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    Publicado 29 abril, 2021

    Kamala Harris:
    La mujer que dividió en dos, la historia política de los Estados Unidos

    Cuando Kamala Harris tomó posesión como vicepresidente de los Estados Unidos de América, hizo historia como la primera mujer, la primera negra, y la primera inmigrante del sur de Asia en ocupar ese importante cargo. Por haber alcanzado semejante logro, producto de su evidente determinación para sobresalir en un mundo dominado por los hombres, Kamala es un ejemplo para todas las mujeres que sueñan en grande, sin importar raza, género u origen. 

     «Si bien puedo ser la primera mujer en esta oficina, no seré la última», prometió con gran convicción la ex senadora de los Estados Unidos por California, a una multitud reunida en Wilmington, Delaware, mientras pronunciaba su discurso de victoria en noviembre. «Todas las niñas que nos miran esta noche tendrán presente que este es un país de posibilidades».

    Kamala Harris nació en el Kaiser Hospital de Oakland, California, el 20 de octubre de 1964, hija de una inmigrante india americana e investigadora del cáncer de mama, la doctora Shyamala Gopalan, y del profesor emérito de economía en Stanford, nacido en Jamaica, Donald Harris.

    La doctora Gopalan le dio a su hija el nombre de Kamala, que significa «loto» en sánscrito, y a su vez es el nombre de la deidad hindú Lakshmi, para ayudar a preservar en alguna medida, su identidad cultural. El segundo nombre de la vicepresidente: Davi, quiere decir «diosa» en sánscrito, otro tributo a la religión hindú.

    Sus padres se divorciaron cuando ella tenía cinco años, y fue criada principalmente por su madre en solitario, algo que en definitiva ayudaría a moldear su carácter y a definir sus frentes de lucha. Creció comprometida con su herencia india y mientras lo hacía, visitó el país asiático a menudo. Sin embargo, su madre adoptó la cultura negra de Oakland, sumergiendo a sus dos hijas (Kamala y su hermana menor, Maya) en ella. Gopalan sabía que su tierra adoptiva vería a sus hijas como niñas negras, y estaba decidida a que se convirtieran en mujeres orgullosas de su raza, y seguras de sí mismas. Por ello, Kamala siempre se ha sentido cómoda con su identidad (uno de los temas base de su discurso), y se describe a sí misma sólo como una «estadounidense». Pero es claro que el haber sido moldeada por la vida en dos mundos de minorías, la hizo especialmente apta para luchar por los colectivos que tradicionalmente han sido ignorados.

    Kamala en el centro, junto a su hermana menor, Maya; su madre, Shyamala Gopalan; y sus abuelos maternos.

    Una de las historias favoritas de su niñez, es sobre la vez que se unió desde su cochecito, a los cánticos de protesta de una marcha por los derechos civiles en Oakland y Berkeley, California, en la cual participaban sus padres. Después de la marcha, su madre preguntó inocentemente a la pequeña: «¿Qué quieres, Kamala?». Su respuesta fue «¡FEE-DOM!».

    Más tarde, cuando tenía 13 años y habiendo migrado por cinco años a Canadá junto a su madre y hermana, Kamala y Maya encabezaron una manifestación frente a su edificio de apartamentos en Montreal, en protesta por la política que prohibía a los niños jugar en el césped. Los propietarios no tuvieron más que revocar la medida. Así mostró a edad muy temprana, su futuro interés en el activismo.

    La joven Kamala regresó a los Estados Unidos e ingresó en la Universidad de Howard, en la que se graduó en Ciencia Política y Economía en 1986. En el Alma Mater se unió a la Hermandad Alpha Kappa Alpha (AKA) de la HBCU (institución que agrupa a facultades y universidades históricamente negras), una de las primeras de las nueve organizaciones de letras griegas para mujeres negras establecidas en los Estados Unidos. «Lo que aprendes en una HBCU es que no tienes que encajar en la perspectiva limitada de alguien sobre lo que significa ser joven, talentoso, y negro», dijo durante una entrevista en 2018.

    La joven Kamala (der) durante una manifestación.

    Con una sólida educación y fuertes convicciones, su carrera política despegó en 1990, al desempeñarse como cabeza de la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Alameda, California. Kamala buscó una carrera en materia de orden público porque creía que la mejor manera de cambiar el sistema era desde adentro. Así, se hizo un lugar en la mesa donde se toman las decisiones.

    Con el respaldo de catorce años de experiencia en el cargo, se convirtió en fiscal del Distrito de San Francisco. Y antes de ser la primera mujer y la primera persona negra elegida para servir como fiscal General de California, se destacó como la abogada principal encargada de hacer cumplir la ley oficial en el estado más poblado de los Estados Unidos. Durante ese tiempo, se autodescribió como una «fiscal progresista”, identificándose con la izquierda en sus posturas frente a temas como el matrimonio homosexual y la pena de muerte, aunque en ocasiones enfureció a la fracción más liberal, al negarse a ir demasiado lejos con las ideas progresistas.

    Para 2017, gracias al respaldo otorgado por el Partido Demócrata para impulsar su elección como Senadora Junior por California, ganó la reputación de ser una de las estrellas en ascenso del mismo. El cargo lo ocupó hasta el 18 de enero de 2021, dos días antes de asumir la vicepresidencia de los estadounidenses.

    Kamala Harris durante su campaña a la presidencia de los estados Unidos.

    Vale destacar que, desde sus inicios en el ámbito político, Kamala mostró las habilidades que le permitieron ser una de las pocas mujeres en romper barreras. En las primarias presidenciales, se presentó como una solucionadora pragmática de problemas, y su aguda habilidad para el debate y su personalidad afable, la convirtieron en una contendiente de primer nivel en las etapas iniciales de la carrera primaria. 

    Al anunciar a la “Sra. Harris” como su candidata a la vicepresidencia, Joe Biden manifestó a sus partidarios que ella era la persona mejor equipada para «dar esta pelea» contra el entonces presidente Trump. Se había perfilado como una luchadora dispuesta a vencer, quien desde temprano en su carrera aprendió que la fortuna no favorecería a las mujeres negras mansas en lo que concernía a su línea de trabajo. Kamala sabía que no había camino trazado para ella, tuvo que encontrar el suyo y superar el tipo de obstáculos con los que la mayoría de las personas nunca tuvo que lidiar al ocupar cargos como los ocupados por ella.

    El ingenio y el humor también forman parte del encanto de Kamala. Un ejemplo de ello, fue la manera como imitó a su suegra, durante una entrevista televisiva, en la cual replicando de manera exacta el acento de New Jersey de ella, se refirió a su hilarante primer encuentro.

    Fuera de la formalidad que conlleva su oficio, en su trato más personal y cercano, Kamala puede proyectar un aire de despreocupación encantadora, mientras habla de cocina y música hip-hop de los noventa, con el toque justo de complicidad. Otro de sus talentos es la cocina. “Mi madre solía decirme: ‘Kamala, claramente te gusta comer buena comida; será mejor que aprendas a cocinar’”; y eso hizo exactamente. Hoy en día comparte con naturalidad en sus redes sociales, sus habilidades culinarias, así como su amor por las cenas de domingo en familia.

    Kamala Harris y su esposo, Douglas Emhoff.

    Está casada con Douglas Emhoff, abogado al igual que ella. La pareja se conoció en una cita a ciegas, y el casamiento llegó muy poco después, en 2014. Al hacerlo, se convirtió oficialmente en madrastra de Cole y Ella, los hijos de su esposo, pero todos acordaron que al referirse a ella no utilizarían el término “madrastra” y, en su lugar, se les ocurrió llamarla “Momala”.

    Leer a Kamala Harris sobre su papel de madre, y lo que significa para ella, es conmovedor. En un artículo que escribió para la revista Elle con motivo del Día de la Madre, expresa sus sentimientos, sus temores, y ansiedades como Momala. También manifiesta su admiración por la madre natural de sus hijos, a quien considera su amiga, y destaca la necesidad de que todos los involucrados en su educación, sean siempre consistentes.

    Como una apasionada defensora de las mujeres y las niñas, también ha sido modelo a seguir para su sobrina, Meena Harris, y para las dos hijas de esta. En el evento que celebró la victoria de las elecciones de 2020, un video de Amara, la hija de Meena, sentada en el regazo de la vicepresidente, se volvió viral. «Podrías ser presidente», le dijo Kamala a su sobrina nieta. «Pero no ahora, debes tener más de 35 años».

    A todos los atributos y talentos de Kamala Harris se le suma que es una ávida lectora, quien a su vez ha escrito tres libros: “Smart on crime: a career prosecutor’s plan to make US safer”, el cual se centra en la reforma de la justicia penal; “The truths we hold: an american journey”, una combinación de aspectos destacados de su carrera y su filosofía personal; y un libro infantil ilustrado titulado “Superheroes are everywhere”, en el que deja por sentado que el heroísmo se trata más de elección y carácter, que de capas.

    Joe Biden presenta a Kamala Harris como compañera de fórmula.

    Sin duda alguna, su esencia está en esos textos de obligada lectura, en los que encontraremos algunas claves del éxito de la mujer que ha dividido en dos, la historia política de los Estados Unidos.

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