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    Publicado 16 marzo, 2016

    El cineasta colombiano Lisandro Duque vuelve este jueves a la pantalla grande, ocho años después de su última incursión, con «El soborno del cielo», una cinta en la que retrata la injerencia de un párroco sobre un pequeño pueblo en la década de 1960.

    «Yo no soy propiamente un profesional del cine que necesite hacer una película cada año, necesito que se me ocurra un tema, poderlo escribir, poderlo investigar, y después hacer los procedimientos y procesos que se requieren para la financiación», señaló Duque a Efe.

    En opinión del cineasta, nacido en el departamento del Valle del Cauca (suroeste de Colombia) en 1943, no es necesario filmar una película al año, sino que «lo fundamental es tener un tema» y prepararlo con «la parsimonia que el tema amerita».

    En el caso de «El soborno del cielo», el trabajo comenzó hace más de 15 años, cuando escribió el cuento que luego convirtió en un guión que concluyó en 2012.

    Posteriormente, lo presentó a diferentes convocatorias para conseguir financiación y poder sacar adelante la cinta.

    La película comienza con la llegada a un pueblo colombiano de un nuevo párroco que declara su iglesia en entredicho, por lo que no oficiará sacramentos, hasta que una familia traslade el cuerpo de un pariente que se suicidó del cementerio católico al laico.

    Comienza entonces una reacción de la familia que involucra a todos los habitantes y que pone en peligro, incluso, la celebración de la Semana Santa.

    «(La cinta) es una historia típica de los tiempos del concordato en Colombia, un convenio entre este país y la Santa Sede que le dio todo el poder ideológico en el manejo del Estado en el área de la educación, de las defunciones, de los registros de nacimiento y de los matrimonios», señaló en referencia al acuerdo que se prolongó entre 1875 y 1992.

    Para conseguir sacarla adelante, Duque tuvo que iniciar una odisea puesto que «es una película costosa» que contó con un presupuesto de un millón de dólares, una cantidad elevada en el cine colombiano.

    «Creo que el cine se merece un preparativo muy minucioso y no estar haciendo películas una al año, porque una al año sí hace daño», destacó.

    En la elaboración de la película, el equipo fue «muy riguroso», especialmente en la dirección de arte y en la construcción de los diálogos para poder recrear la década de 1960, lo que para Duque es más complicado al ser una época reciente.

    El cineasta vuelve ahora a la gran pantalla tras su última película, «Los actores del conflicto» (2008), si bien el autor de «Visa USA» y «Los niños invisibles» elaboró el año pasado «Un mundo de Gabo», una serie de ocho capítulos sobre Gabriel García Márquez.

    Precisamente, Duque trabajó con el nobel colombiano en «Milagro en Roma», estrenada en 1988, una experiencia que fue «un punto de inflexión» en su vida como cineasta.

    «Haber trabajado con alguien de esa genialidad para mí fue decisivo, mi cine posterior está muy marcado por la audacia narrativa de Gabriel García Márquez», reconoció.

    Desde entonces se volvió «más desenfadado en la puesta en escena», pero también en los diálogos y «en resolver situaciones», lo que considera «uno de los legados» que le dejó García Márquez.

    El estreno de «El soborno del cielo» será hoy en Bogotá, si bien estará en los cines el próximo jueves.

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