quejan de que su mujer además de haber perdido la figura, perdió la libido después de ser mamá, las mujeres tienen sentimientos similares frente a ese “desconocido” que duerme a su lado, el esposo que se dejó crecer la barriga, se olvidó de ser romántico, y encima, espera que en la cama ella esté siempre dispuesta.

    Ninguno de estos comportamientos o actitudes tiene justificación, a menos que se trate de situaciones “excepcionales”, como la depresión postparto, y desbalances hormonales en la mujer que disminuyen o eliminan la libido, lo cual debe ser tratado por especialistas. El alejamiento de la pareja, y el desinterés por la intimidad no tienen cabida en una relación sólida cuando se vive la gran experiencia de convertirse en padres.   

    Con ocasión de esta edición dedicada a los padres, dialogamos con la reconocida sexóloga Flavia Dos Santos sobre la forma en que la paternidad y la maternidad algunas veces afectan la vida íntima de la pareja, y cómo pueden los hombres sortear esta situación.   

    Existen muchas mujeres que se quejan de que sus maridos no son buenos amantes, que una vez se casan pierden interés en satisfacerlas sexualmente. De acuerdo con tu experiencia profesional, ¿a qué se debe esto?

    ¿Por qué el hombre? No es el hombre, somos los seres humanos. Hombres y mujeres cuando entran en la zona de confort dejan de cuidarse. Eso no tiene que ver con género, tiene que ver con personalidad. Hay gente que en el momento que cumplió la meta (y la meta era conseguir una pareja) entra en su zona de confort y se descuida, porque el objetivo ni siquiera era la felicidad, sino tener a alguien al lado, y por eso se abandonan en todos los sentidos. Este no es un tema exclusivo de un género.

    En el terreno íntimo, ¿cuál es la queja puntual, más común que tienen las mujeres sobre los hombres?

    La queja más común de las mujeres es sobre los preliminares, la falta de preliminares por parte de los hombres. Los hombres creen que con tocar las tetas y dar un beso, ya eso son preliminares. Pero no. Somos distintos los hombres y las mujeres, y nos calentamos de manera distinta.

    Además de darle la real importancia que merece el juego previo, ¿cómo puede un hombre mantener a su pareja o esposa satisfecha en la intimidad, en especial cuando se tienen hijos? A veces se tiene la idea de que, mantener la llama encendida es responsabilidad de la mujer, porque el hombre vive más inmerso en cosas como el trabajo… Y a eso se suma la excusa del cansancio, del agobio inherente a ser padres, la cotidianidad y sus rutinas con la consecuente falta de tiempo y espacio para disfrutar en pareja.   

    El hombre puede y debe hacer lo mismo que hace la mujer en el sentido de cuidar su relación, cuidar a su pareja, preocuparse por hacerla feliz. Nosotros no somos sólo una cosa, tenemos muchas facetas. No sólo somos trabajadores, también somos hijos, somos amigos, somos papás… somos varios personajes en distintos momentos de la vida. Entonces no es necesario hacernos la vida un ocho, cuando en realidad podemos ser y hacer bien varias cosas.

    Para mantener una buena vida sexual cuando se tienen hijos, hay que darle la debida importancia al descanso. Cuando tenemos un bebé, y estamos estrenándonos como padres, nos sentimos muy enamorados de ese nuevo ser, vivimos muy atentos a sus demandas y necesidades, y se nos olvida descansar. Y ocho horas de sueño tanto para un hombre, como para una mujer, pueden ser un gran afrodisiaco. Es importante tener un momento de descanso, porque si sólo uno de los dos atiende a los hijos y está pensando que “debe” tener sexo, termina agotado y no sintiendo placer con ninguna de las dos actividades (sea la paternidad / maternidad, o el sexo).

    El hombre debe tener en cuenta que, para preservar la intimidad con su pareja, con su esposa, es importante darle espacios a la mujer para que ella descanse y se entretenga. Muchos hombres trabajan, llegan a la casa, dicen que están cansados, se alejan de todo lo que tiene que ver con la vida de hogar y salen a divertirse, pero hay que pensar que la pareja también necesita descansar. Como hombre, como marido, lo mejor que puede hacer para mantener una buena vida sexual con su mujer es “descansa tú, hago yo”, “relájate tú, hago yo”. Permitirle a la pareja sus momentos para que ella pueda sentirse descansada, relajada y tranquila. Si ninguno de los dos, o uno de los dos no cuenta con su tiempo y su espacio para desconectarse y relajarse no puede haber intimidad de calidad.    

    Flavia Dos Santos, sexóloga.

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