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ACTUALIDAD

Publicado 25 abril, 2016

Todo listo para el Festival de la Leyenda Vallenata

Valledupar (Colombia), 25 abr (EFE).- La música vallenata, la preferida de Gabriel García Márquez y declarada por la Unesco Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, vivirá esta semana su mayor fiesta después de ese reconocimiento con la celebración del Festival de la Leyenda Vallenata.

Valledupar, capital del departamento caribeño del Cesar y con cerca de medio millón de habitantes, es el escenario del festival que desde este martes y durante cinco días atrae a decenas de artistas y miles de turistas que se dejan llevar por las notas que salen de los acordeones, caja y la guacharaca, instrumentos básicos del vallenato.

«La región natural del vallenato es el Valle de Upar, como llamaban los cronistas españoles a esta tierra que se extiende desde el río Magdalena hasta el centro de La Guajira, esa es la cuna del vallenato, que quiere decir nativo del valle», explica a Efe el historiador Tomás Darío Gutiérrez, autoridad en la materia.

Según Gutiérrez, la música vallenata, que tiene orígenes prehispánicos y en el siglo XX se extendió por el resto de Colombia, hasta traspasar fronteras de la mano del premiado Carlos Vives, es el «símbolo de identidad» de esta región, la misma donde nacieron los abuelos de García Márquez y que fue su inspiración para el universo mágico de Macondo.

No en vano, el nobel colombiano dijo alguna vez que «Cien años de soledad» era un vallenato de 400 páginas, y uno de sus grandes amigos de toda la vida fue el maestro Rafael Escalona, compositor legendario que acompañó a Gabo en los viajes que hizo a comienzos de la década del 50 a las tierras del Cesar y La Guajira en busca de sus raíces familiares.

«La música fue un elemento tan sobresaliente de esta cultura, más que la comida, la forma de hablar o de vestir, que hoy es el máximo elemento identitario y ha llegado a ser patrimonio de la humanidad para orgullo colombiano», subraya Gutiérrez.

El reconocimiento de la Unesco ha sido complementado con la reciente creación de la «Ruta de los aires vallenatos, aires de paz», una iniciativa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con el del Posconflicto, para promover destinos turísticos poco conocidos y que fueron golpeados por el conflicto armado.

Con esos impulsos, el Festival de la Leyenda Vallenata, el más importante de los cerca de 60 que se celebran a lo largo del año en ciudades y pueblos de la región, arrancará mañana su edición 49, que homenajea a los hermanos Emiliano y Poncho Zuleta, leyendas vivas que a lo largo de más de tres décadas de carrera musical grabaron 34 discos.

Emiliano con el acordeón y Poncho con sus cantos acompañaron a García Márquez el 10 de diciembre de 1982 en Estocolmo cuando recibió el nobel, y al año siguiente grabaron «El vallenato nobel», una canción compuesta por Escalona en homenaje a su amigo.

Los Hermanos Zuleta, con sus cantos a la tierra, las mujeres y las tradiciones de su pueblo, fueron los ganadores en 2006 del Primer Grammy Latino en la estrenada categoría cumbia-vallenato, con «Cien días de bohemia», y representan el espíritu clásico de esta música.

Ese clasicismo es defendido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata pues según uno de sus miembros, el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello, «se está perdiendo» la pureza por el surgimiento de artistas más preocupados por lo comercial que por la esencia del folclor.

«Cada época tiene su entorno y su manifestación, pero nosotros no cambiamos, defendemos lo que acaba de decir la Unesco, lo clásico, en eso somos ortodoxos, muy conservadores», dijo a Efe.

Según manifestó la Unesco el pasado 1 de diciembre, cuando la declaró Patrimonio de la Humanidad, esta música «afronta una serie de amenazas, en particular las derivadas del conflicto armado existente en el país», así como «un nuevo tipo de vallenato que está marginando el género musical tradicional y atenuando el papel que éste desempeña en la cohesión social».

«Pongo un ejemplo sencillo: cuando yo oigo una bulería de guitarra me traslado a España, cuando oigo un bandoneón me ubico en Argentina y quiero que cuando la gente oiga un vallenato se sienta en la provincia del Valle del Cacique Upar», sentencia Gutiérrez Cabello.

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