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    Publicado 4 diciembre, 2019

    Kevin Mendoza: cómo se embellece y se empodera un sueño

    Kevin Mendoza Salón de Estética, Spa y Barber Shop, ubicado en la calle 79 con carrera 49 C, se consolida como uno de los puntos más cotizados en Barranquilla.

    La enorme demanda de mujeres y hombres llegan a su centro de atención en busca de una mejor apariencia física, de una imagen que, además de resaltar el ser atractivo, forje una persona empoderada, segura de sí misma y feliz. A pesar de su corta experiencia en este mercado, esta marca barranquillera, materializada por un venezolano, vislumbra un gran impacto a nivel regional y nacional, y por qué no, tal como lo sueña su creador Kevin Josue Vargas Mendoza: “Que a nivel mundial seamos reconocidos como una de las mejores casas de belleza”.


    Hace un año y cuatro meses funciona en propiedad este salón de estética, spa y barber shop, tiempo en el que este joven venezolano, de 24 años, con sacrificio, disciplina, perseverancia, humildad y siempre con Dios por delante logró abrirse paso entre los más laureados estilistas de la ciudad. A Kevin, por su impecable trabajo, no solo ya lo reconocen y aclaman muchas personalidades de la farándula local, regional y nacional, también es muy solicitado por personas del común que han encontrado un espacio agradable con precios asequibles para todo público.


    “Gracias a Dios por colocar en mi camino personas que me ayudaron a no desfallecer. A pesar de las miles de adversidades, pude hacer mi sueño realidad y tener hoy día esto. Mi familia y buenos amigos fueron vitales también para ese ánimo que necesité cuando la vida, por personas con malas intenciones, quisieron derrumbar mis anhelos”, recuerda Kevin Mendoza, aprendiendo que la perseverancia y la resistencia son claves para el éxito.


    Lo conquistado hoy día por él no fue porque hubiese querido partir de su natal Maracaibo con los bolsillos llenos de dinero, del que carecía, a montar este negocio en La Arenosa. Se conjugó una coincidencia que lo trajo a esta tierra: su abuela materna Marlene Mendoza, barranquillera, se enamoró del venezolano Rubén Vargas, su abuelo, al que Kevin no conoció; esa misma suerte corrió con su papá.


    “La situación de mi país me llevó, como miles de compatriotas, a emigrar para buscar un futuro mejor tanto para mí como para mi familia, centro de mi vida. Decidí Barranquilla por mi abuela, quien hoy vive en Venezuela, cuando años atrás vivía acá y aprovechaba para venir a gozarme los carnavales (risas) y pasar épocas decembrinas. Así pude familiarizarme con esta bella ciudad a la que amo y le agradezco muchísimo”, expresa Kevin.
    Siempre pensando en cumplir su sueño de ser un magnífico estilista y poder ayudar a su abuela, a su mamá Yuranis y a sus hermanitas Yusbeli y Yuliani, a sus 20 años en 2016 tomó lo poco que tenía y aferrado a Dios y a los conocimientos empíricos de este arte que adquirió cuando arreglaba a sus vecinas allá en Maracaibo, Kevin se fue a buscar un mejor mañana.


    “Llegué inicialmente al barrio Ciudadela (sur de Barranquilla), al que quiero mucho, donde vivía un tío lejano. De una empecé a buscar en internet los centros de bellezas más prestigiosos de la ciudad, con el fin de hallar una oportunidad laboral. Nada fue fácil, bien fuese porque querían aprovecharse de uno en lo económico o en lo personal, o porque el poco dinero que traje se estuviese agotando”, relata el inventor de esta ya prestigiosa marca que el 28 de agosto de 2018 abrió sus puertas al público.


    Por medio de famosos estilistas en Barranquilla como Walter Molano y Jeison Sosa, a los que les agradece toda la ayuda y enseñanzas, Kevin reforzó los conocimientos y las técnicas que lo tienen hoy donde está. Desde niño siempre tuvo fijación por la belleza de la mujer venezolana, de su forma de peinarse, de vestirse, de caminar y de hablar; de ahí su amor por el mundo de la estética y la belleza.


    En aquel trasegar de puertas que se abrían y otras que se cerraban fue cuando empezó a mostrar su talento y a hacerse un nombre entre los clientes, también fue cuando se dieron tiempos duros que casi lo llevan a renunciar a su sueño y devolverse a Venezuela, además de verse obligado a realizar labores que nunca pensó que haría. “Dios me quitaba y me ponía para hacerme más persona. Con decirte que cuando no encontraba dónde trabajar, me colocaba en el corredor universitario a vender agua. Todo lo hacía para subsistir”, comenta con ojos lagrimosos.


    Sueño cumplido y otros por cumplir


    Se materializó el sueño y le puso su nombre y el apellido de su abuela, como reconocimiento a esa familia que siempre ha estado a su lado. Cuando Jeison Sosa desocupó ese local situado en la 79 con 49 C, tras el esfuerzo propio, la ayuda de una mano amiga y superando los obstáculos que puso en su momento el arrendador, floreció su bello y prometedor proyecto que inició con 25 empleados y que ahora cuenta con 82, entre compatriotas suyo a los que les tendió la mano y colombianos que, como él, también tocaban puertas.

    “Toda nuestra mano de obra es profesional. Por eso también ese éxito que nos ha permitido atender a personalidades de la farándula como Martina ‘La Peligrosa’, Felipe Peláez, Leslie Shaw (cantante peruana), Lili Colombia, entre muchos modelos, exseñoritas Atlántico, artistas y actores”, dice embargado de felicidad.


    Pero Kevin Mendoza, que en su currículo ostenta certificaciones por las mundialmente conocidas marcas Vella, Sebastián y Alter Ego, idealiza y trabaja por edificar otros sueños como lo es la Universidad de la Belleza By Kevin Mendoza, erigir su fundación para ayudar aún más a los venezolanos que viven en precarias condiciones en Barranquilla y estar en un Miss Venezuela.


    Siempre con los pies en la tierra, Kevin recuerda que todo lo logrado hasta ahora es por obra y gracias de Dios, por eso la forma de agradecerle ha sido y seguirá siendo ayudar a niñas, niños, jóvenes y adultos de su país a los que les ha entregado juguetes, ropa en buen estado y alimentos a través de las actividades sociales que organiza para recaudar fondos. “Uno debe ser agradecido con Dios y la mejor forma es ser humilde, respetuoso y humano con los demás, especialmente con los más necesitados”, finaliza Kevin Mendoza.

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