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  • DE LA DIRECTORA

    Publicado 25 julio, 2017

    Edición 133 Julio de 2017 – Cuatro pasos para ser feliz

    Creo que los seres humanos que vivimos en este planeta debemos estar conscientes de que los únicos responsables de nuestra vida, y de lo que pasa o pase en ella, somos únicamente nosotros.
    Cada persona tiene su sentir y esté es válido o correcto para cada quien. A veces veo dos personas que están en una relación, y pierden tiempo para vivir y disfrutar los momentos juntos, porque la una busca que la otra sienta como ella. Esto nunca va a ser posible, porque cada quien tiene un sentir interno que es como es, y la única forma de que no choquen los dos sentires es que se hagan acuerdos para unirlos y tomar la única decisión que vale la pena para ambos: ser felices.
    Hoy comprendo más que nunca y reafirmo lo sabio que es vivir con los cuatro acuerdos del libro de Miguel Ruiz. Por esto, mi invitación en esta ocasión, para ti que me lees, es a que pruebes poniendo en práctica en tu propia vida estos cuatro acuerdos. Saqué de este libro un resumen de cada uno de ellos para compartirlos contigo.

    Primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras

    El primer acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino “el cielo en la tierra”. Parece muy simple, pero es sumamente poderoso. ¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo ni contra los que te rodean. Significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Utiliza las palabras para romper todos esos pequeños acuerdos o creencias que te hacen sufrir. Es muy poderoso si utilizas tus palabras apropiadamente. Empléalas para compartir tu amor. Usa la magia empezando por ti.
    Este es el primer acuerdo al que debes llegar si quieres ser libre y feliz, y trascender tu nivel de consciencia. Con esto lograrás que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior.
    En mi experiencia de vida, confieso que este es el que más he tenido que trabajar, Porque creo que muchas veces (nos ha pasado y nos sigue pasando) el miedo nos lleva a no cumplirlo. Revísalo.
    Una frase que empecé a escuchar a menudo desde que comencé mi camino para encontrarme conmigo misma, y que grabé en mi mente, fue: “Las palabras tienen poder”. Es tan real, que todo lo que sale de mi boca es mi intención para lo que quiero crear para mi vida y esa energía se devuelve hecha materia hacia mí.

    Segundo acuerdo: No te tomes nada a personal

    Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo. Siempre que escuchamos una opinión y la creemos, llegamos a un acuerdo que pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias.
    Esto tiene que ver con aprender a escuchar la opinión del otro como algo que no nos pertenece y que no es nuestra realidad. No se trata de defenderme de lo que opine alguien sobre mí, es ver que esa opinión viene de sus creencias y es lo que esa persona piensa de sí misma. No es mi realidad, es la de ella, por lo tanto, no está en mí y no permito que se siembre en mi mente como mía.

    Tercer acuerdo: No hagas suposiciones

    Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan y, después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.
    Esto nos pasa muy a menudo a todos los seres humanos, porque dejamos que nuestra mente nos bombardee con miles de frases negativas y arme todo un guion de una película que se ganaría cualquier premio Oscar en Hollywood.
    Así que mi invitación es a que no supongas nada; mejor dialoga y llénate de amor, discernimiento y mucha comunicación con los que están en tu entorno, para que tu mente se aquiete y deje de inventarse dramas.

    Cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas

    Este último acuerdo es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados y es la realización de estos.
    Haz siempre lo máximo que puedas en cualquier circunstancia de tu vida. No importa si estás enfermo o cansado, si siempre haces lo máximo que puedas, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Y si no te juzgas, no te harás reproches, ni te culparás o castigarás en absoluto. Si haces siempre lo máximo que puedas, romperás el fuerte hechizo al que estás sometido, vivirás con gran intensidad. Serás productivo, y serás bueno contigo mismo, porque te entregarás a tu familia, a tu comunidad y a todo lo que amas.
    La acción es lo que te hará sentir inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas. Hacer lo máximo que puedas significa actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa.
    Dios es vida. Dios es vida en acción. La mejor manera de decir: “Te amo, Dios”, es vivir haciendo lo máximo que puedas. La mejor manera de decir: “Gracias, Dios”, es dejar ir el pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora. Sea lo que sea lo que la vida te arrebate, permite que se vaya. Cuando te entregas y dejas ir el pasado, te permites estar plenamente vivo en el momento presente. Dejar ir el pasado significa disfrutar de lo que acontece ahora mismo.
    No necesitamos saber ni probar nada. Ser, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa. Di que no cuando quieras decir que no, y di que sí cuando quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo. Y sólo puedes serlo cuando haces lo máximo que puedes. Cuando no lo haces, te niegas el derecho a ser tú mismo. Esta es una semilla que deberías nutrir en tu mente. No necesitas que los demás te acepten. Expresas tu propia divinidad mediante tu vida y el amor por ti mismo y por los demás.

    Para leer la editorial completa, adquiere la última edición de La Revista Actual.

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