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    Publicado 13 mayo, 2016

    Coherencia con amor

    Por: Mayra Ríos

    Hoy confirmo una vez más que la vida es perfecta y que estar conectada a la sinfonía del amor me lleva a vivir sin ataduras ni juzgamientos.

    Ser coherente con lo que digo que quiero y con lo que hago es la clave para lograr que el deseo se materialice en nuestra realidad.

    Mi sugerencia en esta ocasión para ti que me lees es que reflexiones y te preguntes: ¿Qué tan coherente estás siendo con tus deseos y tus acciones?

    Creo que ubicarnos en la responsabilidad de hacer una acción consistente con lo que queremos, nos llevará a abrir el corazón y a esperar la reacción de Dios para traernos lo que realmente necesitamos.

    Hay que tener en cuenta que el universo siempre busca la comprobación y se asegura de que lo que estás pidiendo y deseas va ligado con tus acciones. Por esto te invito a que revises qué tanta congruencia existe entre tu deseo y tu acción.

    Luego viene la etapa de la espera, de la fe y la convicción de ser un hijo amado por Dios, protegido por una tropa de ángeles de luz que te muestran el camino. Esta prueba tiene que ver con la paciencia y soltar la angustia que produce no saber en qué momento ni por dónde llegará lo que deseamos.

    Cuando llega lo que pedimos y deseábamos, comienza la parte más compleja, que es la clave para que esto se quede y se incorpore a nuestra vida. Esto puede implicar grandes cambios, así que primero debes escuchar tu corazón, luego percibir la paz que esto produce en ti, y pedir sabiduría Divina para ser capaces de valorar y disfrutarlo. Como también ser conscientes de que hay que hacer unas tareas para ajustar lo nuevo que llega con lo que ya está, hacerlo sin miedos y con la convicción que cumpliremos nuestro sueño de ser felices y sentirnos plenos con lo que amamos.

    No te quedes sin vivir las experiencias maravillosas que llegan en el momento justo y preciso para ti. Cree que si Dios te envía una hermosa sorpresa es para que hagas un brindis por la vida y el amor.

    Para terminar quiero decirles a todas las mamás hermosas que me leen que sean coherentes con los mensajes que dan a sus hijos y con la acción que hacen al respecto. No dejemos pasar esta nueva oportunidad para agradecer a Dios el regalo de ser mamá, aprovechando cada instante de nuestros días para decirles y mostrarles que los amamos y que a pesar de que se equivoquen una y otra vez, siempre contarán con nuestro apoyo y amor incondicional.

    Personalmente, y aprovechando este momento especial, quiero decirle a mi madre cuánto la amo, la admiro y la respeto. Mamá, nunca te olvides de esto: “Tu hijo es un regalo del cielo, vino a este mundo a aprender y te escogió a ti como su guía. Él quiere que confíes en él a pesar de que lo veas equivocarse millones de veces. Esto no quiere decir que no pueda volver a intentarlo muchísimas veces más, tantas como sea necesario para su aprendizaje de vida. Ámalo, dile cuánto lo quieres tal como es, y abrázalo tan fuerte como tus fuerzas no te den más para apretarlo”.

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