Oops!... Lo sentimos, este sitio se ha desarrollado para navegadores modernos con el fin de mejorar tu experiencia.

Para que lo puedas disfrutar es necesario actualizar tu navegador o simplemente descargar e instalar uno mejor.

  • impuestos
  • GASTRONOMÍA

    Publicado 12 mayo, 2020

    ¿Hambre compulsiva por el aislamiento? Mira como combatirla

    La alimentación es tu mejor medicina, lo habrás oído muchas veces y es cierto. En caso de ansiedad, nervios y estrés, incluir a diario los nutrientes que te sugerimos te puede ayudar mucho a ganar tranquilidad de una forma sana y natural, evitando a la vez grandes subidas de peso.

    Proteínas de alta calidad

    Te conviene tomar alimentos ricos en proteínas como carnes magras, pescado, huevos, legumbres y frutos secos ya que en esta situación tu cuerpo reclamará este macronutriente pero es que, además, estos alimentos son a la vez ricos en triptófano.

    Este aminoácido esencial es clave para mantener los nervios a raya, porque contribuye a aumentar la síntesis de serotonina, un neurotransmisor implicado en los estados de ánimo (su déficit esta relacionado con la depresión).

    Carbohidratos bien elegidos

    Tomar entre cinco y seis raciones de hidratos de carbono complejos (como cereales integrales –pasta o arroz–, patata, legumbres, etc.) a lo largo del día tiene especial importancia para sobrellevar mejor los nervios.

    Este tipo de nutriente garantiza el suministro de glucosa al cerebro, evitando los bajones de ánimo que te pueden llevar a comer compulsivamente.

    Ácidos grasos omega 3

    Además de las proteínas no debes olvidarte del omega 3 ya que su carencia provoca nerviosismo, falta de concentración y defensas bajas.

    Según un estudio publicado en la revista Diabetes and Metabolism, estas grasas buenas ayudan a disminuir la liberación de cortisol.

    Consume semillas de chía y lino, pescados azules pequeños, marisco y nueces.

    Vitaminas grupo B

    Cuando el cuerpo está bajo tensión, gasta con mayor rapidez estas vitaminas por lo que requiere un mayor aporte. Son necesarias para el sistema nervioso y para que el organismo pueda utilizar la energía de los hidratos de carbono.

    Legumbres, huevos, cereales integrales, germen de trigo, levadura de cerveza y frutos secos son buenas fuentes. Consume también setas, fruta y verduras.

    L-Carnitina

    Esta sustancia ayuda a mantener tanto el estrés como el sobrepeso a raya porque contribuye a movilizar las grasas acumuladas para que sean quemadas (al hacer ejercicio se eliminan mejor).

    El cuerpo produce L-Carnitina de manera natural y la encuentras en alimentos de origen animal como el pollo.

    Magnesio

    El magnesio es un mineral necesario para la síntesis de serotonina y tiene propiedades relajantes, por lo que ayuda a mantener a raya el ritmo cardiovascular y a relajar los músculos. La deficiencia de magnesio provoca irritabilidad e insomnio.

    Lo encuentras en carnes magras, marisco, frutos secos, frutas desecadas, verduras de hoja verde y chocolate negro (mínimo un 70% de cacao).

    Vitamina C

    En situaciones de estrés las necesidades de vitamina C aumentan, por lo que conviene tomar como mínimo tres piezas de fruta fresca al día y dos raciones de verdura (una de ellas en crudo).

    Ten en cuenta que las mejores fuentes son frutas (cítricos, kiwi, piña, etc.) y verduras frescas (lechuga, tomate, pimiento, etc.).

    ¿Por qué el estrés puede engordar?

    Segregas cortisol y esta hormona envía señales al organismo para que libere glucosa a la sangre (así los músculos obtienen energía para afrontar «el peligro»). El problema es que, en realidad, las situaciones que hoy nos preocupan y estresan no requieren de una respuesta física importante (no tienes que escapar de un depredador, por ejemplo) así que no usas esa glucosa “extra” y la almacenas en forma de grasa, sobre todo, en caderas, abdomen y cintura.

    Cuando estás nerviosa recurres con más facilidad a la comida rápida y tomas menos porciones de frutas y verduras y agua, según un estudio presentado por el Foro de Regulación Intestinal y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Todos estos factores hacen que se reduzca el aporte sanguíneo al tracto intestinal y se produzca estreñimiento.

    Comments

    comments

    Edición impresa 159

    AQUÍ

  • Publicidad